Menu

mundial12a

Mundial: Día 12

Pasado y presente

 

Textos de Toni Castarnado, Rodolfo Santullo, Antonio Lozano y Santiago García Tirado.

Fotos Fifa.com

 

Se despidió la selección española con orgullo torero (si se acabó el tiki-taka, habrá que ir desempolvando el vocabulario propio de los tiempos de la Furia) y, en el que posiblemente representó también su último encuentro con La Roja, Villa aunó emotividad y estética con un bonito gol de espuela. Pero el Mundial de verdad se jugaba en otros estadios y allí hubo dos jugadores con ganas de protagonismo y ambición de triunfo: un Robben que fue lo único destacable del sorprendentemente aburrido Holanda-Chile y Neymar, autor de los primeros dos tantos del repaso brasileño a Camerún, bendecido una vez más por los errores arbitrales. Por último, México continuó creciendo a costa de una Croacia que, como buena escuadra balcánica, no acaba de saber de dónde viene o hacia dónde va. Por cierto, les debe constar que, en este tipo de campeonatos, los americanos levantan el trofeo en América (salvo Brasil, que lo hizo también en Suecia y Japón) tal y como los europeos lo celebran en el Viejo Continente (con España como excepción); pues bien, el 75 por ciento de los clasificados ayer son equipos del Nuevo Mundo -lo apuntamos por si les sirve de algo en sus apuestas para el resto de la tercera jornada-.  

 

mundial12b

 

España 3 – Australia 0

(Villa 36’, Torres 69’, Mata 82’)

Partidos que no sirven para nada. Partidos que sería mejor borrar de la memoria. Partidos que, de ser posible, sería mejor no jugar. Una semana de torneo desde la debacle ante Chile que ha sobrado. Elucubraciones, disputas, despedidas cantadas, caras largas. La prensa, que se ha entretenido debido al tedio y la desilusión en hacer un nuevo equipo. Los aficionados, que, decepcionados esta vez cuando antes se loaban las excelencias de este combinado, buscan únicamente culpables y así no volver a ver algunos rostros. La ingratitud del deporte, la única verdad del aquí y el ahora, el pasado solamente como una pincelada, por bonita que esta sea sobre un cuadro, ya es un lienzo al que buscamos sustituto, pues aquel que nos alegraba la vista ha quedado anticuado. ¿Debería ser esto así? Pues creo que no. Y pondré un ejemplo que me toca de cerca, los recientes campeones de la NBA, los San Antonio Spurs. Una frase de Tim Duncan lo demuestra: “No está mal para unos viejos”. Y: “La clave está en la capacidad de adaptación del entrenador”. Conservar cromos de calidad e incorporar otros que aporten, que sumen, saber que destrozar la casa en la que has vivido plácidamente durante años y volver a construirla entera con otros cimientos no recuperará el encanto de la antigua por lujosa que la nueva sea. Sea como fuere, la representación de todo esto es Xavi Hernández. Por encima incluso de Iker Casillas, por muy determinante y carismático que sea el portero. El centrocampista ha guiado, ha marcado el estilo, ha sido el factor diferencial. Y ahora, como tantos otros, se va a ir con un sabor agridulce, por la puerta de atrás, aquí y en el FC Barcelona. Pues su consagración fue en la Eurocopa de 2008, elegido mejor jugador, ese fue el gran salto, antes incluso de que Guardiola lo acabara de moldear como el tocador excelso y visionario que ha sido. Por esa misma razón, que se quedara fuera ante Chile en la parcela más reconocible de la selección, como es el centro del campo, ha sido un final que no deseaba, y que ni tan siquiera imaginaba. Lo mismo le sucedió en el decisivo encuentro de Liga que decidía el torneo en su casa, en el Camp Nou. ¿Y del partido? ¿Qué contamos? Poca cosa, que los jugadores que no habían jugado suman en su currículo una participación en el campeonato futbolístico por antonomasia. Y que se ganó 3 a 0, con goles de Mata el último, y de la pareja con la que tanto hemos gozado estos años, Villa y Torres. Un guiño nostálgico, también lo fue el sincero abrazo entre Del Bosque e Iniesta. Y, por cierto, jugó Reina. Ahora que no hay nada que celebrar, ni chistes que contar, al menos podrá decir que ha jugado un partido de un Mundial. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Toni Castarnado

 

mundial12c

 

Chile 0 – Holanda 2

(Fer 77', Depay 93')

“Artes marciales mixtas se refiere al combate sin armas que involucra el uso, sujeto a cualquier limitación aplicable mencionada en estas Reglas Unificadas y otras normas de la Comisión correspondiente, de una combinación de técnicas de distintas disciplinas de las artes marciales, que incluyen, sin limitación, agarre, tomas de sometimiento, patadas y golpes”.

Holanda, desde hace un tiempo, ya pega. Pega indiscriminadamente. Personajes como De Jong o Blind son notorios criminales en esto de las artes marciales mixtas y los jueces lo permiten. Cuando la estadística del partido muestra que Holanda duplica en faltas a Chile al culminar el primer tiempo (veinticuatro a doce) y el único amonestado es chileno, eso nos debería decir algo. Por lo demás, el primer tiempo no generó nada más para el recuerdo. Algo de Alexis Sánchez por un lado, algo de Arjen Robben por el otro. Chile era algo más, al menos en tenencia de pelota, y Holanda contestaba generando peligro en pelotas paradas. Pero no pasaba nada.

Y siguió sin pasar nada en mucho más tiempo. No era que ambos hubieran descubierto que ya clasificados les daba lo mismo empatar. El cuco de enfrentar a Brasil (y a los jueces) los hacía tratar de ganar. Pero estas dos selecciones, que hasta el momento habían sido de lo mejor del Mundial, parecían haber olvidado cómo se jugaba al fútbol.

Y, recién al minuto 77, una distracción en el fondo chileno le permitió al corpulento Leroy Fer convertir con un tremendo cabezazo. Ahí si se abrió algo más el partido, pero casi no quedaban espectadores interesados (salvo los chilenos, claro, y posiblemente los holandeses). Chile trató vagamente, sumando algo con los ingresos de Valdivia y Pinilla, pero nada.

Y encima va y te aparece Robben. Robben, que es firme candidato a "Mejor Jugador de Brasil 2014". Y no importa que ya estemos en los descuentos, ni que haya más de 30 grados. Robben se manda una brutal corrida con cruce al medio y es el ingresado Memphis Depay quien pone las cifras finales.

En uno de los peores partidos del Mundial, Holanda pasa puntero de su grupo y con puntaje perfecto. Chile pierde su invicto y queda mirando preocupado lo que pasará más tarde, entre Brasil y Camerún. Rodolfo Santullo

 

mundial12d

 

Brasil 4 – Camerún 1

(Neymar 17’ y 34’, Matip 26’, Fred 49’, Fernandinho 84’)

Por su condición de anfitriona y tener así a todo un país detrás -o, mejor, a medio; el otro está incendiando contenedores y cacerolando en razonable protesta por el dispendio económico-, Brasil juega con una presión y una ansiedad descomunales. No sólo cualquier desenlace que no sea ganar el campeonato supondrá un fiasco, sino que su juego de cariz humano, es decir, más efectivo que adornado, más peleón que bello, despierta recelos, como si el gran poeta nacional hubiese decidido escribir guiones para una sitcom. Este sinvivir lo representa como nadie Fred, sobre el que pendía la amenaza de ser el peor delantero de la historia de la seleçao tras no haber marcado en ¡los primeros dos partidos!, y también los peluqueros de Neymar y Alves, obligados a un rediseño de forma y color para que, ante una eventual falta de excelencia de sus dueños en el segundo partido (como así fue), poder culpar a elementos ajenos al balón. Salió, pues, algo apresurado Brasil frente a un Camerún con la tarjeta de embarque prácticamente ya impresa, y que dio inmediatas señales de que su inferioridad técnica iba a ser compensada con una velocidad que, si no sonara racista, uno estaría tentado de apuntar a que se había atesorado retando a gacelas en la estepa. No una, dos velocidades más. Pero el estilista capilar de Neymar se tomó cumplida revancha (¡su creación estaba pensada para grandes hazañas!), porque el barcelonista golpeó primero, metiendo su tercer gol en la competición y empatando a dianas con Rivaldo. Lejos de amilanarse, el rival siguió moviendo la pelota a un ritmo altísimo y sorteando rivales apretando el botón del turbo. Brasil jugaba a rachas, evidentemente más sobrado de calidad pero falto de la fluidez de bailarín que se le espera. La creyente Camerún empataba también con una jugada por la banda que Alves no tapó (apuesto tres euros en Bwin a que el suyo fue otro peluquero) y reaparecía el fantasma carioca de los partidos anteriores.

Sin embargo, como han demostrado Messi o Klose, a los grandes les basta con un as en la manga o un mesías en los pies para enderezar los partidos, de modo que un Neymar hambriento confirmó que su primera temporada con el Barça ha sido una especie de calentamiento para la cita estelar y volvió a marcar tras recorte y chute lejano (me pido su tinte la temporada que viene). Qué bien, con todo, Camerún en la primera parte, luchadora, recuperadora, de transiciones frenéticas y sólo algo falta de un killer del área (¿el ya tronado Eto´o en un mundo paralelo sin lesiones?), da pena pensar qué podría haber hecho con algo más de rodaje y fortuna, si hubiese llegado a postularse como la gran esperanza negra.

La segunda parte arrancó con la extracción de los hombros de Fred de un peso simbólico de 300 toneladas: marcó a los cinco minutos. Que el gol se produjera en fuera de juego no evitará que él y su familia se sacudan el oprobio de quedar señalados por la Historia. Otra cosa es que las ayudas arbitrales al organizador ganen adeptos. Durante los minutos siguientes se soltó Brasil, regalando algún destello del jogo bonito que le reclama desde la Presidenta al último santero, y Camerún bajó las revoluciones, aguantando el chaparrón y las ocasionales vaciladas. No tardó en balancearse el partido en la hamaca, espaciándose las desmayadas llegadas a puerta, acudiendo los jugadores a la banda a abrevarse en los frecuentes parones. Hasta que ya una sobrada Brasil apuntilló a las exangües gacelas con su cuarto gol de jugada trenzada, lo que no es la magia exigida pero sí un mérito a resaltar.

En definitiva, los cariocas se llevaron con holgura su partido número 100 en un Mundial entre gritos finales de júbilos de la hinchada, al fin previsibles en la rotundidad de su victoria, con un Neymar a un nivel que todo culé reclamará tras el verano y un Fred que dormirá a pierna suelta. Camerún no fue un petardo en la noche de San Juan pero estuvo lejos de dar razones a los que apuntan a que el momento de África está cerca. El árbitro, por cierto, era un sueco llamado Erikson, pero no fue una máquina de alta tecnología. Antonio Lozano

 

mundial12e

 

México 3 – Croacia 1

(Márquez 72’, Guardado 75’, Hernández 82’, Perisic 87’)

Hoy no está en mi mano hacer una crónica plausible y en sólo trescientas palabras de lo que se ha visto sobre el césped en Recife. Necesitaría a alguien con la cabeza más fría, pero quién. Todo el mundo hoy está de fiesta, y sólo un tipo a quien no he visto nunca acude a mi llamada. “¿Quién eres?”, digo expeditivo. “Soy S. Juan, quién iba a ser en una noche como esta”. No me da buena espina, huele mal, y aun con eso le abro la puerta y lo invito a que entre. “Invítame mejor a un whisky”, dice, y cuando me giro, veo que ya se ha arrellanado en el sofá. Inesperadamente saca un saxo de la maleta que lleva colgada al hombro y templa el instrumento con algunas notas. Al menos la melodía me calma.

El fútbol bueno es como la música, pienso. Croacia y México han orquestado muy buenas partituras en el Mundial y es terrible que una de ellas tenga que acabar esta noche su andadura mundialista. Porque en el otro encuentro del grupo no se esperan sorpresas y Brasil arrasará a esa banda del patio que ha sido en todo momento Camerún. La metáfora del equipo como una orquesta, ¿no es ñoña?, pregunto. “Lo es, man, pero déjala así, igual te bendigo”, responde S. Juan.

El ritmo del partido ha sido de vértigo; con todo, el juego se ha desarrollado con fluidez. “El primer tiro fue de H. H.”, me recuerda el tipo. Héctor Herrera, anótalo ahí. Es cierto, y le agradezco que me lo recuerde: lanzó un balón directo a la escuadra que provocó un seísmo de varios minutos en el área croata, aunque no entró. “El siguiente fue Peralta”, me insiste, y a la vez el tipo se sirve una segunda copa. Yo anoto: Peralta, que quedó solo ante el portero, pero resbaló y perdió la ocasión cuando el estadio cantaba gol. Del lado croata, Pranjic y Perisic tuvieron su oportunidad, pero tampoco la culminaron.

Era evidente que todo se iba a precipitar en la segunda parte. Los jugadores derrochaban energía, pese a que se acercaban a su límite. Faltas en el área, balones a las manos que no fueron pitados. Tensión. Entonces apareció Márquez, lúcido, incontestable en un remate de cabeza que se transformaría en gol. El primero. “Anota que el juego se precipitó como en una improvisación al saxo”, dice el tipo (que me ha quitado el mando a distancia y golpea con él las nueces para pelarlas), y tres minutos después entró otro gol, de Guardado. Pues aún llegaría otro más de Chicharito, que se lo merecía. No cambió las cosas el último empujón de Croacia, que culminaría en un golazo de Perisic (min. 87), que incluso pudo repetir de no haber estado ahí Ochoa, el más afinado bajo los palos de todo el torneo. Fin del encuentro, y México que pasa a octavos.

Bien –digo-, me estás dando ideas muy buenas, Juan, pero ya podrías bajar el volumen del saxo”. En ese momento se oye en la calle una gran traca que me deja el oído hecho cuscús, y ningún vecino se inmuta. “¿Qué estás tocando?”, le pregunto. “Nada, es una melodía triste que me han inspirado esos chicos de la camiseta a cuadros, los croatas. Jugaron bien”, dice. Yo intento explicarle que el fútbol es así, porque creo que no entiende gran cosa de lo que ha visto. Tengo que ir al baño de urgencia, y cuando regreso compruebo que el tipo se ha marchado sin decir adiós. De recuerdo me deja una foto con su firma (ésta) y salgo corriendo para darle caza. Con el despiste se ha llevado mi botella de whisky, el muy tuno. Santiago García Tirado

 

Redacción

El equipo de redacción de Blisstopic. Somos gente mala y peligrosa, pero queremos un mundo mejor, una blisstopía.

 

blisstopic@blisstopic.com

 

Más en esta categoría: « Mundial: Día 11 Mundial: Día 13 »