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Shongoy Blues

Music in Exile

Transgressive

8

Rock del desierto

 

Marc Ferreiro

 

Cuatro jóvenes universitarios forman un grupo en el que plasmar todas sus influencias musicales. La historia, miles de veces repetida, tiene una derivada: Los universitarios son de Malabo, se han encontrado en la capital de Mali huyendo de la furia integrista que asola el norte del país y entre sus influencias conviven Jimi Hendrix y Ali Farka Touré, al que consideran padre espiritual.

 

Su primer disco, apropiadamente llamado “Music in Exile” (Transgressive Records, 2015) merece una especial atención, no por las peripecias vitales de sus protagonistas, ni por el exotismo de su propuesta para los oídos occidentales, sino porque es un tratado de música mestiza, festiva, infecciosa y atemporal.

 

Si Tinariwen se han hecho merecedores de la etiqueta Desert Blues por la reposada cadencia de sus temas, que retrotrae al oyente a espacios abiertos, silencios insondables y un sol inmisericorde, Shongoy Blues deberían ser considerados los abanderados del Desert Rock, un estilo que amalgama similares referencias pero que es mucho más acelerado y energético que la propuesta de sus colegas tuaregs.

 

Music in Exile” se inicia con “Soubour”, el tema que les abrió las puertas al aparecer en la recopilación “Maison Des Jeunes”, capítulo de Africa Express, el proyecto de compilación de música africana de Damon Albarn. Y no es extraño que “Soubour” fuese el pasaporte para el éxito, pues es el perfecto inicio del disco, con un riff inicial que se diría la perfecta fusión entre Led Zeppelin y la música tradicional africana. Como otros de los temas del disco, “Soubour” se beneficia de los solos estelares de guitarra de Garba Touré, poseedor de una digitalización enervada y vibrante.

 

 

El disco continúa con otras gemas. “Irganda” se inicia con los arpegios de guitarra que habitualmente asociamos a la música africana y contiene uno de los solos más efectivos del disco, que prologa una apertura de la canción al funk más infeccioso.

 

El tercer as es “Al Hassidi Terei”, tras una introducción que recuerda a “House of The Rising Sun” (The Animals), se reinicia con una red de rápidas notas tejidas por guitarra y bajo y es otra de las muestras de las capacidades contagiosas de unas canciones absolutamente irresistibles. Tras la triada triunfal inicial, hay otras grandes canciones, como el blues acelerado de “Nick”, que retrotrae al “On the Road Again”, de Canned Heat, y el ritmo sincopado de “Ai Tchere Bele”.

 

El último tercio del disco es quizás el menos sugerente. Aun siendo más que aceptable, no logra las cotas de excelencia de la explosión inicial, con temas más introspectivos, como “Petit Metier” y “Mali”. A pesar de esta cierta deceleración en el tramo final, “Music in Exile” es un trabajo ambicioso, sorprendente en su capacidad de conjurar disparidad de fuentes y generar un material que ofrece una perfecta coherencia interior.

 

Marc Ferreiro

Proveniente del extrarradio de Barcelona, Marc Ferreiro siempre ha querido dinamitar las limitaciones culturales y del entorno. Apasionado por la música, el cine, la narrativa, el teatro y, en definitiva, cualquier manifestación creativa, considera el periodismo como una forma de compartir experiencias. Tras formar parte de publicaciones pioneras como aB (anteriormente, aBarna), ha seguido colaborando en numerosas revistas y webs culturales. Actualmente prepara un libro que recopile sus entrevistas.