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London O'Connor O∆  

London O'Connor

O∆

Autoeditado

7,5

Hip Hop / R&B

Lidia Noguerol

 

El debut de London O’Connor no tiene nada que ver con el grunge, pero después de escuchar su primer trabajo es inevitable que no te venga a la cabeza el título del himno noventero que escribió Kobain: "Smells like a teen spirit".

 

Y es que aunque tenga 24 años, O’Connor ha hecho un disco que remite a sus aburridos días en el instituto. A aquellos días que parecían no terminar nunca, que transcurrían sin ninguna novedad y en los que parecía que estabas atrapado por el tedio y los amores no correspondidos y encontrabas consuelo pensando en que solo era una etapa, un trámite por el que tenías que pasar para empezar a vivir de verdad la vida que querías y dejar atrás el lugar donde creciste.

 

En el caso de London O’Connor salir de un suburbio de Sant Diego, California. Una jaula dorada donde además de aburrirse y matar el tiempo robando los gnomos de los jardines, se sentía extraño y aislado - sus amistades preferían navegar por internet que merodear por la calle- y donde nada parecía fluir con naturalidad.

 

 

Lo que sí que fluye –y de qué manera– en el primer trabajo de O’Connor, que actualmente reside en Nueva York, es su flow. El chaval, que con esas rastas, la pelusilla que luce sobre el labio superior y su afición a los vestidos de niña y los camisones de dormir bien podría salir en un cómic de Daniel Clowes, en Napoleon Dynamite o en un vídeo clip de Aphex Twin, ni canta ni rapea, sino que combina las dos cosas. Su dicción se mueve entre la apatía y la desidia y su música, una mezcla de estilos, hace que nos preguntemos si estamos escuchando un disco de hip hop, de R&B o de electrónica de dormitorio.

 

El flow de O’Connor se sustenta sobre un colchón de beats que amortigua su voz perezosa, que se transforma en un falsete cuando la canción lo requiere. Y para romper el desasosiego están las melodías –otro punto fuerte del disco– de espíritu naíf y orfebrería pop, hechas con sintetizadores de baratillo, que aportan luminosidad y optimismo y convierten el ambiente soñoliento de las canciones en bonitas ensoñaciones que transmiten ilusión y traen buenos augurios.  

 

Porqué aunque por ahora London vaya de sofá en sofá de la Gran Manzana, entre ellos el del productor Nick Sansano (“Daydream Nation”, “Fear of a Black Planet”), su ópera prima también destaca y sorprende por su cuidada producción. Y es que para ser un primer disco autoproducido, la puesta de largo de O’Connor suena muy bien y apunta a un futuro prometedor.

 

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Lidia Noguerol

Lídia Noguerol comparte profesión con Barbara Gordon (Batgirl). Cuando no le toca lidiar con adolescentes descarriados, borrachos y indigentes, se dedica a seleccionar música, cine, libros y cómics. Por la noche, cuando no va al cine o se queda en casa leyendo, transita autopistas y carreteras secundarias y recorre los ejes de comunicación del país, en busca de conciertos de los que hablar por la mañana siguiente en prensa local, portales culturales, blogs y prensa especializada como la extinta Go Mag. Buscando un mundo mejor, ha ido a parar a Blisstopic, un lugar tan excitante como Gotham.