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Programa Nacional de Reformas

El Programa

 

Antonio Baños

Ilustraciones Mireia Carulla

  

El pasado mes de abril este gobierno de nuestras desgracias lo presentó. Presentó: El Programa. ¡Waaaala! Un conjunto meditado con mente malvada para darle la vuelta al estado como a un calcetín. El Programa, en realidad se llama Programa Nacional de Reformas (PNR) y constituye un claro dibujo del neo-aznarismo-no-aznarista. Un régimen que dibujaremos un poco más abajo.

 

Como dice su propia intro: “En el PNR se explica la agenda reformista del Gobierno para aumentar la competitividad y sobre todo la flexibilidad de la economía española”. Como cualquier lector sabe a estas alturas, la Compe y la Flexi son un par de peligrosas compañías de esas con las que siempre acabamos apaleados, resacoso y sin la visa. Total, que el PNR pone por escrito y en orden eso que, visto desde lejos, desde la calle, parece un caótico atropello kamikaze.

 

Destaquemos algunas perlas. La más gorda aunque no lo parezca: Ley de Desindexación de la Economía. Sí, yo también lo leí mal al principio. No, no pone ley de desintoxicación de la economía, que sería una cosa muy necesaria. La desindexación significa que dos de los parámetros básicos del mundo-bienestar “as we know it” se van al carajo. Salarios y pensiones ya no se negociarán con el IPC, o coste de la vida como referencia. O sea que si suben los precios no tienen por qué hacerlo ni pensiones ni sueldos, los criterios los marca la nueva súper entidad feudal dibujada por el régimen: la AGE (Administración General del Estado) también conocida como Admi Central. Una súper-entidad de tintes soviéticos que dirigirá España con técnicas de capataz. ¿Ejemplo? La reforma educativa se encuentra en este apartado: “Eje 3. Capital humano”. Es decir, el Gobierno Español ya solo considera la formación de sus ciudadanos como carne de ETT. Enséñales cosas que vayan bien para currar.

 

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Y como la cosa está escrita en base a ejes, un par de los risibles: “Eje 5. Garantizar un funcionamiento competitivo y eficiente de los mercados”. Este es de traca. En él se encuentra la cachondísima Reforma Energética "Soria” que el ministro canario ha conseguido colar. Esa que en la prensa internacional han destacado porque incluye ponerle “impuestos al sol” y que garantiza que las monstruosas eléctricas españolas siguen disfrutando del oligopolio perpetuo. “Eje 7. Crecimiento respetuoso con el medio ambiente y lucha contra los efectos del cambio climático”. Sobre todo con la nueva ley de costas que permite exprimir aún más los pocos metros, centímetros que quedan...

 

Pero lo más destacable es la constitución de eso que les explicaba más arriba: una Super-Age, una Ice-Age inmensa y glacial que se lleve los recursos y domine a las otras dos administraciones (local y autonómica) que es donde vive la gente. Porque recuerdo que la AGE no tiene habitantes, es un reino de superfuncionarios al servicio de superintereses. Varias leyes la dotan de superpoderes: “Ley de Garantía de la Unidad de Mercado y Plan de Racionalización Normativa” y la creación de la “Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal”. Todas estas medidas de “racionalización” van en el mismo sentido: más poder para arriba y menos pasta para las administraciones de abajo.

 

De hecho, es brutal como esa Autoridad Independiente tendrá la capacidad de sancionar a cualquier organismo público excepto los de la AGE. Es decir, el estado se blinda como un país en sí mismo. Y para broche la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas (CORA) por la que se ratifica la vieja noción del peor centralismo: hay una administración buena y el resto son malas. La AGE es racional, eficiente, necesaria y, sobre todo, muy española. Las administraciones locales, las autonómicas y, sobre todo las de esos sitios que llaman periferia son malas, derrochadoras y poco patriotas.

 

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Con la CORA se alcanza el viejo sueño de las altas castas funcionariales. El país en manos de unos Mandarines Sabios, criados, educados y promocionados dentro de la AGE, para servir a la AGE como si ésta fuese sinónimo de España. Confunden administración y país y es normal puesto que la amplísima mayoría de este gobierno está formado por altos funcionarios que saben que la calle es lo que se interpone entre el despacho y su coche oficial.

 

Y en eso se basa el nuevo estado neo-aznarista-sin-aznar. Un poder fuerte concentrado en altos funcionarios por los que pasan toda la pasta y todas las órdenes. Felipe II pero a mogollón. El PNR no es sólo una carpeta neoliberal que nos manda la Troika. Hay un diseño de país ahí. Un diseño por el cual La Casta se hace con las riendas del negocio. Ese negocio que en el siglo XX llamaban Estado

Antonio Baños

Periodista de oficio desde hace más de veinte años, ha cubierto acontecimientos singulares como los Juegos Paralímpicos de Barcelona, la campaña electoral de José Mari Aznar del 2000 y un campeonato de Scalextric en Igualada. Ha colaborado en radio, prensa y televisión, en medios como RNE, TV3, La Sexta, Ajoblanco, El Periódico, La Marea, Público, El Diario.es o Qué Leer. Ha publicado dos libros sobre economía en Libros del Lince: “La economía no existe” (2009) y “Posteconomía” (2012) y un trabajo muy lúcido sobre la independencia de Catalunya: “La rebel.lió catalana” (La Butxaca, 2013, edición catalán) que verá dentro de poco una edición en castellano. De él se podrán decir muchas cosas pero nadie podrá acusarlo de haber tenido éxito.