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FC Barcelona 4 -

UD Almería 1

CARNAVAL… DE DUDAS

 

Milo J Krmpotic’

Fotos LFP

 

1) Tras el “Tatacazo” de San Sebastián (cabe reivindicar uno de los más inspirados titulares de la historia reciente de Marca), los jugadores se pasaron la semana hablando ante los micrófonos de la sala de prensa (de hecho, podría afirmarse que la cantidad de palabras fuera del césped resultó inversamente proporcional al desempeño del equipo dentro de él). Algunos manifestaron su apoyo al técnico, otros hicieron autocrítica… y, a la hora de la verdad, cuando tanto una opción como la otra invitaban a sospechar algún tipo de reacción práctica, pese al abultado marcador final, pese a que golearan dos de los cuatro capitanes de la plantilla, el encuentro ante el Almería no dejó en mejor lugar al “Tata” y sí invitó a que Can Barça siguiera rasgándose las vestiduras: durante el soporífero segundo tiempo, el Camp Nou discurrió incómodo entre el silbido y el bostezo.

 

2) A fin de cuentas, el entrenador argentino se limitó a alternar piezas para que todo se mantuviera más o menos igual. Lo que se ganó con la aparición de Xavi por Song se perdió con la suplencia de Iniesta en favor de Cesc, mientras que la triple variación defensiva fue un mero cambio de cromos presidido por una obviedad: por más balones que pierda en ataque, por más despistes que padezca en defensa, Alves proporciona un despliegue mucho más interesante que el de Montoya, generalmente cumplidor pero mucho menos eléctrico.

 

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3) Así las cosas, el primer tiempo resultó extrañamente cerebral, en el sentido más literal del término. Mientras la banda derecha tiraba de lógica constructiva (los desmarques de Alexis hacia el centro permitían las llegadas en solitario de Alves, quien desperdició esa ventaja hasta en tres ocasiones), la izquierda era abandonada a la inspiración artística de Neymar, quien tardó media hora larga en conseguir que sus carreras en solitario, sus constantes bicicletas y su obcecación por finalizar cada jugada comenzaran a generar algún resultado interesante.

 

4) Para entonces, por cierto, tres goles habían subido ya al luminoso. El primero nació de una descarga de Neymar para Cesc, quien controló con maneras de fútbol-sala y disparó al palo largo: Esteban repelió y Alexis, atento, marcó a placer. El segundo fue fruto de un lanzamiento de falta en el que Messi jugó con las paradojas de la geometría futbolística: en su vuelo, el balón estuvo siempre fuera de la vertical de la portería, pero acabó ingresando en ella con un maravilloso efecto final propio de una atracción casi gravitatoria. Y, apenas tres minutos más tarde, la mala gestión de un córner y la enésima salida a medias de Valdés en el último mes facilitaron que un remate de cabeza de Trujillo sirviera para recortar distancias.

 

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5) El descanso no contribuyó a despejar las ideas de los de casa, pero sí centró a los visitantes. Tras estabilizar su doble línea defensiva de cinco hombres, el Almería pasó a desplegarse con criterio y sentido común, y alimentó los primeros silbidos del público a partir de alguna posesión razonablemente larga. Con Cesc y Alexis enredados en esa telaraña, pendientes de una corrección desde la grada que no acababa de producirse (el “Tata” cumplía sanción por la boludez de llamar pelotudo a un técnico rival delante del árbitro), el Barça dormitó en espera de que Messi o Neymar acabaran de resolver la papeleta. Y, si bien en el minuto 79 se produjo el cambio que la situación reclamaba a gritos (Iniesta por Cesc), lo cierto es que el tanto de la tranquilidad llegó en una jugada a balón parado: Messi se elevó de forma inverosímil para que su hombro rematara un saque de esquina al travesaño y Puyol cazó el rebote. Al poco, Xavi disfrazó la cosa de goleada gracias a un bonito disparo con comba desde la frontal del área.

 

6) Sin alegría, sin personalidad, sin mucho más control que el exhibido durante los encuentros que Jordi Roura se vio obligado a dirigir el pasado año, el Barça recortó dos puntos en la clasificación tras las tablas del derbi madrileño, pero desde luego no vio crecer su autoestima o la lucidez de sus ideas. Se acerca el momento de desprenderse del antifaz y, visto lo visto hasta ahora, no pinta que la realidad de la temporada vaya a ser comprensiva con sus desajustes generales y puntuales ataques de apatía. Ay, proclamo.              

                                                         

FC Barcelona 4 – UD Almería 1

(Alexis 9’, Messi 24’, Trujillo 27’, Puyol 83’, Xavi 89’)

Camp Nou (Barcelona) 02/03/14

Público: 58.930 espectadores

Árbitro: Del Cerro Grande

 

FC Barcelona: Valdés, Alves, Mascherano, Puyol, Adriano, Busquets, Xavi, Cesc (min. 79 Iniesta), Alexis (min. 72 Pedro), Messi, Neymar (min. 88 Tello).

Entrenador: Gerardo “Tata” Martino.

 

UD Almería: Esteban, Rafita, Trujillo, Torsiglieri, Dubarbier, Verza, Azeez (min. 79 Suso), Corona (min. 72 Marcos Tébar), Zongo, Aleix, Rodri (min. 62 Barbosa).

Entrenador: Francisco Javier Rodríguez Vílchez.

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com