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Black-Lips  

Black Lips

Underneath the Rainbow      

Vice

4,8

Garage rock

Víctor Cañameras

 

Estoy harto de los Black Keys Lips. Si, han leído bien. Puede que su trayectoria discográfica sea todavía inmaculada, si bien hay quien piensa que van en caída libre desde los lejanos tiempos de “Thickfreakness” pero, ¡por Dios! que alguien les convenza para que dejen de producir discos. Por si no fuera poco con los recientes destrozos de promesas como Bombino o Hannib el Khatib por parte de Dan Auerbach (curiosidad insana por ver que esta perpetrando con Lana del Rey), ahora tenemos al otro componente, Patrick Carney, ejerciendo también tras los controles con las producciones de The Sheepdogs o ahora sí, Black Lips y este “Underneath the Rainbow”. Y al igual que su compañero sus producciones obedecen a una mímesis casi sonrojante (escuchen sino “Dandelion Dust”) aunque es de justicia reconocer que no tan descarada como la del primero, a ello posiblemente contribuye el otro punto de vista aportado por Tommy Brenneck (del colectivo de soul Daptone), igualmente implicado aunque en menor medida. En ambos casos si comparten, por desgracia, unas labores demasiado pulidas, restando ápice de energía alguno, redundando en unos temas endebles carentes de cualquier tipo de empatía. Esa rebaja de decibelios ya se apreciaba en el anterior “Arabia Mountain”, en aquella ocasión a cargo de Mark “yo hice a Amy Winehouse” Ronson, pero las canciones seguían bajo los parámetros habituales en cuanto a entusiasmo en sus letras y sus ritmos seguían siendo contagiosos. Fue su primer intento fallido de alcanzar el mainstream, por lo que no han tenido más remedio que intentarlo de nuevo esta vez de la mano de uno de los artífices del éxito en ventas del rock de 2011 (ese millón de copias sólo en USA de “El Camino”).

 

Hay que resaltar que estamos ante la primera repetición de esquemas flagrante del grupo, solo que con evidentes peores resultados. Los Lips pasaron del barullo sónico cuasi inaudible de “Let it Bloom” (In the Red, 2005) a una versión low-fi de garage-rock mucho más reconocible en su siguiente “Good Bad Not Evil” (Vice, 2007), dejando por en medio un incendiario directo (la auténtica razon de ser de este grupo) antes de intentarlo con un trip psicodélico, “200 Million Thousand” (Vice, 2009), que no se acabaron de creer ni ellos. En vez de definir con mejores intenciones lo anteriormente apuntalado optaron por lanzarse a una posible vía al estrellato con “Arabia Mountain” y el resto ya lo saben. Fundamentalmente la mayoría de los temas siguen siendo una revisión bubblegum con guitarras sureñas, pero aquí los acordes juguetones son mucho más previsibles como es el caso de “Make You Mine”, la apatía que exhiben en “Waiting”  o “Dog Years” (esta última cercana a los postulados de unos Dandy Warhols bajos de cafeína), o un “Smiling” que versa sobre las dificultades de convivir en la cárcel bajo un ritmo cansino o una letra tan estúpida como “Do the vibrate”, sobre ¿¿¿teléfonos móbiles???. La cosa aun funciona cuando se dedican a los juegos de guitarras mínimamente  creativos como en “Dorner Party” e intentan hacer gala de la insolencia acostumbrada, pero buena parte del álbum no deja de ser material baldío. Aunque conociéndolos cabe esperar que su directo siga siendo igual de cachondo y festivo y esas mismas canciones cobren una perspectiva diferente con el rodaje ante el respetable.

 

Comentarios
Victor Cañameras

Enamorado desde la adolescencia por las cintas de casette y los tebeos de DC este barcelonés de nacimiento llegó a encargarse de una de las tiendas de más rancio abolengo que se recuerdan en la ciudad condal. A partir de ahí su pasión por la música degeneró en locura, tratando de descubrir cuantos más géneros fueran posibles para desespero de sus amistades. Ha colaborado esporádicamente en medios de escasa repercusión  por lo que, harto de predicar en vano, busca en Blisstopic la oportunidad de profundizar en esa capacidad de sorpresa consciente de que solo aquí será bien recibido.