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Brandon Flowers The Desired Effect  

Brandon Flowers

The Desired Effect

Universal

8

Pop Hortera

Antonio Bret

 

Odias a Brandon Flowers y, a lo mejor, no lo sabes. ¿Por qué? Porque seguro que Brandon Flowers comparte, en su perfil de Facebook, ese que usa solo con sus amigos más íntimos, las carreras que hace; porque seguro que, alguna vez, ha intentado ser vegetariano o lo es; porque tiene un palo selfie y cuando le preguntan qué música le gusta, él, sin parpadear, asegura que ''la mejor, sin duda'', sin contar la que hace él mismo en solitario o con su banda. Además, es un tío guapo. Guapísimo. Tiene novia de toda la vida pero no es el típico hetero: le gustan los 80, vive en Las Vegas y es más hortera que la vida. Adora géneros denostados por la crítica culta como el AOR y el synth-pop. Tiene un ego que no le cabe en la cuenta corriente, que debe ser muy abultada. En definitiva, el señor Flowers es el típico personaje que te encanta odiar, a menos que promulgues con su sentido estético de la vida: los neones, las fuentes de colores, los millares de brazos alzados cantando un estribillo épico, las luces de la ciudad reflejadas en la carretera mojada, el desierto. Y, por si fuese poco, su grupo, The Killers, le sabe a poco y decide sacar discos en solitario.

 

Brandon Flowers

 

"The Desired Effect" es el segundo y, al día de su publicación, conocíamos ya casi la mitad. 4 singles de 10 canciones. 10 canciones, como los discos de antes: “Can't Deny My Love”, una apoteósica declaración de intenciones, una actualización vigorosa de las producciones majestuosas de Kate Bush y el exotismo de Fleetwood Mac circa "Tango in the Night"; “Still Want You”, donde apunta los nombres de Hall & Oates en un efectivo, naíf y juguetón soul; “Lonely Town”, por donde se podrían acercar tanto a Spandau Ballet como al Peter Gabriel de "Solsbury Hill"; y “I Can Change”, con sampleo de Bronski Beat incluido y coros de Neil Tennant, vocalista de Pet Shop Boys. El resto podría haber sido eclipsado por este cuarteto impecable …y que horrorizará a todos los que no comulguen con el exceso y la brillantina– y así lo parece: sólo "Untangled Love" (¿Siguiente single?) parece estar a la altura: un himno a lo Springsteen, un trallazo AOR digno del mejor tema del último disco –e infravalorado hasta por ellos mismos– de The Killers, algo así como el “Summer of 69” de Brandon Flowers. Pero no. Sólo son apariencias. Luego uno empieza a desgranar los temas –y los créditos, que ocultan sorpresas– y te encuentras cosas tan delicadas y bonitas como "Between My And You", en la que Bruce Hornsby (¡ATENCIÓN!), toca los teclados, así como en "Never Get You Right", que es casi una revisión actualizada de su inmortal "Just The Way It Is".

 

 

Siendo consciente de que su disco debía ser un dramático acontecimiento a lo musical de Broadway, comienza muy arriba, con fanfarrias de esas que acompañan besos entre animadoras y quarterbacks y acaba con una pieza tranquila, religiosa en los coros y con un puntito hasta prog-rock, Electric Light Orchestra mediante. Lástima del traspiés que supone "Diggin' Up The Heart": es tan, tan, tan, pero tan, tan AOR que cae en la caricatura.

 

Si tras leer todo esto no te ha explotado la cabeza de vergüenza ajena ante tantos referentes tan poco ''políticamente correctos'' y lo tuyo es ir por la vida maquillado como una puerta, este es tu disco. Si no te avergüenza escuchar lo que otros calificarían como ''guilty pleasure'', este es tu disco. Si eres lo diametralmente opuesto, vuelve a ponerte cualquiera de tus artistas indies serios porque esto es otro rollo. Fuera de aquí.

 

Antonio Bret

Nacido hace 36 años en el sur de España, Antonio Bret estudia producción de cine y TV pero se dedica, durante dos años, a contar historias de copleros en “Se llama Copla” de Canal Sur. Cinéfago y heterosexual solo de cintura para abajo, es fan de Lucio Fulci, David Cronenberg, Hayao Miyazaki y Mónica Naranjo. También es adicto a los one hit wonders de los 80 y el porno de los 70. Rechaza la depilación púbica y quiere abrazar, un día, a Phil Collins