Menu
Echo--The-Bunnymen  

Echo & The Bunnymen

Meteorites

429 Records

6,3
Pop-rock

Albert Fernández 

 

Desconozco si, de todos los episodios de escisiones, separaciones temporales y reuniones más o menos provechosos de la historia de Echo & The Bunnymen,alguna vez ha existido un conflicto directo entre Ian McCulloch y Will Sergeant, los dos verdaderos ejes y almas creativas de la legendaria banda a través del tiempo. Pero si algo está claro es que el vocalista y el guitarrista se han encontrado infinidad de veces el uno frente al otro, mirándose a los ojos, haciendo confluir la inspiración y aptitudes de cada uno. 
 
  
De ese emparejamiento amanecen canciones donde manda la melodía y se obvia un tanto la parte rítmica: canciones como las del anterior disco de los de Liverpool, "The fountain", y las que suenan en este último "Meteorites". Para basarse en el carisma de una voz portentosa y una líneas de guitarra embaucadoras hace falta oficio y algo más. Nadie les niega la experiencia a Echo & The Bunnymen, sería ridículo, pero las cotas de inspiración fluctúan claramente con los años. En las últimas entregas discográficas de los ingleses, la voz de McCuilloch aparece tratada y difuminada, aunque cada fraseo se interprete con una intención encantadora, y los punteos más álgidos de Sergeant escasean, sin alcanzar las memorables alturas de otros tiempos. 
 
 
"Meteorites" es un disco que se acoge con cierto cariño, pero que resulta menos estimulante de lo que desearíamso. El tono trascendente, épico e ingrávido del corte que abre y da título al disco resulta un punto manido y cargante, y, en sus primeras entonaciones, McCuilloch hace pensar, ay, en una de aquellas baladas de Scorpions, o incluso en los pasajes más plastas de Coldplay. A esa primera toma de contacto le sigue un pretendido himno de estadio, "Holy Moses", que peca de obvio pero captura el oído, y dos o tres canciones del todo insulsas más. 
 
 
Hasta que no llega "Lovers on the run", la cosa no se empieza a ganar consistencia. Esa canción alberga algo de familiar, una mística que atraviesa épocas, hilando estribillos y coros para coser una pequeña parte de la historia de la banda. "Burn it down" tira de recursos conocidos y medios tiempos, pero seduce por su capacidad expresiva y los horizontes que dibuja; "Market town" es juguetona y llama la atención sin ser brillante, porque es dinámica y melodiosa, y "New horizons" delinea un final digno un disco que, sin sobresalir en nada, no desmerece la historia de estos veteranos del rock sentido y crepuscular.  
 
 
McCulloch y Sergeant siguen ahí, en su atalaya, mirándose a los ojos, emanando canciones. Ninguno de los dos resbala, nadie cae. Pero, a estas alturas, el equilibrio comienza a resulta precario. 

 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

Lee lo útimo de Albert clicando aquí

albert@blisstopic.com