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Ellis-Island-Sound  

Ellis Island Sound

Regions

Village Green

7,5

Avant Pop

Vidal Romero

 

Como habrá mucha gente en la sala que todavía no lo conoce, comenzaré explicando que Pete Astor es uno de los habitantes más ilustres dentro del panteón de grandes perdedores de los ochenta. De tipos como Lawrence (Felt, Denim), Edwyn Collins (Orange Juice), Vinny Reilly (The Durruti Column) o Davey Woodwards (The Brilliant Corners, Spaceways, Experimental Pop Band), que ayudaron a definir los cromosomas del pop y el rock independiente, pero que nunca han llegado más allá del incómodo estatus de “músicos de culto” –o dicho de otra manera: músicos a los que mucha gente cita como influencia, pero que a la hora de la verdad no pasan de vender más que unos pocos centenares de discos.

 

Como todos los anteriores, Astor ha realizado su particular cruzada por el pop inglés. Un viaje que alcanza ya las tres décadas y en el que le ha dado tiempo a cambiar varias veces de piel, siempre para dar forma a unas canciones en las que la sombra de la new wave neoyorquina (Television, The Feelies, Jim Carroll y demás luminarias crecidas al calor de la Velvet Underground) se filtra a través de unos modos líricos con evidente sabor británico. Tan particular historia comenzó con The Loft, una deliciosa banda de corta vida y legado escaso (pero imprescindible), que fue uno de los primeros fichajes de Creation Records. Un legado que intentaría llevar (sin éxito) hacia un territorio más comercial con Weather Prophets, hacia territorios más clásicos en solitario –su último disco, “Songbox” (11) es una joya que nadie debería perderse-, y hacia territorios más o menos electrónicos (aunque más a un nivel decorativo que estructural) con Wisdom of Harry.

 

Dentro de todo esa constelación de proyectos y heterónimos, Ellis Island Sound siempre ha sido su criatura dedicada a los asuntos más (digamos) experimentales. Un proyecto en el que le acompaña David Sheppard (State River Widening, Phelan Sheppard), y que suele dar tanto valor al envoltorio –los arreglos, la utilización de una paleta instrumental precisa, la manera de estructurar las canciones- que a la propia composición de esas canciones. Su tercera entrega, “Regions”, no es una excepción, y dedica muchos de sus esfuerzos a diseñar una topografía sonora sobre la que se van deslizando los once temas que contiene. Así, la manera de utilizar la percusión, ocupando el primer plano de la mezcla, dando mucho protagonismo a marimbas y glockenspiels, acerca al disco tanto al minimalismo de Steve Reich (la sombra del compositor neoyorquino cae alargada sobre “Schwitters in Lakeland”, por ejemplo) como al tropicalismo domesticado de Talking Heads. La abundancia de polirritmias y ciertos desarrollos instrumentales lo sitúan a medio camino entre el kraut rock (ahí están los aires a Can de “We do not”) y el post rock que se hacía en Chicago en los noventa. Y aún quedan espacios para abrirse hacia el dub (aunque siempre de manera atípica, como en “Offices at night”) y para incorporar detalles de africanismo: ese (falso) homenaje a Fela Kuti que es “Nairobi/Koln”. Esos son los puntos cardinales alrededor de los que gravitan once canciones detallistas y luminosas, casi siempre instrumentales, que funcionan mucho mejor en conjunto que por separado. Que en el fondo son como los distintos capítulos de una narración o, mejor aún, como las distintas etapas de un largo viaje, en primera clase, por paisajes exóticos.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com