Menu
Roman-Flugel  

Roman Flügel

Happiness is happening

Dial

8,5

Techno

Vidal Romero

 

El alemán Roman Flügel es de esos tipos que siempre han estado ahí, pero que nunca han brillado con toda la intensidad que merecían. De acuerdo, en su larga biografía (lleva más de veinte años en el negocio) hay algunos fogonazos, temas de esos que se pegan a la oreja como una lapa y se bailan en el club con los brazos en alto –ahí tienen ese rompepistas inapelable que es “Geht’s noch”, o ese rompepistas aún más inapelable que es el “Rocker” de Alter Ego, uno de sus muchos proyectos paralelos-, pero su fama es la de un productor fino y elegante; un productor que prefiere cuidar el sonido y las texturas antes que cuidar la pista de baile. Que es capaz de embarcarse en todo tipo de aventuras, aunque eso signifique descolocar a su audiencia.

 

Su último largo, “Happiness is happening”, apunta desde luego en esa dirección. Es un disco preciosista y repleto de detalles, en el que las melodías suelen ocupar el primer plano y la luz inunda todas las rendijas. Un disco de ritmos musculosos pero contenidos, que cambia de registro con facilidad pasmosa y elude cualquier tipo de clasificación –aquí lo hemos etiquetado como “techno”, es cierto, pero no deben hacernos demasiado caso-. Un disco cuya mayor virtud es precisamente la insólita mezcla de estilos, referencias y sonidos que esconde cada uno de sus temas. Pongamos como ejemplo el primero, “Connecting the ghost”, que comienza con una cadencia krautrock que mira de reojo a Harmonia, suelta a la mitad del minutaje una descarga de nubes eléctricas de tintes shoegaze y termina con una coda de piano que recuerda poderosamente a Spiritualized. En otras manos, semejante ensalada de nombres y épocas supondría un billete hacia el fracaso, pero Flügel no sólo se las arregla para que todos los elementos convivan y encajen en prodigiosa armonía; es que encima consigue que el conjunto sea mucho más, mucho mejor, que la suma de sus partes.

 

El resto del disco insiste en esa amalgama de formas disparatadas. “Friendship song” mezcla ritmos que suenan a los ochenta (piensen en New Order y acertarán) con melodías minimalistas y drones atmosféricos; “Wilkie” es space disco en estado puro (ese tipo de space disco que a Joakim ya no le sale); “Stuffy” superpone un ritmo crudo, percusiones de aire selvático y ambient preciosista, siempre manteniendo un sample de aire robótico en el plano de fondo; con su mezcla de ritmos en 8 bits y texturas misteriosas, “Your war is over” se acerca a la IDM, mientras que “Parade”, un poco más allá, arracima cortinas de ruido alrededor de un beat crujiente. Cada canción es un mundo en sí mismo, una pequeña obra de orfebrería, perfectamente ejecutada. Pero al mismo tiempo existe una extraña sensación de conjunto, un arco narrativo que va cosiendo todos los pasajes entre sí, y que multiplica por cien el goce que produce escuchar este “Happiness is happening”. Un disco de esos que terminan de sonar –con ese fantástico tramo final que conforman “We hace a nice life”, “Occult levitation” y “All that matters”, tres pistas de techno melódico y preciosista que no desentonarían en el catálogo de Kompakt-, y dejan al oyente con ganas de volver a empezar.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com