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Real Madrid 3 -

FC Barcelona 4

QUÉ BONITO ES EL FÚTBOL... CUANDO LE DEJAN

 

Milo J Krmpotic’

Fotos LFP

 

1) Decía John Toshack antes del partido que el Barça iba a necesitar una flor en el culo para ganar en el Bernabéu, y servidor no podía estar más de acuerdo. Sucede que sus pequeños vicios tienden a resultar más infalibles que sus inmensas virtudes. Sucede que el 7-0 a Osasuna fue un festival puntual en una trayectoria general tirando a errática, por lo menos desde que comenzó el año y, sobre todo, en los partidos ligueros a domicilio. Y sucede también que el Madrid venía instalado en una cómoda velocidad de crucero, con 31 victorias consecutivas y una moral tan alta que, cuentan, su vestuario se había conjurado para cobrarse goleadora venganza tras las afrentas sufridas a pies azulgranas durante los últimos años.

 

2) Pues bien, hubo flor, vaya si la hubo. Algunos la bautizarán como Undianis Mallenquis, en honor del trencilla que se atrevió a pitar dos penas máximas y una expulsión contra los locales en el mismísimo Chamartín, pero tiempo habrá de comentar las decisiones arbitrales, en varias ocasiones decisivamente erróneas. Mucho más destacable, en cambio, me parece el modo en que tanto Barça como Madrid, toda vez liberados de esos fanáticos de la estrategia que son Pep y Mou, se entregaron a un formidable intercambio de golpes, con dos remontadas y un juego plagado de fallos pero vibrante, emotivo, polémico, precioso para todo aquel que no lleve a un entrenador dentro (por lo menos a uno de verdad, no al español tipo que refunfuña ante el televisor de un bar mientras se casca un carajillo tras otro).

 

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3) No habían tenido tiempo los equipos de posicionarse aún sobre el césped cuando Xabi Alonso se llenó de razones en su lamento por los desajustes defensivos a que aboca el 4-3-3 de Ancelotti. El Barça, toda vez superada la primera línea de presión, combinó en minoría de efectivos contra un Madrid súbitamente partido en dos. Su retaguardia se agrupó en la frontal para evitar la entrada de Messi y este, viendo la llegada solitaria de Iniesta, le puso un balón a trasmano de Carvajal, pésimamente colocado. El manchego controló y disparó antes con el alma que con la zurda para abrir un boquete en la escuadra de Diego López y la primera diferencia en el marcador.

 

4) Claro que, para desajustes, el que ocasiona ese doble eclipse resultante de acumular a Cesc y Neymar por una misma banda, especialmente si tenemos en cuenta que el encargado de guardarles las espaldas es Dani Alves, siempre mejor atacante que zaguero. Y Di María que se puso las botas, claro. Así, en un santiamén, cuatro minutos de nada, el Madrid agradeció dos pérdidas consecutivas de Cesc para darle la vuelta a la situación. Primero, con un centro del argentino que el brasileño cubrió con la mirada, que Benzema, hasta entonces muy fallón, ganó por alto y que Víctor Valdés rechazó hacia el interior de sus propias redes, inmediatamente sabedor de que podría haber hecho más. A continuación, de nuevo Di María ganó la espalda de Alves, a quien nadie ayudó en la cobertura, y enhebró otro centro que, para sofoco de Mascherano (fatal en el salto) y Piqué (lento en el apoyo), Benzema pudo controlar con tiempo más que suficiente para proceder al fusilamiento sumario del portero rival. Y hubiera sumado un hat-trick el francés si, en una nueva repetición del envite, transcurridos apenas dos minutos desde el anterior, Piqué no hubiera rechazado su disparo bajo los palos.   

 

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5) Se hallaba contra las cuerdas el Barça, víctima de una cojera cantada desde el momento mismo en que el “Tata” cantó la alineación. En ese punto crítico, no obstante, Xavi y Busquets recuperaron el timón de la medular mientras el Madrid se agazapaba. Aunque en general poco afortunado, Neymar decidió participar más y pasó a atravesar el ataque de lado a lado, en una serie de galopadas que por lo menos sembraron la confusión entre las líneas rivales. Y la flor comenzó a desperezarse con una triangulación imposible entre Cesc, Messi y el brasileño, todos ellos tan rodeados de defensas blancos que el balón llegó devuelto gracias a la puntera de Carvajal. Y el diez que aprovechó un claro diminuto en ese bosque de piernas para cosechar, raso y duro, el segundo empate. En la tangana que siguió, motivada por un encontronazo entre Cesc y Pepe, Busquets acabó pisando la cara del segundo, circunstancia que, debo admitirlo, no pude apreciar en ninguna de las repeticiones y descubrí únicamente a través de las fotografías del encuentro, por lo que me declaro incapaz de señalar la voluntariedad (y punibilidad) del asunto.

 

6) Comenzó la segunda parte con un par de posesiones azulgranas, pero nada suele sentarle mejor al Madrid que ir a por el partido (ahí radicó, precisamente, el principal drama de la etapa de Mou). Primero fue un eslalon de Bale que acabó con el balón en prolongación para que Benzema, en fuera de juego no señalado, chocara con Valdés. Luego fue Ronaldo, en una de sus contadísimas apariciones, quien, mientras se iba de Alves, agradeció la ingenuidad de patio de colegio de este para caer en el área, por más que la falta se hubiera cometido treinta centímetros fuera de la misma: penal y 3-2. Y, acto seguido, tras un taconazo majestuoso de Benzema, Bale volvió a constatar la habilidad de Valdés para tapar los huecos de su portería. La cosa, en cualquier caso, pintaba ideal para los de casa.

 

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7) ¿Pero qué época hay más afín a las flores que la primavera, inaugurada para más inri hacía tan solo 48 horas? A Neymar le quedaban un par de carreras y la penúltima fue un visto y no visto: Messi sí le vio al ponerle el balón en largo, mientras que el juez de línea no vio su salida en fuera de juego. Ya en el área, Ramos lo zarandeó sutilmente, el brasileño centrifugó la caída y el sevillano se fue amargamente expulsado mientras Messi volvía a empatar desde los once metros. Y el Madrid ya no se recuperó del mazazo. Con esa paciencia que tantas veces le acaba traicionando, el Barça adelantó diez metros su posesión, avisó con un latigazo de Alves al palo y se reintegró a la Liga con una tercera pena máxima, esta incontestable, por atropello de Xabi a Iniesta.   

 

8) Como se preveía, jugó mejor el Madrid mientras el partido se mantuvo fiel al guión. De forma inesperada, dispuso el Barça de mentalidad suficiente para sobrevivir tras verse remontado una vez y saberse otras dos a remolque. Y, mientras los errores de unos y otros contribuían a un luminoso de fiesta mayor, la incidencia de Undiano a la hora de deshojar la margarita será objeto de comentario de aquí al final de temporada. A menos que me fallen las cuentas, perdonó dos penales por bando (sendas manos en lanzamientos de falta, sendos golpes por detrás a jugadores que recibían de espaldas) pero regaló sólo el de CR7, pues el de Neymar entra en el debe de su asistente. Y tuvo la mala suerte, claro, de que justo ese se fuera a acompañar de una roja tirando a razonable. Cucharadas de picante para un Clásico de los buenos, de esos tan sabrosos y crujientes que bien podrían alterar la cocción de la temporada.                  

                                                         

Real Madrid 3 - FC Barcelona 4

(Iniesta 7’, Benzema 20’ y 24’, Messi 45’, Ronaldo p. 55’, Messi p. 65’ y p. 84’)

Santiago Bernabéu (Madrid) 23/03/14

Público: 85.454 espectadores

Árbitro: Undiano Mallenco

 

Real Madrid: Diego López, Marcelo, Carvajal, Sergio Ramos, Pepe, Modrić (min. 90 Morata), Di María (min. 85 Isco), Xabi Alonso, Benzema (min. 66 Varane), Bale, Cristiano Ronaldo.

Entrenador: Carlo Ancelotti.

 

FC Barcelona: Víctor Valdés, Piqué, Mascherano, Jordi Alba, Alves, Busquets, Xavi, Cesc Fàbregas (min. 78 Alexis), Messi, Neymar (min. 69 Pedro), Iniesta.

Entrenador: Gerardo “Tata” Martino.

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com

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