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Copa del Rey - La final

El Rey del Gol juega para el Rey de Copas

 

Texto de Milo J. Krmpotic'

Fotos LFP

 

Athletic de Bilbao 1 – FC Barcelona 3

(Messi 20’ y 73’, Neymar 36’, Williams 79’)

1) La dichosa pitada, por mayoritaria, casi absoluta, pareció menos reacción que paisaje. ¿Himno, de verdad hubo himno? Puesto que servidor no lo escuchó en ningún momento, me inclino a pensar que el objeto de censura del estadio fue el peluquero de Dani Alves.   

 

2) Fuera por jugar como visitante (en términos de vestuario y, dicen, de número de espectadores), fuera en cambio por la presión extra de jugar en casa, el Barça salió con titubeos, defendía más de lo que atacaba, no comenzó a despertar hasta que Ter Stegen a punto estuvo de regalar el 1-0 a raíz de uno de esos controles cómicos que, firmados por el portero, suelen tener resultados trágicos.

 

3) El susto, no obstante, espoleó a los de Luis Enrique, los invitó a dejarse de tonterías. Al punto que, en la jugada prácticamente inmediata, Messi cruzó por alto para el desmarque de Neymar y este remató de primeras a la red. Pero un fuera de juego inexistente impidió que el tanto subiera al marcador.

 

4) Sabedores del potencial de sus oponentes, los leones optaron por un número alto de faltas con un nivel bajo de violencia. Al tercer agarrón de Balenziaga, Messi se enfadó con el árbitro. Y su siguiente reacción es ya historia de la Copa del Rey, un gol capaz de rivalizar con el que en esta misma competición le hizo en su día al Getafe: se escabulló tanto desde el regate como a partir de la carrera de los tres rivales que le habían tendido una emboscada sobre la cal derecha, recortó a un cuarto tras entrar en el área y disparó seco al palo corto, mientras Suárez saltaba graciosamente para no estropear la jugada. Instantes después, The Sport Bible la consideraba ya la diana de la temporada.

 

5) Y llegaron los mejores minutos del Barça: posesión del 72 por ciento y una sucesión de oportunidades en las que Herrerín se volvió Herrerón, especialmente en un despeje bajo a centro de Suárez para la llegada de Neymar y un remate a bocajarro de Piqué que logró enviar a córner.

 

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6) Pero el cancerbero poco y nada pudo hacer con la siguiente conexión entre el uruguayo y el brasileño, asistente el uno y goleador el otro después de que un tuya-mía entre Messi y Rakitic hubiera desballestado por completo el flanco izquierdo de la zaga bilbaína.

 

7) Bajó de intensidad la reanudación. Por parte azulgrana, las molestias de Iniesta a una semana vista de la final de Berlín provocaron temblores pero tuvieron como contrapartida la entrada de Xavi. Por parte bilbaína, el recuerdo de las dos finales previas saldadas con goleada (4-1 y 3-0, con los tres tantos en el primer tiempo) y el baño que venían recibiendo en esta (aunque Williams había mandado un balón a la parte alta del larguero en el minuto 41) invitaban a no remover mucho la olla.

 

8) Sucede que Balenziaga continuaba persiguiendo a Messi por todo el campo. Y que en tales casos quizá delantero y defensa acaben corriendo lo mismo, pero el desgaste nunca es igual. Así, el argentino no tuvo problemas para adelantarse al guipuzcoano (y a dos de sus colegas) en la búsqueda de un centro de Alves y con un toque de empeine finiquitó la final.

 

9) Un remate de coronilla de Williams, sí, hubiera permitido a los de Valverde cerrar su trayectoria copera con honor…

 

10) …pero tres finales perdidas en apenas siete años y ante un mismo rival tienen que doler. Es así que diversos jugadores rojiblancos se lanzaron a tonti-agredir a Neymar (ante la mirada condescendiente de Velasco Carballo) después de que este intentara el arte de la lambretta. Allende el Ebro, es inevitable, se verá esta maniobra como un intento de humillación que debía ser penalizado bajo los códigos internos y no escritos del fútbol. Pero la distancia en el marcador, el tiempo que restaba para el final del encuentro, el hecho de que el lance tuviera lugar en la zona caliente del ataque azulgrana y la nacionalidad del supuesto culpable me invitan a pensar que se trató de una reacción histérica y contraproducente a un gesto llamativo pero dudo que malintencionado. De últimas, el defensa que se siente de esa forma agredido siempre puede responder desde la contundencia en el lance siguiente, pero la sucesión de rifirrafes acabó con cualquier posibilidad bilbaína a la hora de complicar un poco más el título al Barça, el que suma veintisiete, Rey de Copas con cuatro trofeos ya de ventaja.

 

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Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com

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