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La Liga - Jornada 11

Luis Suárez ilumina a un Barça grosero

 

Textos de Redacción

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

El Barça es un mar de dudas desde que encalló en el Bernabéu y su entrenador no contribuye a darle pausa y tranquilidad, empeñado como parece en agitar la alineación jornada tras jornada. Sin saber a qué juega, sin saber quién juega, el equipo se deshace ya ante escuadras tan voluntariosas, pero convengamos que no capitales, como el Almería. Sólo Luis Suárez, autor de dos asistencias, puso algo de luz en un desbarajuste azulgrana que comienza a resultar preocupante. Van, como símbolo de esa confusión, siete palos en dos partidos.

 

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La Liga - Jornada 11

Luis Suárez ilumina a un Barça grosero

 

Textos de Redacción

Fotos LFP / Vídeos de Canal +

 

El Barça es un mar de dudas desde que encalló en el Bernabéu y su entrenador no contribuye a darle pausa y tranquilidad, empeñado como parece en agitar la alineación jornada tras jornada. Sin saber a qué juega, sin saber quién juega, el equipo se deshace ya ante escuadras tan voluntariosas, pero convengamos que no capitales, como el Almería. Sólo Luis Suárez, autor de dos asistencias, puso algo de luz en un desbarajuste azulgrana que comienza a resultar preocupante. Van, como símbolo de esa confusión, siete palos en dos partidos.

 

UD Almería-FC Barcelona

EN MANOS DE LOS DOS LUISES

 

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UD Almería 1 – FC Barcelona 2

(Thievy 37’, Neymar 73’, Jordi Alba 82’)

Las comparaciones son odiosas, sí, pero proyectadas sobre el banquillo del Barça nos ofrecen, ahora mismo, un par de jugosísimos contrastes. Respecto a la temporada anterior, se ha pasado de un entrenador campechano y acusado de apático a otro tan eléctrico como intervencionista. Y, caso de ampliar el espectro hasta abarcar al eterno rival, veremos que Ancelotti carga con el sambenito de realizar sus alineaciones con un oído puesto en lo que se dice en el palco de Chamartín, mientras que Luis Enrique parece estar componiendo las suyas a imagen invertida de lo que comenta la prensa de la Ciudad Condal, diríase que atendiendo antes a la reafirmación de su personalidad que a las necesidades que presenta la realidad.

 

Así, frente al runrún que viene generando su vertiginoso sistema de rotaciones, el asturiano dio en el Estadio de los Juegos Mediterráneos otra vuelta de tuerca recuperando a Adriano, regresando a la medular de principios de temporada (Rafinha-Busquets-Rakitic) y reservando a Neymar y Suárez para que lleguen frescos a sus compromisos internacionales, sustituyéndolos respectivamente por la sombra del Pedro que fue y un Munir al que la falta de gol desde el debut liguero y el mareo de su fugaz paso por la Roja han sentado como un tiro. El Almería, en cambio, pese a las tres derrotas consecutivas, encontró en la táctica de Francisco todos los caminos para hacer sangrar a su rival y muy cerca estuvo de llevárselo hecho salchichas y chuletas.

 

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Y es que el primer período azulgrana fue sencillamente grosero. Sin el menor control sobre sus tempos, en una perversión del fútbol total donde los cambios de posición conducían al delirio propio antes que a la sorpresa ajena, mientras Messi se enredaba un poco más en la maldición de Zarra (Rubén le achicó bien en un mano a mano y, algo más tarde, el 10 lanzó al travesaño un cabezazo en el que parecía tener el tanto de cara), el equipo flaqueó en todas las lides, careció de la intensidad que sí ponían los andaluces en cualquier lance y vio cómo Thievy y Jonathan se bastaban para poner en jaque a la zaga entera con cada una de sus galopadas, mientras que Soriano, 35 años ya, daba un recital de estrategia y de presión sobre la banda de Adriano, 30 años que parecían 40 (no llegaremos al nivel de decir que echáramos de menos a Alves, pero sí cabe señalar que la planificación deportiva muestra ahí un boquete). Mascherano era una vez más el mejor, pero ni siquiera él pudo evitar el 1-0: Messi que pierde un balón en la frontal por intentar irse de tres contrarios, Busquets que no llega a tiempo al corte, Thievy que corre al espacio, saca varios cuerpos a Bartra y deja al central argentino a su espalda para superar a Bravo con un disparo raso e inapelable.

 

Quizá aceptando lo equivocado de su alineación inicial, quizá simplemente ansioso por enderezar la situación, Luis Enrique aprovechó el descanso para dar salida a las dos puntas del tridente que habían calentado banquillo. Neymar comenzó reclamando protagonismo pero se acabó enmarañando entre las ayudas defensivas almerienses, siempre en exceso rocosas para el escueto bajel que el brasileño tiene por cuerpo. Messi desapareció brevemente, flirteó incluso con la posibilidad de denunciar una lesión en su muslo izquierdo. Y Luis Suárez, en cambio, decidió adjudicarse en toda ley el rol de “Plan B”. Comenzó estrellando un remate en acrobática volea contra la madera superior de Rubén (Messi repetiría después con un segundo cabezazo) pero, a la que descubrió los problemas que generaba su juego de espaldas en la esquina derecha del área, afianzó allí su corpachón y, desatascador multiusos antes que mero delantero, alumbró dos conducciones que se convirtieron en sendas asistencias para que Neymar y Jordi Alba, ambos con remates mordidos, de fealdad muy en la línea del partido, dieran la vuelta al marcador. Lo que un Luis quitó otro Luis lo dio, pero este Barça continúa flirteando con el desastre, sigue sin dar con el camino que extravió en el Bernabéu.

 

Lo mejor: El ataque del Almería y, en lo que al Barça respecta, el resultado.

Lo peor: El lamentable primer tiempo de los azulgranas. Milo J. Krmpotic’

 

 

Real Madrid-Rayo Vallecano

EL MADRID ES UN RAYO

 

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Real Madrid 5 – Rayo Vallecano 1

(Bale 9’, Ramos 40’, Bueno 44’, Kroos 55’, Benzema 59’, Ronaldo 83’)

Este Madrid, partido a partido nos viene demostrando que está haciendo en estos momentos el mejor fútbol del mundo. Y eso que, no contento con haber encontrado el sistema táctico perfecto para su juego, que es el 4-4-2, a veces hace funcionar el plan B, que es el 4-3-3, con la puesta en escena de la BBC.

 

El resultado de 5 a 1 al Rayo es lo de menos, lo importante es analizar por qué el Real Madrid, cuando juega con el 4-3-3, gana verticalidad y pegada adelante con un Bale arrasador, pero el problema se ve en la imposibilidad de aguantar noventa minutos en ataque vertical permanente. Es necesaria una pausa y control de juego, que te lo ponen jugadores como Isco en la cancha. Por ello, si bien el Madrid es contundente en ataque cuando juega la BBC, pierde equilibrio y, lo que es peor, deja huecos enormes para el contragolpe del equipo rival.

 

Benzema ha aprendido a presionar en los últimos partidos, pero a Bale le cuesta esforzarse en tareas defensivas y ese es su talón de Aquiles. A Cristiano hay que decirle que se tiene que relajar y no mostrarse ansioso por marcar en todos los partidos, porque al final pierde el norte y a veces falla lo infallable, pero bueno, tanto esfuerzo al final termina por brindar resultados y se fue de la cancha con la tranquilidad de haber marcado y no sentir que podía entrar en una racha de sequía.

 

No me voy a cebar con James y su error en el gol del Rayo, el colombiano está haciendo una gran temporada y un error lo tenemos todos. El tercer tanto del Madrid, en el minuto 55, define a un gran jugador como Kroos, su disparo con efecto y casi rasante fue una verdadera obra de arte, donde conjugó, a la alemana, precisión y belleza. Esta noche dio también una asistencia y fue, de lejos, el mejor jugador de la cancha.

 

Con el marcador muy a su favor, a Ancelotti esta vez se lo vio tranquilo, sereno, con la satisfacción de que su equipo está más fuerte que nunca. Poco pudo hacer Paco Jémez para detener a un equipo que te mata como un rayo, como es ahora el Real Madrid. Leo Zelada

 

Redacción

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