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PS I Love You

For those who stay 

Paper Bag / Music As Usual

6,6
Garage pop

Albert Fernández 

 

Euforia sin control, un grito desgañitado al final de la tarde, un salto sobre las rocas por simple alarde: todo eso trae a la mente el último disco de los canadienses PS I Love You.
 
Paul Saulnier se entrega con todo en cada verso que exclama, a cada rasgueo de su guitarra, y expresa a los cuatro vientos su desesperación ante las vicisitudes post-adolescentes, y los días en que la cabeza te gasta trampas y te pierdes en dos acordes sencillos. Justo detrás suyo, guardándole la retaguardia, Benjamin Nelson aplica el nervio necesario a los ritmos, resolviendo con fuerza el impulso de cada melodía, que a menudo es nervioso, pero en ocasiones se destensa para abrir paso a frecuencias más etéreas. 
 

 
El problema de este disco es justo ese punto de conformidad que alberga, en contrapunto con la supuesta apertura de miras que trata de ofrecer una banda que tal vez nunca debería haber salido de las más evidentes costuras del garage-rock. Si a eso le unes ese punto teatral, histriónico, que tiene Saulnier al interpretar, y una línea de inspiración discontinua, con temas en ocasiones estirados más allá de lo comprensible, la cosa acaba resultando un tanto irregular. 
 
Por lo demás, la batería y las rítmicas disonantes atacan con el ímpetu deseado en la gran mayoría de temas, dejando cortes dignos de unos cuantos meneos de cabeza para el ocaso del verano, como "At least in my mind", una declaración de intenciones primera y contundente, y "Limestone radio", que hace fluir una encantadora corriente de coros y estribillos. 
 
La canción que da título al disco describe una órbita relajada y plagada de matices, ideal para elevar la mirada a los cielos y preguntarse esas cosas importantes que de vez en cuando nos preguntamos bajo titulares de lo más superficiales. Los coros y cambios del segundo tramo de "For those who stay" tiene aire de himno imborrable, si no fuera porque es prácticamente imposible deshacerse de la idea de haber oído melodías como esa en infinidad de ocasiones. Con todo, su carisma es más que apreciable, y se resuelve bien con aires de club crepuscular en el remix de Teen Daze, o con alma más estival y lisérgica cuando cae en manos de los brillantes Young Galaxy.
 
Desde ese punto medio que marca la quinta pista, el disco pasa a abandonarse una corriente de medios tiempos que resbalan abajo por simple inercia y gravedad, hasta que el disco acaba por agotar su fórmula de espontaneidad justamente cuando se llega a ese punto en que la fuente se ha secado. Si bien las atmósferas ululantes de "Friends forever" y "Afraid of the light" no resultan para nada molestas, tampoco son memorables en ningún punto. 
 
La épica íntima de Saulnier se alza sobre los aires o se junta en un ovillo. Sólo los más sensibles sabrán cómo cogerla al vuelo, o qué hay que hacer para desenredarla. 
 
 
Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com