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RCD Espanyol 0 -

FC Barcelona 1

"DERBY" SE ESCRIBE EN INGLÉS

 

Milo J Krmpotic’

Fotos LFP

 

1) Es el de Cornellà-El Prat un estadio de factura británica, y precisamente propias del otro lado del Canal son las cualidades que en él viene luciendo el Espanyol: una intensidad, una emotividad y una comunión con su público en las antípodas de lo que fue costumbre durante su exilio en el gélido y desamparado Montjuich. La atmósfera resultante, claro, aumenta un par de grados en los encuentros de máxima rivalidad. Y la visita de un Barcelona necesitado de refrendar con una victoria su reenganche a la Liga acabó traduciéndose en un hermoso espectáculo futbolístico, seis tantos menos goleador que el Clásico de la semana anterior pero mil veces más atractivo que el partido de la primera vuelta.

 

2) Que los 45 minutos iniciales acabaran sin goles, en efecto, fue fruto de una falta de puntería tan pandémica como, quizá, motivada por el exceso de personalidad que cada jugada reclamaba. Eso representó una pésima noticia para Neymar, que lleva ya varias semanas con una mochila a la espalda por los escándalos derivados de su fichaje, y que en sus llegadas por el centro se mostró entre ingenuo (en su primer remate de cabeza), poco inspirado (un mano a mano en escorzo donde cruzó demasiado su disparo) y sencillamente delirante (cuando a portería vacía señaló con la puntera hacia las nubes en vez de acompañar el balón hasta la red).   

 

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3) Tampoco acertó Messi en su remate de cabeza bombeado sobre Casilla, falto del efecto necesario para abrir el marcador. Y, en el área contraria de la vida, Pizzi hizo agua en otras dos oportunidades razonablemente claras: un balón que se acomodó bien pero que disparó altísimo, a palos de rugby, y una llegada donde no supo premiar con la portería la buena incursión de Sergio García (“S.S. García” según la inscripción de su camiseta, como si de un transatlántico se tratara, pero que en realidad se comporta como una lancha rápida de al-Qaeda en aguas del golfo Pérsico, siempre dispuesto a que el efecto devastador de sus movimientos multiplique espectacularmente su tamaño).

 

4) El encuentro había estado roto en varios momentos y el descanso sirvió para que los entrenadores pusieran orden. Así, el Espanyol plantó sobre su área una defensa de cuatro y un doble pivote atentísimo a las recepciones entre líneas de Messi, mientras que el Barça pasó a madurar el partido a través de la posesión. Como resultado, los de casa apenas volvieron a acercarse a Pinto (sobrio salvo por una jugada en la que un bote largo casi lo acabó introduciendo con pelota y todo en la portería) y los visitantes perdieron explosividad en la misma medida que iban ganando confianza, con un Busquets que hoy por fin se pareció a sí mismo, aunque las ganas de decorar cada acción con un detalle moralmente escarnecedor, un caño o un regate en corto, acortaron en varios días la esperanza de vida del “Tata”.  

 

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5) Y, como en el Bernabéu, el desatascador no fue otro que Neymar, a los pocos minutos de que Piqué rematara un córner al travesaño. Y, como en el Bernabéu, el brasileño reclamó tales galones en su rol de víctima de un penal polémico: se acomodó el balón con el pecho, quién sabe si también ligeramente con el brazo (los unos asegurarán que sí, los otros jurarán que no, y ambos llevarán razón porque resulta indiscernible), y Javi López respondió con una de esas manos donde lo que resulta voluntario no es el contacto mismo con la pelota, sino el salto descontrolado, como quien hace la ola, que lo precede. El caso es que marcó Messi y hubiera repetido cinco minutos más tarde si su disparo no lo hubiera desviado Casilla con un pinball entre pecho y manoplas. Sucede que el cancerbero se hallaba fuera del área, que Clos Gómez dictaminó expulsión y que, con los tres cambios realizados, Javi López tuvo que enfundarse la zamarra negra y los guantes del tarraconense.

 

6) Fue el fin del Espanyol. Y lo fue, sobre todo, porque la pataleta consiguiente lo sacó del partido. Habían reclamado los de Aguirre un manotazo de Mascherano que pareció fuera del área, si bien el árbitro no señaló falta siquiera. Y podrán aducir, estirando el reglamento, que el primer rechace de Casilla es con el pecho, que luego llega la infracción, pero que esta, al no interrumpir la jugada de gol y sí facilitarle el control del esférico, debería haberse quedado en amarilla. Es una lectura que desde aquí ofrecemos a su frustración. Pero, durante los minutos que restaban, tanto Víctor Sánchez (por una fea entrada con los tacos al pie de apoyo de Cesc) como Córdoba (por agresión a Jordi Alba) merecieron acabar el partido en los vestuarios.

 

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7) Tuvo tiempo Javi López de lucirse en una vaselina de Alexis. Y, porque la tarde bien lo había valido, Mascherano la cerró con picante, cometiendo un error que tranquilamente podría haber comprometido la victoria. Pero sus compañeros estuvieron atentos a la cobertura (buen partido de Piqué, de nuevo) y el Barça regresó de la pequeña Inglaterra de la Ciudad Condal como líder provisional. Qué bonito desenlace de temporada nos espera.        

                                                         

RCD Espanyol 0 - FC Barcelona 1

(Messi p. 77’)

Cornellà-El Prat (Barcelona) 29/03/14

Público: 31.666 espectadores

Árbitro: Clos Gómez

 

RCD Espanyol: Kiko Casilla, J. López, Fuentes, H. Moreno (min. 49 Sidnei), Colotto, Víctor Sánchez, D. López, Simão (min. 78 Córdoba), Stuani, Pizzi (min. 66 Álex), Sergio García.

Entrenador: Javier Aguirre.

 

FC Barcelona: Pinto, Jordi Alba, Alves, Piqué, Mascherano, Busquets, Xavi, Cesc (min. 90 Sergi Roberto), Pedro (min. 78 Iniesta), Neymar (min. 81 Alexis), Messi.

Entrenador: Gerardo “Tata” Martino.

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com