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SIA  

Sia

1000 forms of fear

Monkey Puzzle / RCA

8

R&B / Pop

Antonio Bret

 

La carrera de Sia Furler es el típico ejemplo del genio en la sombra, por un lado, y la perfecta definición  de personalidad torturada y vida llena de contratiempos y calamidades, por otro. Genio en la sombra porque ha vivido el éxito a través de composiciones a terceros, ya sean a Rihanna, Beyoncé, Christina Aguilera, David Guetta, Flo Rida, Eminem Una vida llena de calamidades pues ha tenido que hacer frente a la terrible enfermedad de Graves, el alcoholimo, la adicción a las drogas, la depresión y los intentos de suicidio. Tras 5 discos de estudio, Sia decide, por fin, quedarse con las mejores canciones –aunque tras muchas de ellas podemos adivinar quién podría haberla interpretado– y lanzar el disco que debería lanzarla al estrellato. Una nueva paradoja asoma: en este disco ha decidido no dar la cara, permanecer, como antes, en un segundo plano, y mostrar en primera fila a sus bailarines con sus imposibles coreografías –ver el mini-directo que se marcó en el late night de Jimmy Kimmel–, quedándose ella en un segundo plano, de espaldas, con una peluca a lo Golem –o a lo Scarlett en "Lost in Traslation", o a lo Natalie Portman en "Closer"–, cantando y tocando el piano. Es fácil ver la cara de Sia Furler, no es una principiante y, de hecho, ella misma ha protagonizado algún que otro videoclip en el que muestra su cara sin tapujos. Pero ha decidido que ya basta. Ha escrito hasta un manifiesto anti-fama en el que declara que ''si alguien que no es famoso supiese realmente lo que significa ser famoso, no lo querría ser nunca” y que, básicamente, ha decidido que mejor estar a la sombra por garantizar que ella y su familia tendrán una buena vida. Ya hay quien la tacha de hipócrita, por querer llamar la atención justo queriendo no llamarla, como posar en la portada del Billboard con una bolsa de papel en la cabeza. Quien tenga algo que reprochar, que haga acto de reflexión y mejor se calle la boca.

 

El título de su último trabajo es ''1000 forms of Fear”. La portada de la misma, el pelo de Sia, la peluca que lleva la pequeña Maddie Ziegler, protagonista absoluta del videoclip de su primer single “Chandelier”, que abre el disco. El título le viene como anillo al dedo y, a diferencia de otras artistas mainstream, sus letras son crudas y tratan de frente temas escabrosos como sus diversas adicciones. Es un disco intenso, intensísimo, lleno de melodías épicas en las que Sia a veces se deja, literalmente, la voz. Son baladas más grandes que la vida, como "Chandelier", que ya se postula como mejor canción pop de 2014 –esta joya es todo estribillo y podríamos haberla escuchado, sin duda, en la boca de Rihanna–, o "Big Girls Cry", en la que no le importa que su cara quede echa una cascada de maquillaje corrido porque le han roto el corazón o "Eye of the Neddle". A mitad del disco, hay una triada de canciones que bajan un tanto el nivel emocional, como la saltarina "Hostage", la perezosa "Straight for the Knife" o la inocua "Fair Game", para luego remontar el vuelo –y como– con la producción de Diplo y The Weeknd en "Elastic Heart" –que aparecía en la BSO de "Los Juegos del Hambre: En llamas"–, las power-ballads "Free the Animal" y la muy beyonciana "Fire Meet Gasoline". Es un disco, en definitiva, para los melodramáticos, los que lloran cuando escuchan canciones bonitas que vienen revestidas de una producción impecable, que suenan a gloria.

 

Esperemos que ''1000 forms of Fear” animea Sia Fuler a seguir guardándose sus mejores trabajos para sí misma, pues su portentosa voz es necesaria en el panorama de clones del que somos testigos en la actualidad. Sia tiene personalidad para dar y regalar, hace canciones edificantes, que se te pegan a la primera escucha, que te emocionan y que se sienten sinceras de lejos. Que este sea su mejor disco, el de más proyección comercial, y que ella esté saliendo, además, de su enfermedad y  sus adicciones, nos hace pensar que su carrera no ha hecho más que empezar.

 

Antonio Bret

Nacido hace 36 años en el sur de España, Antonio Bret estudia producción de cine y TV pero se dedica, durante dos años, a contar historias de copleros en “Se llama Copla” de Canal Sur. Cinéfago y heterosexual solo de cintura para abajo, es fan de Lucio Fulci, David Cronenberg, Hayao Miyazaki y Mónica Naranjo. También es adicto a los one hit wonders de los 80 y el porno de los 70. Rechaza la depilación púbica y quiere abrazar, un día, a Phil Collins