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NBA enero 2018

Relevo Asegurado

 

Toni Castarnado

 

El All-Star como partido hace años que ha perdido interés, por falta de competitividad, porque los partidos son más un circo que un enfrentamiento en el que hay algo en juego, más allá del premio de MVP de la contienda. Sirve para constatar quienes están y también, quienes dejan de ir. Este año se han cambiado algunas reglas a la hora de elegir jugadores y montar los equipos, con el fin de buscar rivalidades y dotar al partido de otro carácter. Para el que se ha de celebrar en Los Angeles a mediados de mes es significativo el cambio de roles, la presencia de jugadores jóvenes que están llamados a marcar una época en la liga.

 

Y concretamente, hay un puesto específico que lo ha revolucionado todo, el jugador moderno de 2’15 de estatura que hace años hubiese sido un pívot nato, un cinco puro, y que ahora juegan dónde y de lo que quieren, con una libertad absoluta. Curiosamente, los tres más representativos no son americanos, Embiid es camerunés, Porzingis es letón y Antetokoumpo es griego. Entre ellos tres se van a comer el pastel de la liga, con permiso de Towns y alguno más que explote o aterrice en la liga. En una competición con unas dinámicas de juego en que el jugador pequeño es más importante que el grande, por eso siguen triunfando jugadores como Curry e Irving, y en una posición en la que hay superpoblación, la única vía de integración es la reinvención. Y los tres mencionados, además de un estilo de juego moderno, tienen carisma, imagen, en realidad son más de videojuego que reales, tiran de tres y asisten mirando hacia el lado contrario (como hacía Magic), e incluso cogen rebotes, la labor principal años atrás de aquellos armarios.

 

 

En 2018 prima la versatilidad como el valor más considerado, los especialistas tienen cada vez menos sentido, como mucho se estima a los defensivos, aunque también se les exige que anoten para ser completos. Para algunos de esos jugadores, el camino y la adaptación no ha sido fácil. A Porzingis le pitaron cuando le eligieron los Knicks en el draft en el propio Madison Square Garden, y ahora no se imaginan la vida sin él (aunque se ha lesionado y tiene para un año largo), Antetokoumpo se ha tenido que ganar más credibilidad, nadie podía pensar que con esa talla pudiese subir el balón como lo hacen los más bajitos, acuérdense de Boykins o ahora Thomas. A Embiid le faltaba una cosa, porque el potencial lo tenía; demostrar que podía estar en pista treinta minutos y jugar muy seguido sin romperse. Y hablando de lesiones, ha habido una plaga en las últimas semanas. Algunas de ellas dolorosas, como la de Cousins. En el peor momento (nunca llegan en uno bueno pero esta vez menos todavía), justo cuando la química y los números brillaban en Nueva Orleans junto a Davis, el hecho de que los dos fuesen titulares en el All-Star ya indicaba cuán sobrados iban, con arraigo, un enorme desafío, un futuro que por fin pintaba de color de rosa. Precisamente, hasta allí se ha ido Mirotic, un nuevo destino y más retos. Si consigue tener una regularidad sin percances inesperados en cualquiera de sus formas, está llamado a ser un jugador de campanillas.

 

 

Aunque a falta de más movimientos de última hora, el fichaje o intercambio más sonado ha sido el de Blake Griffin, deja los Clippers y marcha rumbo a Detroit. Si le respeta su cuerpo (le ha dado más quebraderos de cabeza de los que desearía) es un sitio, en el que por tradición y formato, va a encajar. Los que en cambio, no necesitan cambios son los Golden State Warriors. Ganan de calle, sobre todo el día que tienen partido serio para dar un golpe en la mesa, lo hacen con la mano abierta, la de un gigante. Llega el día de Navidad para repetir duelo con la pandilla de Cleveland y les crujen. Pillan a unos Raptors enrachados que se perfilan como alternativa, también llegan ellos y les barren. Les visitan los Celtics con el mejor record del Este, tres cuartos de lo mismo. Sólo han torcido el gesto contra los Jazz (con un Ricky Rubio soberbio) y Houston, con un Harden que ha logrado un registro jamás visto; un triple doble con sesenta puntos de anotación. No les vendría mal a los Cavaliers un base como él, en Ohio no aciertan a saber qué necesitan. Cuando estuvo Calderón como titular ganaron más partidos que nunca esta  temporada (con halagos de los jefes Lebron y Wade), con una receta sencilla: equilibrio y mucha solidaridad. En cuanto ha debutado Thomas (de momento a años luz del jugador que deslumbró en Boston) y la momia de Rose, el extremeño sólo juega los minutos de la basura. Esas jerarquías incomprensibles que siguen mandando por contrato. Y claro, así les va. Si bien, esto puede cambiar de nuevo, George Hill ha entrado en escena con otros tres elementos, y hay varios que han desfilado, Thomas, Rose y Wade entre ellos. Ahora vuelve a jugar Calderón. La ruleta de la fortuna.

Toni Castarnado

Toni Castarnado es un crítico musical que escribe también de manera puntual sobre cine y, ahora, deporte en Blisstopic. Es autor de los libros “Mujer y música: 144 discos que avalan esta relación” y de su segundo volumen, “Mujeres y música: 144 discos más que avalan esta relación”.Colomense de pro y residente en el Maresme, es colaborador casi desde sus inicios en Mondo Sonoro, y en cabeceras como Ruta 66 o Rock Zone. Escribe artículos para el blog La Ruta Norteamericana de El País, y ha hecho radio en varios medios, dirigiendo el espacio “Canvi de Ritme” en COM Radio, en el cual combinaba música y deporte. Por su grabadora han pasado un gran número de artistas; entre ellos, Arcade Fire, Antony & The Johnsons, Patti Smith, Marianne Faithfull, Mötley Crüe, Rammstein, Muse, The Black Keys, Tori Amos, Frank Black, Kings Of Leon o Mavis Staples.

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