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Mundial: Semis 1

Escabechinha canarinha

 

Texto de Albert Fernández

Fotos Fifa.com

 

Brasil 1 – Alemania 7

(Müller 11’, Klose 23', Kroos 24' y 26', Khedira 29', Schürrle 69' y 79', Oscar 90')

 

Quiero decir todos los tópicos, gritar aquello de que el fútbol son 11 contra 11 y al final siempre gana Alemania, exclamar con frases célebres del balompié la humillación histórica que sufrió Brasil contra Alemania, pero la del 8 de julio de 2014 fue una noche en la que los tópicos murieron, apaleados por la ferocidad de los hashtags, defenestrados tras la tortura de un millón de tweets.

 

Era la noche de las redes rotas, con la portería brasileña perforada una y otra vez mientras twitter y facebook se colapsaban; la drástica jornada mundialista en la que bastaron menos de 45 minutos para marcar 5 goles a la pentacampeona, consumando 4 de ellos en 4 minutos vertiginosos de vapuleo histórico. En 28 minutos el partido estaba ganado, y quedaban todavía 60 dolorosos e hilarantes más para que el mundo se recreara con fotomontajes del Cristo Redentor, frases crueles y desternillantes, mofa Mundial en todas las comunidades sociales del planeta. Cada nuevo tanto de los alemanes se cantaba con fuerza en casi todos los rincones del globo, ya no como un gol, sino como un LOL. El colapso de un gigante, que más de uno preveía viendo el recorrido de la canarinha en manos de Luis FIlipe Scolari, aunque, claro, sin llegar a los niveles dantescos que alcanzó, se hizo factible merced a las pérdidas suicidas de una defensa que no puede poner excusas en la ausencia de Thiago Silva, y, por mucho que siga riendo, tampoco del todo en la parodiada impotencia de David Luiz, indefectiblemente ya el Actor Secundario Bob para el mundo. 

 

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Scolari no tiene excusa, ni perdón: el día que más desesperantemente lo necesitaba su equipo, se le ocurrió olvidarse de su inmovilismo táctico, prescindió de la segura y rácana medida de salir al patadón, permitió unas dinámicas ofensivas obtusas que encontraban a Marcelo y Maicon constantemente fuera de sitio. Cuando no juegas a nada, al menos debes tener cuidado con Alemania. Porque viene el insaciable Müller y te planta su hambre en el fondo de la portería antes del primer cuarto de hora, y luego, en los cinco minutos más memorables de la historia de los Mundiales, Klose bate el récord de goles de la competición para superar ni más ni menos que a Ronaldo,Toni Kroos confirma su excelencia así y así, en dos jugadas tan extraordinarias como delirantes, y antes de que nadie se frote los ojos, incluso el denostado Sami Khedira es capaz de llegar y calzarte el quinto. Para ese momento, las redes sociales ya son un hervidero al que es imposible resistirse. El logo del Mundial 2014, donde tantos vimos desde el principio una mano tapando una cara humillada, empieza a cobrar verdadero sentido, y, mientras Kiko satura de carcajadas la transmisión televisiva repitiendo una y otra vez la palabra "pienna", y Carreño eleva su tontería a la enésima soltando, tras el quinto gol, "esto puede ser una goleada histórica", a lo que el afable Maldini no puede más que replicar corrigiéndole con la obviedad, "ya es una goleada histórica", algún iluminado recuerda que, antes de lo de anoche, solo dos selecciones recibieron 5 goles en 45 minutos: Zaire y Haití, y otro salao nos regala una frase que nos dobla del todo: "la única esperanza de Brasil es que la afición de las Palmas salga a invadir el campo".

 

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El festival estaba servido, y no hablo del césped. Tras el medio tiempo, la sátira en redes alcanza cotas insuperables, y cuesta seguir algo de lo que pasa en el campo, pese a que Brasil da también sus motivos para la carcajada lanzándose 5 veces al sustrato del área germana en sendos piscinazos. El mundo se inundaba de memes, posts y tweets para la posteridad. Tanto daban los cambios que realizara el seleccionador brasileño o a quien reservara Löw, ya elevado a icono pop, para la final: la sangría estaba servida, y ahí lo mismo entraba la intervención crucial de los Illuminati que cualquier otra clase de conspiración. La electrónica alemana continuaba a lo suyo en la noche de su mayor logro futbolístico, y, mientras Schürrle comparecía en escena con ese gesto afilado de quien quiere sumarse a la fiesta, y lo hace, vaya si lo hace, todo el mundo tiene algo que decir: músicos como Laurel Halo, futbolistas como Lukaku y por supuesto Los Simpson. La carcajada no tiene fin:

@indiescabreados: Tranquilos, ahora sale Dani Alves a arreglarlo a centros. 

@DonFluor: Solteros contra Alemania en Tele 5. 

@davidbroc: Si Klose no vengo. 

@OtroChinaski: Esta noche se folla en Alemania. 

@HugoBlanes El momento en el que ha salido el scroll en el gráfico del marcador ha sido ÉPICO. 

@mandorlablogAyer muere Di Stéfano, hoy muere Brasil… Menuda semanita para el fútbol.

 

Con una aire de épica patética, en el último minuto, el fútbol nos vuelve a dar un vuelco al corazón (LOL), pasando en un solo minuto de un posible 8-0 (Brasil hubiera sido 8rasil para siempre) a un 1-7 final que, desde luego, no consigue borrar algunos gestos que guardaremos para toda la eternidad. Después del final más tremendo, solo queda ver a los alemanes volviendo impertérritos a su autocar, sin siquiera ganas de celebrar, con un gesto frío, autómata, también memorable, salvo en el caso de Thomas Müller, que se permite el numerito frívolo, justo antes de subir a su asiento, de simular un golpe de golf perfecto frente a la puerta del vehículo.

 

Todo el mundo riendo, todo el mundo viendo el fútbol, y Brasil llorando un drama que no es nada si pensamos en las llamas de Gaza, y en la miseria que ha precedido a esta competición. Pero lo cierto es que el Mundial controla el planeta, y las voluntades globales. La Tierra es un puto hashtag. Y el fútbol un tópico. Y ganan los de siempre. Vaya si ganan. Albert Fernández

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com

 

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