Menu

RM01

Real Madrid 2013-2014 Vol. 6

Males menores no son amores, tampoco buenas razones

 

Miguel Martínez

Fotos Real Madrid.com y La Liga 

 

Dos semanas de liderato liguero y el acceso a cuartos de final de la Champions en el bolsillo, quién lo iba a decir no hace mucho. Pero aún queda mucho por hacer. Lo primero, tomarse una tila si, salvo por causa de fuerza muy mayor, vuelven a coincidir Arbeloa y Coentrao como laterales de inicio. Tanta solidaridad con el contrario no es de recibo.

 

“Le puedo asegurar que ese americano es uno de los mejores agentes que tiene el FBI. No se deje engañar por su risita de tonto y su aspecto burgués. Es un muy buen agente y no duda ante la necesidad de matar”. Esto es del libro “El complot mongol”, del mexicano Rafael Bernal. Y por suerte para los merengues puede aplicarse perfectamente a Cristiano Ronaldo, que con su gol al Atlético de Madrid, tras pasarse más de medio partido con la brújula averiada y la risita tonta, evitó que los errores en la alineación de Carlo Ancelotti mandasen a los blancos a la lona. Porque lo de que jugasen Arbeloa y Coentrao de titulares en vez de Carvajal y Marcelo solo puede entenderse usando la misma clave que se necesita para explicarle a alguien la suplencia de Iker Casillas. O la libertad de Fèlix Millet. La del politiqueo. Ahí va otra cita del mismo libro: “Nosotlos los chinos le quelemos, señol Galcía, polque usté  é como nosotlos, que no ve, no oye y no habla. Esas son las tles viltudes que aplenden los niños chinos... Mu buenas viltudes”.

 

RM02

 

Así las cosas, y desperdiciada la oportunidad de descartar, si no definitivamente al menos casi, a uno de los dos grandes rivales ligueros, el empate final puede considerarse un mal menor. Aunque con males menores no se va ganar la Champions. Ni tampoco metiendo media docena a rivales como el Schalke 04. Con males menores, que es como decir tirando de la artillería pesada que otros no pueden pagar, se puede conseguir un 3 a 0 ante el Elche y similares equipos, buenos pero que dudan ante la necesidad de matar. El cañonazo que Gareth Bale enchufó a los ilicitanos es la viva imagen de lo que apunto. Otro cantar es que ese momento para la videoteca pueda disimular los muchos minutos que el galés se pasó ese día, por no hablar ya del partido contra los colchoneros, desenchufado del equipo, defendiendo con la vista y poco más, a la manera que lo hizo Di María en el gol de Koke en el Calderón. Puestos a politiquear, algo que esta temporada parece la sal de la tierra en el club de la Avenida de Concha Espina, podría hacerse con Mr. Bale lo mismo que con Diego López, y concederle un escaño vitalicio en la Liga 2013-2014, dejando las otras dos competiciones para el canterano canario. O viceversa. Pero no, eso no va a pasar. Y es que no hace falta fijarse en aberraciones como lo que está ocurriendo (o, mejor dicho, lo que no está ocurriendo) con Miguel Blesa, “El Preferente”, para recordar que no todos somos iguales ante la ley. La del fútbol tampoco es muy justa, que se diga. Ahí están, por ejemplo, los arbitrajes que está padeciendo el Betis.

 

RM03

 

PD: Ya que he sacado el tema arbitral toca decir que sí, que lo de Sergio Ramos a Diego Costa fue penalti. Exceso de contundencia del sevillano en una jugada que no la requería. No es la primera ni la tercera vez que le pasa esta temporada. En eso se está empezando a parecer peligrosamente a Mascherano, cuyas entradas a la brava, confundiendo higo con breva, reciben el mismo trato que la Infanta Cristina al acudir a un juzgado. Claro que para excesos los del teatro de Pepe. Solo Busquets o Alves pueden igualar su ridiculez del domingo, al fingir una agresión de Godín. Por la gloria de Varane, al banquillo ya.

 

 

Miguel Martínez

Este egarense se hizo del Real Madrid a los tres, cuatro años. Jugaban Benito, Santillana, Velázquez, García Remón o Miguel Ángel, Pirri... El equipo merengue era el mayoritario (de muy largo) en los bloques de la Vitasa, especie de república escindida del barrio de Can Boada. Días de pelotas de bolsas y papel en los patios de los colegios, de costras eternas en las rodillas. Faltaba un decenio para que naciera la (única y azulgrana, luego no libre) TV3. Temps era temps. Luego le dio por dedicarse a la música, escribiendo de ella o montando conciertos, bla, bla, bla, y hasta hizo algún libro (el último, “La mitad de lo que quisimos ser”; Editorial 66rpm), pero eso aquí no toca, esto va de patear el balón.