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The Antlers

Familiars

Transgressive / Anti

7,8
Downrock

Albert Fernández 

 

Tarde o temprano, tenía que pasar: Peter Silberman está mutando en Jeff Buckley
 
Después de años de emocionarnos con sus derivas lacónicas, el alma sensible que lidera todas las encarnaciones de The Antlers ha acabado por expandir sus formas y usos, alcanzando una gravedad-ligera definitiva, abierta a entonaciones altas y épicas que, en piezas tan deliciosas como "Hotel" o "Director", nos recuerdan al torturado artista que concibió "Grace". "Familiars" prende un grado más en la antorcha de sutilezas y crestas emocionales de los anteriores discos del trío de Brooklyn, y, tal vez sin superar al maravilloso "Hospice", abre puertas y ventanas a un sonido cuidado y seductor.  
 
El mérito se mutiplica cuando uno pondera y se da cuenta de lo arriesgado de los derroteros estilísticos de The Antlers. El satén dramático de sus canciones es material extremadamente delicado, y obstinarse por sus vías de jazz y formas clásicas, apuntando siempre al nudo de cada nervio sentimental, se me aparece como una tarea ardua de trasmitir, de complicado triunfo. Pero Silberman ha encontrado su casilla, y planta allí los zapatos, porque conoce su estilo, es consciente de que lo domina, por eso se siente henchido para inflar las velas de su música aterida, extraña y romántica, un disco tras otro. Y cada vez lo hace un poco diferente, un poco mejor. En ese sentido, y en mucho otros, "Familiars" se merece todos los aplausos. 
 
 
 
 
El aire fantasmal de este cancionero, las acostumbradas ilaciones narrativas de las voces, y los espacios lánguidos y diáfanos que se extienden a partir de cada melodía, más la dolida interpretación de tantos de estos versos hace pensar en canciones como "Lover, you should've come over". Silberman se olvida por un momento de su filia por las marañas de voces oscuras y tratadas, sube un poco los tonos, y alcanza en varios tramos los falsettos de aquel chico de Anaheim, California, que estremeció al mundo en los años 90 con sus sentidas canciones. En esta odisea jazzística y febril, amanecen canciones como "Doppelgänger" o "Surrender", "Palace" o "Parade", que se nos enredan en el tímpano mientras crecen susurrándonos, y vuelven el estómago un lugar pequeño donde caben cosas grandes.  
 
El paisaje que acompaña a las rimas de Silberman es generoso en matices y aristas enriquecedoras: arreglos de jazz y terciopelo en forma de punteos con eco, trompetas que se tornan ocasionales protagonistas, trombones y cellos, y una línea de bajo que marca una cadencia dulcemente miserable para el alma.  
 
The Antlers han dejado de ser simplemente una banda triste. Silberman ha catalizado el dolor y lo ha transformado en elegancia y destellos de clase, abrazos de música. Un nuevo remedio delicioso para melancólicos y taciturnos. 
  

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com

 

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