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Asombrosa Patrulla-X

Jason Aaron y Ed McGuinness

Panini

4,1

 

 

Albert Fernández

 

Rondador Nocturno es mi mutante favorito. No se merece esto. Kurt Wagner será un católico vagamente pecador que busca una cansina redención, pero juro por Uatu que no se merece todas las cosas que le han hecho.

 

Desde que soy un chaval adoro al elfo azul. Me encanta que exclame unglaublich! y mein freund, la manera en que se teletransporta con un ‘Bamf!’ y una explosión con olor a azufre, ese estilillo Errol Flynn que se gasta, y que le fascinen las historias de piratas y la capa y espada; me gusta su traje, su cola, sus acrobacias, que sea un gentleman de verbo y movimientos ágiles, el atrevimiento y la sagacidad que demuestra cuando quien escribe sus historias entiende al personaje, como pasaba, sobre todo, en la etapa como guionista (y dibujante) de Alan Davis en los añorados “Excalibur”. Ese era Rondador. Además, probablemente nadie dibuja tan bien al bueno de Kurt como Davis.

 

Rondador Nocturno es el perfecto aventurero de aire romántico y clásico que nunca pasa de moda, un personaje que se adapta con destreza e inteligencia a todas las situaciones, tanto da que sea una saga espacial en universos desconocidos que una trama urbana densa y oscura en los callejones y alcantarillas de la ciudad.

 

Por eso es injusto que, en los últimos años, se haya abusado de su vocación religiosa hasta llegar al ridículo punto de ordenarle sacerdote, que lo hayan usado en una adaptación cinematográfica de “X Men” para convertirlo en una comparsa timorata, un personaje desprovisto de todo carisma, y olvidarse de él a la siguiente entrega fílmica; que hayan removido sin escrúpulos en sus orígenes sólo para convertir a Azazel, esa contrapartida plasta y rojiza del elfo, en su padre; y que, finalmente, le dieran una muerte apresurada y desprovista de épica durante la serie “Advenimiento” (¿??). Una muerte chapucera para un personaje formidable. No fui capaz de leer el cómic, me enteré algo más tarde, googleé las viñetas en las que lo ensartan y decidí no saber nada más de aquello.

 

Y, después de todo eso, no solo se deciden por fin a hacerlo entrar en ese deshonroso club de super-héroes regresados de la muerte, sino que alguien toma algún ácido de más repasando viejos Vhs manga y nos lo convierte en Son Gokū. “Asombrosa Patrulla X” nos muestra a Rondador Nocturno donde seguramente no nos hacía ninguna falta verlo: en el cielo. Vestido con una túnica en una paraíso flotante, muerto pero todavía corpóreo, debatiendo frente al éter como un hombre de fe. A mis ojos, un ridículo dibujo animado al que le han quitado cualquier atisbo de pundonor como personaje. Sólo le falta el puto arito encima de la cabeza. Un horror.

 

Ni siquiera tengo el cómic delante mío ahora mismo. Lo compré impaciente por la portada con pose de pirata, claro homenaje a la mini-serie ilustrada por Dave Cockrum en los años 80. Lo llevé a casa cargado de expectativas, considerando que uno de los mejores guionistas de super-héroes de la actualidad sabría darle sentido a otro de esos regresos de la muerte vergonzosos del género. Lo devoré en algo menos de seis minutos, y lo lancé directamente a la caja de cómics, encima de una montaña que ahora ha mutado, ha crecido y lo ha sepultado.

 

Entiendo que los encargados de este proyecto han creado este cómic poniendo todo su talento y devoción por el personaje, pero el resultado del primer número es fallido y mueve al sonrojo. El dibujo de Ed McGuinness nunca me ha atraído lo más mínimo, aunque en esta ocasión sus líneas se afinan y pierden algo de esa molesta redondez habitual en él, hasta lograr algunas viñetas memorables, especialmente las de la lucha con los (sigh<) piratas del paraíso. Enseguida se capta la intención del guionista, su idea de conjugar los elementos claves en torno el personaje, en una historia que aúne el imaginario ochentero con rasgos más actuales: las espadas, el aire religioso, las viejas rencillas, las aventuras interdimensionales, la inevitable presencia de Lobezno, el barco pirata… Entiendo todo eso y, con todo, debo decir que Kurt Wagner no se merecía esto. Y una cosa más, que pensaba que nunca diría: Jason Aaron, me has fallado. 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com

 

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