Menu

atlbarc1

At. de Madrid 1 -

FC Barcelona 0

MUCHO "CHOLO" PARA TAN POCO "TATA"

 

Milo J Krmpotic’

Fotos Uefa.com

 

1) Dos equipos saltaron esta noche al césped del Vicente Calderón para ganarse una plaza en las semifinales de la Liga de Campeones. De ellos, uno lo hizo no sólo sabiendo a la perfección lo que debía hacer para conseguirlo, sino poniendo todas las ganas del mundo en el empeño. ¿Adivinan cuál fue? Les daré una pista: no se trató del de mayor renombre, no se trató del que sumaba mayor experiencia y galones, no se trató del que entrena el “Tata”.

 

2) El Atlético, en efecto, utilizó todas las armas de su repertorio y no se le encasquilló ninguna. Su rival, en cambio, aun sabedor de que tanto le daba encajar un gol pues de todos modos necesitaba marcar, se fue de vacío, sigue esperando a Messi (quizá el año que viene, cuando no haya Mundial en el horizonte) y vio cómo el único jugador que proponía algo diferente, Neymar, generaba más problemas de los que resolvía. Un banquillo rozó la excelencia en su gestión táctica y anímica, mientras que el otro transmitió unas sensaciones tirando a mediocres, no inéditas esta temporada. Y para los conocedores de sus interioridades queda señalar si la culpa es del entrenador o de una plantilla avejentada, aburguesada y ciertamente descompensada.

 

atlbarc2

 

3) El disparo alto de Messi en el minuto tres fue apenas un espejismo. Acto seguido, once hombres sin piedad (en versión rojiblanca) se lanzaron a degüello contra la zaga izquierda azulgrana, en una repetición de la emboscada con que se había iniciado el partido de ida. Incluso Raúl García intentó remedar el gol de Diego, pero su chut escorado no encontró la escuadra. Tanto dio: de inmediato, Adrián explotó la escasa altura en el pasillo entre Jordi Alba y Mascherano para reventar el palo corto de Pinto, la pelota cayó a pies de Villa, que se revolvió para centrar a la media vuelta, de nuevo Adrián tocó de cabeza (muy posiblemente cometiendo falta en el salto) y Koke fusiló a placer: cuatro acciones colchoneras en el área contraria sin que un solo jugador barcelonista dijera ni pío.

 

4) Al Barça le temblaban las piernas y al Atlético se le disparó la adrenalina, encantado ante el juego de contacto que alentaba el arbitraje. Como si ni siquiera les hubieran informado de la nacionalidad del trencilla, los medios azulgranas se iban al suelo y, en ausencia de un silbato salvador, veían incrédulos cómo la jugada seguía… para terminar casi siempre en las maderas de la portería de Pinto. Y es que dos veces, dos, se encontró con esa suerte Villa, una de ellas tras hacer sangre de una prolongación por la misma zona en la que había nacido el primer gol. Quizá fuera casualidad. Quizá, sencillamente, el Atlético era tan consciente de las virtudes propias como de los vicios ajenos.

 

atlbarc3

 

5) No se pudo decir lo mismo, desde luego, acerca del Barça. A medida que la avalancha colchonera fue menguando, después de que Pinto se enredara con una cesión que perfectamente podría haber acabado encumbrada como el tanto tonto de esta Champions, Xavi pudo por fin pasar a dirigir el juego de toque. Pero, salvo por un buen centro de Alves y una jugada heroica de Neymar, con caño estratosférico incluido, ocasiones ambas que Messi envió fuera, obsesionado por ese centímetro de más que suelen exigir las estiradas de Courtois, su propuesta se limitó a una sucesión de balones bombeados por el lateral brasileño que la poblada defensa atlética se mostró encantada de rechazar. Y, a diferencia de Bill Murray en “Atrapado en el tiempo”, aquí la repetición obsesiva no abocó a la comprensión del error y su solución.

 

6) No, ni mucho menos. Y toda la reanudación se erigió en lamentable prueba de ello. Eran legión los atléticos y, en vez de vaciar la zona de definición, sus rivales no hacían más que añadirle efectivos. A la que podían, Cesc y Neymar y Messi se adentraban en ese camarote marxista, lo que atraía gravitatoriamente a los laterales, a los volantes (horrendo hoy, el bueno de Andrés Iniesta), a los medios y, de vez en cuando, incluso a los centrales. Así, veintiuno de los veintidós jugadores acababan comprimidos en una franja de veinticinco metros, con lo que las ayudas colchoneras se tornaban mucho más sencillas y, desde luego, eficaces. Todos sabíamos que iba a suceder así y nadie en el bando azulgrana hizo nada por remediarlo.

 

atlbarc4

 

7) Pese a todo, el Barça flirteó tres veces con el empate. Primero, tras la única acción de mérito de Cesc “he olvidado todo lo que aprendí en la Premier” Fàbregas, un pase filtrado a Neymar, cuyo regate en carrera se vio frustrado por una manopla milagrosa de Courtois. A continuación, con un desbarajuste defensivo que de nuevo Messi no supo transformar. Y, por último, con un remate en plancha de Neymar que se escapó por centímetros. El resto de su producción estuvo a la altura del ya famoso vídeo de Alves saltando sobre la cama de su hotel de concentración en Madrid: un disparate fascinante, pero disparate al fin y al cabo.

 

8) De hecho, quien mereció marcar fue el Atlético, pero tres veces Pinto (salvador ante Diego, Gabi y el “Cebolla” Rodríguez) y otra el árbitro (al no señalar un penal de Mascherano por cargar por la espalda a Villa) le negaron el gol de la tranquilidad. Sucede que, tal y como Guardiola revirtió años de victimismo azulgrana, el Atleti del “Cholo” ya no es tan pupas. Y se ha plantado, cuatro décadas después, en semifinales de la antaño llamada Copa de Europa. Con todo el merecimiento, gestionando con igual acierto el juego veloz que el de contención, la cuchillada subterránea lo mismo que la estética que reclamaba la cita. Todos los peros, ciertamente, los puso el Barça, equipo de excelsos jugadores que no ha encontrado esta temporada quien lo dirigiera desde los despachos, desde el banquillo o dentro del campo. Y así le va. Y así se va, sin pisar esas semifinales a las que fue asiduo durante las seis ediciones precedentes.

                                                         

Atlético de Madrid 1 – FC Barcelona 0

(Koke 5’)

Vicente Calderón (Madrid) 09/04/14

Público: 53.592 espectadores

Árbitro: Howard Webb

 

Atlético de Madrid: Courtois, Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Tiago, Gabi, Koke, Raúl García, Adrián (min. 62 Diego), Villa (min. 79 Cristian Rodríguez).

Entrenador: Diego “Cholo” Simeone.

 

FC Barcelona: Pinto, Alves, Mascherano, Bartra, Jordi Alba, Busquets, Xavi, Iniesta (min. 72 Pedro), Messi, Cesc (min. 61 Cesc), Neymar.

Entrenador: Gerardo “Tata” Martino.

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com