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La Liga - Jornada 31

El Madrid gana terreno a la primera

 

Texto de Milo J. Krmpotic'

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

Vencieron los blancos al Eibar en Chamartín por 3-0 y posiblemente corrieron a plantarse ante el televisor para ver cómo respondía el líder en el primero de los choques de dificultad alta de esta recta final de Liga. Y en sus pantallas encontraron, ante todo, un gran encuentro. Y, para su solaz, vieron a un Barça capaz de recuperar su mejor versión pero también de regalar dos puntos merced a dos pequeños fallos defensivos. Los de Luis Enrique no pueden permitirse ya más que victorias a menos que el Madrid pinche en algún momento.

 

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La Liga - Jornada 31

El Madrid gana terreno a la primera

 

Texto de Milo J. Krmpotic'

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

Vencieron los blancos al Eibar en Chamartín por 3-0 y posiblemente corrieron a plantarse ante el televisor para ver cómo respondía el líder en el primero de los choques de dificultad alta de esta recta final de Liga. Y en sus pantallas encontraron, ante todo, un gran encuentro. Y, para su solaz, vieron a un Barça capaz de recuperar su mejor versión pero también de regalar dos puntos merced a dos pequeños fallos defensivos. Los de Luis Enrique no pueden permitirse ya más que victorias a menos que el Madrid pinche en algún momento.

 

Sevilla FC-FC Barcelona

COMETIERON DOS ERRORES

 

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Sevilla FC 2 – FC Barcelona 2

(Messi 14’, Neymar 31’, Banega 38’, Gameiro 84’)

Con una fugaz galopada de hasta cuatro jinetes blancos, menos de diez segundos transcurrieron entre el pitido inicial y el primer balón colgado al área por el Sevilla. Se trató, no obstante, de un espejismo. Porque, a lo largo y ancho de los siguientes 35 minutos, fue el Barça el que impuso su ley, ese sentido del fútbol trigonométrico y asociativo, esa apuesta por el juego de toque en corto y de primeras que ha presidido las etapas más gloriosas de su historia reciente y que, bajo el lema de tiki-taka, fue llevado por la selección española hasta la mismísima corona del fútbol mundial (sin olvidar otros laureles europeos, tanto en términos de club como de combinado nacional).

 

Pero no malgastemos nuestras balas en generalidades, porque la puesta en escena de los azulgranas esta noche en concreto mostró tintes absolutistas, dignos de ser ensalzados sin tirar de hemeroteca. No estaba Xavi, el sheriff de los éxitos mentados tres líneas atrás, pero la conducción de Iniesta, el talento de Rakitic para llenar los espacios, la capacidad de Messi para sortear emboscadas, un Neymar por fin desatado y el desgaste de todos ellos a la hora de acudir a la ayuda de Busquets y Alves (más determinante cuanto más lejos se encuentra del Barça) cuando tocaba ejercer la presión alta empotraron a los de Unai Emery en su terreno, bailaron el can-can sobre la psique de los locales y, tras un par de disparos lejanos, se acabaron traduciendo en dos tantos de muy bella factura: una rosca de Messi calcada a la que había firmado ante el Almería entre semana y una falta de Neymar no menos imposible para Sergio Rico.

 

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Sucede, claro, que Nervión es plaza más afín a la emoción y el drama que al talante cerebral. Allí donde otros equipos hubieran comenzado a pensar en ahogar tamaño baño en los vasos de whisky del bar más cercano, el Sevilla regresó al encuentro con apenas dos guiños: un pase filtrado de Banega que Iborra lanzó excesivamente alto y un latigazo lejano del rosarino que contó con la colaboración de Claudio Bravo, ya que el portero chileno se lanzó tan bien como mal escogió el punto de rechace con los puños, y el balón le venció camino del interior del poste, primero, y de las redes después. El fútbol, en ocasiones caprichoso y otras tan pedantemente kármico, se disponía a quitar a los de Luis Enrique lo que les había dado tres jornadas antes frente al Madrid: si allí faltó juego pero se alcanzó la victoria, en el Sánchez Pizjuán sobró de lo primero pero se extraviaron dos puntos posiblemente vitales para el campeonato.

 

Y el destino fue a poner el punto de mira en el héroe de aquella jornada. Porque el tardío 2-2 habrá nacido de un segundo error defensivo, un regalo en la entrega de Piqué que facilitó la escaramuza de Reyes, la asistencia a la carrera exterior derecha de Vidal y el centro para la llegada ejecutora de Gameiro, pero el empate jamás hubiera existido de no ser por la exhibición de pólvora mojada de Luis Suárez, torpe durante todo el encuentro pero muy especialmente en las tres oportunidades que marró, una de ellas a portería prácticamente vacía, después de que Iniesta estrellara la culminación de su internada en el cuerpo de Rico. Pareció fuera de lugar el aspaviento de Neymar al ser sustituido por Pedro, a fin de cuentas su segundo tiempo le había devuelto a la inopia de las últimas semanas, pero el eslabón débil de una noche que el Barça comenzó a lo grande y acabó viviendo como derrota tuvo denominación de origen uruguaya.

 

Lo mejor: Los corales y memorables primeros 35 minutos de los visitantes, y la capacidad de los locales para abrazarse de nuevo a su mejor versión.

Lo peor: Que la pequeña recuperación de Neymar coincidiera con el más notable bache de Luis Suárez. Rara es la felicidad completa en el tridente azulgrana.    

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com