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Kiasmos  

Kiasmos

Kiasmos

Erased Tapes

8,5

Techno neoclásico

Vidal Romero

 

Comenzó como un divertimento. Janus Rassmussen (teclista y cerebro en Bloodgroup y Byrta) solía utilizar el estudio de grabación en el que trabajaba Olafur Arnalds como ingeniero de sonido, y cuando les quedaba algún tiempo libre lo utilizaban para dar rienda suelta a una de sus aficiones secretas: el minimal techno. Comenzó como un divertimento, pero todo cambió cuando uno de los temas que habían grabado llegó a las oficinas de Erased Tapes. “65”, que así se llamaba la criatura, era un auténtico hit, una sucesión de filtros asesinos y melodías estiradas que iban enroscándose alrededor de un bombo a negras, un ritmo seco y elegante, que a veces se coloreaba con arreglos de percusión, y que tomaba al asalto la pista de baile. Aquel tema se publicó a finales de 2009 –junto al menos logrado “Walled”- en un split compartido con Rival Consoles, el otro fichaje “de baile” del sello londinense. Y abrió el apetito de los dos amigos, que desde entonces habían intentado encontrar tiempo para seguir adelante con el proyecto, casi siempre sin demasiado éxito –apenas han llegado a publicar otro maxi, “Thrown” (12), esta vez en solitario–.

 

 

No fue hasta principios de este año cuando las agendas de los dos músicos quedaron milagrosamente libres al mismo tiempo y pudieron sentarse a preparar un disco completo. Un disco que, según cuentan, debía funcionar antes “como una única pieza que como una colección de canciones”, y que quería investigar lo que sucedería al hacer colisionar sus dos lenguajes particulares. Que es exactamente lo que hace “Kiasmos”: algo tan sencillo sobre el papel y tan complicado en la realidad, como es mezclar techno y música neoclásica. Del techno coge las estructuras rítmicas y ciertas texturas, la utilización de loops, los pasos de filtro y el estratégico manejo de intensidades en la mezcla. Y de la neoclásica toma las melodías de piano expresionistas, los gestos minimalistas y los arreglos de cuerda dramáticos. Y lo mejor es que, lejos de limitarse a superponer y mezclar todos esos elementos, juega a cambiar sus significaciones más íntimas. Juega a alterarlos a un nivel casi molecular.

 

Los ritmos, por ejemplo, no están programados, sino tocados en directo: hay un batería y también están nuestros dos héroes golpeando todo tipo de objetos (metales, vidrios, chasquidos de dedos), una decisión que resta contundencia a las canciones pero les da a cambio una extraña calidez. En cuanto a los pianos, en muchas ocasiones abandonan las florituras melódicas para quedarse encallados en loops repetitivos; algo que tiene menos que ver con estrategias minimalistas que con la estética propia de la música electrónica. Del mismo modo, las cuerdas están tratadas (y aquí se nota que los chicos han escuchado a Stars Of The Lid) para difuminar sus bordes, intentando que parezcan masas de sonido sintético. Y los efectos especiales están muy medidos, con el fin de que aporten un cierto aire cinematográfico al conjunto. Decisiones que alejan “Kiasmos” de la pista de baile; lo alejan del territorio en el que estaban ancladas las primeras composiciones de la pareja –ese techno romántico y emotivo, tan habitual en casas como Kompakt o Dial–, para acercarlo a otro más interesante, a ese por el que transitan tipos como Jon Hopkins o Max Cooper. Tipos que, como Kiasmos, son capaces de coger todo tipo de ingredientes, de mezclar géneros e influencias, en un cóctel de altísimo nivel emocional.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com