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La Liga - Jornada 27

El Barça llegará líder al Clásico

 

Texto de Milo J. Krmpotic'

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

Ha querido el apartado más anecdótico del azar que Barça y Madrid se enfrenten a equipos de vestimenta azulgrana justo una semana antes de verse las caras en el Camp Nou. En espera de ver cómo le sienta a los blancos la visita del Levante, los de Luis Enrique hicieron de las bajas fiabilidad gracias a un Messi que regateó, marcó y, sobre todo, disfrutó como un chiquillo. 

 

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La Liga - Jornada 27

El Barça llegará líder al Clásico

 

Texto de Milo J. Krmpotic'

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

Ha querido el apartado más anecdótico del azar que Barça y Madrid se enfrenten a equipos de vestimenta azulgrana justo una semana antes de verse las caras en el Camp Nou. En espera de ver cómo le sienta a los blancos la visita del Levante, los de Luis Enrique hicieron de las bajas fiabilidad gracias a un Messi que regateó, marcó y, sobre todo, disfrutó como un chiquillo. 

 

SD Eibar-FC Barcelona

IPURUA ES NOMBRE DE POTRERO

 

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SD Eibar 0 – FC Barcelona 2

(Messi 31’ p. y 55’)

La humildad espacial da fe de una grandeza conceptual: pese a que hoy haya sumado su octava derrota consecutiva, la sola presencia del Eibar en primera es una de esas circunstancias que, caso de que servidor fuera comentarista deportivo de Cuatro, por ejemplo, definiría inevitablemente en términos de “hazaña” o acompañadas del latiguillo “que hacen grande a este deporte”. La visita del líder congregó a poco más de 5.400 espectadores a un estadio donde los saques de esquina hay que lanzarlos prácticamente a pie parado, donde los balones perdidos allende uno de los laterales se veían devorados por las obras de reforma que allí se están realizando, donde la distancia respecto a algunos balcones –según aseguraron en Gol TV– es de apenas una decena de metros… Y, por más que de niño jugara sin duda en solares de mayor tamaño, nadie se sintió tan en casa como Leo Messi.

 

Messi, Messi y Messi: poco más alumbró un encuentro que, salvo por los dos corners provocados por los locales durante los primeros cinco minutos de juego, en ningún momento amenazó con quemar el chip de la calculadora de Luis Enrique. Sancionados Alves y Alba, lesionado Busquets, reservados Mascherano y Mathieu para que una amarilla no les negara el Clásico de la semana que viene, los barcelonistas recuperaron al siempre notable Bartra y al constantemente acelerado Montoya en la retaguardia, y sorprendieron al situar a Sergi Roberto como mediocentro defensivo, posición en la que el de Reus rindió de perlas pero que a la vez le dejó sin esa profundidad de juego que tan bien le sienta. Arriba, en cambio, toda la artillería: un Neymar que sigue sin encontrarse, obsesionado en buscar la media luna pero sin hallar opciones de disparo o una pared decente que llevarse al interior del área; un Luis Suárez entre incómodo y extraviado, y… bueno, ya saben: cierto número 10 teletransportado de nuevo a la infancia.

 

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Una carrera por la banda derecha en la que sorteó a cinco camisetas azulgranas, las dos últimas túnel mediante, fue el aperitivo. Messi provocó a continuación el penal (existió rebote antes de que la pelota golpeara la mano de Ekiza, pero esta iba a portería y el navarro, desconocedor quizá del magisterio zaguero de Puyol, cubría espacio con la extensión de ambos brazos) y lo transformó con un disparo aleja-fantasmas: duro, a algo más de media altura y al lado izquierdo del portero. Y, entre varios destellos más –sin que los guipuzcoanos, haciendo justicia al lema de “Muy ejemplar ciudad” que luce Eibar, dieran una mala patada–, cerró también la tarde rematando casi en plancha y con bote letal un saque de esquina de Rakitic. Mientras Rafinha seguía creciendo, el Barça se dedicó a controlar el resultado sin complicaciones, si bien una postrera subida destemplada de Piqué dejó un agujero que Piovaccari aprovechó para plantarse solo ante Bravo, aunque su disparo se acabó estrellando contra el larguero tras rebotar en el césped. Toda vez saldada la prueba con el esfuerzo mínimo y la concentración necesaria, se abre la primera semana verdaderamente grande de la temporada.

 

Lo mejor: Messi y, por los de casa, la clase de Manu del Moral.

Lo peor: Que Neymar esté desconocido desde que asistió al concierto de Katy Perry.

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com