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Granada CF 1 -

FC Barcelona 0

EL PARTIDO QUE ELLOS NO QUERÍAN JUGAR Y NOSOTROS NO QUERÍAMOS VER

 

Milo J Krmpotic’

Fotos LFP

 

1) El Barça no ingresó cadáver en Los Cármenes (un estadio con, en efecto, nombre de hospital), pero sus constantes vitales tras esta temporada plagada de accidentes, coronada con el batacazo europeo del pasado miércoles, se hallaban bajo mínimos. Así, tras noventa minutos de infructuosa atención deportiva, casi podríamos tacharla de funcionarial, los del “Tata” abandonaron Granada con los pies por delante, su muerte cerebral prácticamente certificada, sus extremidades condenadas a seguir penando por esta Liga como hacen las de las gallinas decapitadas, por mera inercia motora.

 

2) Muy poco a ganar y muchísimo que perder, tal era el escenario a priori. Pésimas noticias, pues, para un espíritu tan ciclotímico: la cumbre planteada no se elevaba apenas y este equipo necesita de retos titánicos (como vencer en el Bernabéu) o de días muy felices para escapar a una viscosidad que a veces se viste de melancolía; otras, de confusión; y unas terceras, de esperpéntica apatía. Esta tarde-noche, el aroma escogido fue Eau d’affrontement cosmique: su docena larga de chuts entre los tres palos (más, pongamos, otra decena fuera de ellos) tuvieron un único punto en común, que por los más dispares motivos no acabaron en gol.    

 

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3) Al Granada, en cambio, le bastaron un balonazo a la espalda de los centrales, la pega habitual de Montoya (su tendencia a obsesionarse con cumplir el expediente, no ofreciendo un centímetro de más; para el caso, negar el avance de Brahimi en vez de limitarse a contenerlo) y los 38 años de Pinto (el disparo se coló por su palo) para adelantarse en el marcador. Y, durante los siguientes ochenta minutos, salvo por algunos contraataques en superioridad numérica cuando el partido ya agonizaba, vivió encerrado en su área, conteniendo el asedio, defendiendo como hombres para no tener que llorar después a lo Boabdil.

 

4) Claro que, caso de haberse encontrado aquel último emir con este Barça, la Península aún dispondría de un linaje nazarí. Sí, lo intentaron por tierra, mar y aire. Sí, chocaron con un inmenso Karnezis, se las tuvieron que ver con un fugaz Nyom, sufrieron las defensivas artes de ese mago del juego subterráneo que es Iturra y, por si fuera poco, se encontraron con un árbitro perpetuamente incrustado en la línea de pase, erigido así en un zaguero más del equipo de casa. Pero el principal problema no fue el azar, el buen desempeño del rival o la mediocridad del trencilla. No, todo se debió, en realidad, a una absoluta ausencia de espíritu, de fe en las propias posibilidades, del más elemental orgullo. A falta de saber cuándo enfermó este vestuario, lo menos que se puede decir es que el “Tata” no ha podido curarlo y lo más, que ni siquiera ha sabido motivarlo.  

 

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5) Pedro, sin ir más lejos, fue una sombra de sí mismo, sabedor de que su presencia en el once titular le dejaba posiblemente fuera de la final de Copa, tal y como apenas tuvo participación en la eliminatoria europea. Sin ánimo para el desborde, el canario se limitó a centrar en estático para provocar un córner tras otro, suerte inocua en este Barça y más con Piqué en el dique seco. Cesc, en cambio, puso la tienda de campaña en el callejón del diez y generó peligro constante por una vez… hasta que alguien le dijo que ejerciera de Xavi y su aportación se redujo a interminables (por lentas) conducciones subiendo la pelota desde el propio campo. Neymar protagonizó buenos momentos, insistió en barrer todo el frente de ataque, demostró personalidad… pero, de nuevo, su trabajo actuó en detrimento del de Messi, más invisible a mayor presencia del brasileño. Y a Iniesta, poco acertado, lo dejaremos tranquilo, porque bastante tienen él y Jordi Alba con la intrascendencia de Song y Adriano, los eclipses de Busquets, la sensación de descontrol general…

 

6) Tal es el legado de Rosell, al que no resulta en absoluto ajena la actual junta directiva: por intentar reflejarse en Florentino antes que seguir mirando hacia Guardiola y Cruyff, el Barça ha retrocedido treinta años en el tiempo y se encamina hacia una de esas temporadas donde los únicos elementos reseñables serán un par de victorias ante el Real Madrid y una posible Copa del Rey (que veremos, porque CR7 estará en la enfermería pero está por encontrarse quien levante a estos once del diván). Y el socio, mientras tanto, dando la razón a Bartomeu y cía. con un proyecto de estadio multimillonario, cuando rara vez son campos faraónicos los que deciden en lo deportivo. Fíjense, si no, en este Los Cármenes, que comenzó siendo UVI y acabó erigido en dolorosa morgue de las aspiraciones azulgranas.           

                                                         

Granada CF 1 - FC Barcelona 0

(Brahimi 16’)

Nuevo Estadio Los Cármenes (Granada) 12/04/14

Público: 23.500 espectadores

Árbitro: Delgado Ferreiro

 

Granada CF: Karnezis, Ilori, Foulquier, Nyom, Murillo (min. 91 Mainz), Fran Rico, Iturra, Recio, El Arabi, Brahimi (min. 65 Cristian Bravo), Piti (min. 73 Coeff).

Entrenador: Lucas Alcaraz.

 

FC Barcelona: Pinto, Adriano (min. 67, Jordi Alba), Mascherano, Busquets (min. 74 Alexis), Montoya, Cesc Fàbregas, Song, Iniesta, Messi, Pedro, Neymar..

Entrenador: Gerardo “Tata” Martino.

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com