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DISCO-THE-FIELD  

The Field

Cupid's Head

Kompakt

8,5

Techno

 Beto Vidal

 

El tema que abre el cuarto disco de The Field, “They Won’t See Me”, puede llevarnos a pensar que estamos ante otra lección de techno hecho con loops: el clásico esquema de canción que se alarga hasta los casi diez minutos de rigor y que forma una bendita telaraña de sintetizadores y bucles infinitos. Una dieta, la de Alex Willner, a todas luces infalible y basada en loops que se pasearán con total libertad por tu cabeza. Además, si nos fijamos detenidamente en los primeros segundos de introducción de la canción en cuestión, podemos observar un acorde de guitarra diluido en un filtro de una cinta de cassette –y que recuerda a Fennesz, por cierto-. Pese a ser un momento fugaz, nos recuerda que Willner ya empleó guitarras (y bajo y batería) en el colosal “Looping state of mind”, un LP plagado de referencias rock, si abrazamos el concepto en su sentido literal.



Si seguimos analizando los detalles superficiales de la nueva obra de The Field, nos detendremos en el artwork: siempre minimalista y sobrio, todas sus publicaciones se asocian a un mismo diseño de la carátula frontal, con “The Field” y título de la creación escritos en una suerte de tipografía hecha a mano bajo un color que inunda el espacio. En este caso, el negro. ¿Estamos entonces ante otro disco del sueco plagado de loops y planchado por Kompakt en casi el mismo envoltorio? Por supuesto. ¿Y qué?



Pero, ¿qué sería de Alex Wilner sin su principal materia prima? ¿Acaso la música del sueco puede ser concebida sin sus empecederos mantras? ¿Hay algo que personalmente eches en falta en “Cupid's Head”? No, por supuesto que no: sigue teniendo cálidos loops vocales fundidos en hielo (la homónima canción que da nombre al disco, con esos samples vocales inconfundibles que marcan el tempo del tema y erizan el vello), la gustera cósmica que ofrece el sintetizador en “A guided tour” o los luminosos sintes de la canción que cierra, “20 Seconds Of Affection”: la canción perfecta para despedir el bucle con una sonrisa en la cara mientras vuelves a colocar la aguja en el surco desde el inicio.



La pieza donde The Field juega al despiste es la opresiva “No. No”, en la cual Willner se pone de mala leche mediante la repetición obsesiva del sample bajado de pitch que niega rotundamente sin descanso mientras a su alrededor se arma una nube tóxica de ruidos que cierran herméticamente el compartimento. Es en este punto donde los buscadores de nuevas experiencias podrán llevarse algo nuevo a la boca. El resto, los que nos quedamos alelados durante el minutaje del LP con la mente en blanco, somos de los que también nos quedamos fascinados con la misma portada de siempre. Cambie el color o no.



Beto Vidal

Desde que tuvo de bien pequeño en sus manos el doble compacto azul de los Beatles (1967-70) hasta que pudo colaborar en la mejor cabecera española de música independiente, Beto Vidal no cesó en su empeño por descubrir, adorar y recomendar música “rara” y “oscura” (palabras textuales de sus progenitores). A partir de esos primeros ramalazos psicodélicos, Beto ha intentado dar forma a una cultura musical que pasa por la electrónica, el rock independiente más atrevido o el pop más cósmico. Go Mag ha sido su casa desde 2009, lugar donde tuvo el eterno placer de entrevistar a Daft Punk, Plastikman, Carl Craig, Apparat, Ellen Allien o Agoria, así como por otros valores del underground español (Wooky, Monki Valley…) e internacional (Rone, Sinkane, Echospace, Peaking Lights, etc.).

 

beto@blisstopic.com