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Conspiranoia Vol. 06

Podemos y la cultura de la CASTACIÓN

 

Antonio Baños

  

Desde la época yeyé que no se conocía en España un consenso juvenil más amplio sobre Lo Molante que con Podemos. Por eso y dentro de los severos parámetros epistemológicos de la conspiranoia fina, Blisstopic revela ahora cuales serían sus auténticos planes. Las ambiciones más secretas del coletariado. Por supuesto, se trata de hipótesis sin confirmar ni desmentir pero tampoco lo contrario. Veamos que hay detrás de estos melenudos y barbudos que llenan nuestros pubs, discoteques, plazas, calles y teles.

 

YO HICE LA EGB

 

Uno de los conceptos centrales que manejan los podólogos es el de Cultura de la Transición (CT) acuñado por el siempre sexy periodista Guillem Martínez. La idea era definir qué era lo característico del relato cultural-político que sostenía la democracia española, en principio, para superarlo. Pero, como apuntan algunos investigadores, la voluntad última del Podemburó de Podemos no sería superar el régimen del 78 sino… ¡Repetirlo!

 

Efectivamente, Iglesias habría diseñado un escenario político en el que todo en España se asemejase a aquellos años finales de los 70 con el fin de forzar un “momento Delorean”. Un día de la marmota. O dicho de otra manera, crear un gigantesco y españolísimo “Salto cuántico”.

 

Volver al pasado para enmendar un error. Ese es el plan más podémico

 

Volver a ese punto fundacional, a la singularidad felipista, sería pues la agenda secreta para salvar España de sí misma. España regresaría así al octubre del 82, a la chaqueta de pana y a camisa de Alcampo. Del clan de la tortilla al clan de la complu. Viajaríamos del no a la OTAN al no a la Troika, del keynesianismo al neokeynesianismo. De un rey campechano a un rey majote. Del lema "Por el cambio" del PSOE al lema "Por el cambio" de Podemos.

 

El plan de revivir una segunda transición pero sin que la gente fume celtas sin filtro delante los niños no es tan descabellada como pudiera parecer a quienes no sabían hace año y medio ni que existiera la politología.

 

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Primero hay que crear, como siempre, las condiciones objetivas. Es decir, crear la ilusión colectiva de que Podemos no es más que un spin-off del "Cuéntame". Así, cuando el compañero Pablo Iglesias riñe a Eduardo Inda por castuzo, lo que realmente oímos es a Imanol Arias diciendo: “¡mecagoenlaleche Merche que esos se han enamorao!".

 

La agenda psicotrónica y su tecnología de control mental del que disponen las teles del reino de Laranister permitiría a Podemos generar espacios mentales transitorios que nos apean del siglo XXI. Peinados con coleta imitando a los bajistas de rock progresivo. Gafitas redondas a lo Gramsci imitando a los personajes de las pelis de Elio Petri. Évole haciendo de Victoria Prego. Rollete descuidado, barbas y jerseys de calceta (crafts, que le llaman ahora). Un mundo de ilusión, teterías y música lenta que empieza ya a consolidar el espejismo setentero-transicionero.

 

Pero como siempre, hay víctimas inocentes de esta psicotronía. Y somos aquellos que servimos a nuestro país, hicimos la EGB y a nuestro regreso no supimos integrarnos a la vida civil. Hoy, con la memoria fresca aún del 1982, estamos sufriendo el plan podémico en nuestros cerebros. El estrés postraumático nos paraliza: ¿Juan Guerra? ¿Alfonso Guerra? ¿Monedero? ¿Quién es quién? La centralidad, el por consiguiente, el tic tac, "La Clave", La Sexta… Reiniciar el router, llamar al servicio técnico… ¡¡¡interneeeeeeee!!!

 

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¿PERO ALGUEN RECUERDA A CAFRUNE? YA SE NOTA

 

Para conseguir deshacer el candado del 78 creando otro 78 es imprescindible la más hipnótica de las artes de persuasión: La música. En los actos de Podemos, sabido es, suena "L’Estaca" que no es más que un mantra que modifica la onda cerebral. Krahe y Sabina se han sumado también al trabajo de regresión. Los ataques desde púlpitos filo podólogos a la movida, el brit-pop, el indie y todo rastro de música elegante y decadente se combinan con la exaltación del cine quinqui, la rumba chunguítica y otros modelos de la época transitoria que pretenden, diríamos así, poner España en modo pre-moderno, en vibra el-condor-pasa, en fase acústica, en rollo lentas.

 

Pero uno de los peligros de nueva hegemonía podóloga, es la posibilidad de que se les salga de madre su plan de regreso a los 70s. Porque queda claro que no nos referimos a los 70 bailongos de Earth Wind and Fire, ni a los cachondos 70 de las pelis de los hermanos Mitchell ni siquiera a los poderosos 70 de un Camilo Sesto. Si la dosis no se controla, Podemos puede sumirnos en un vórtex de hippismo urbano demoledor: Algunos investigadores ya advierten de que podrían incluso volver los ponchos, las novelas de Juan Benet y los versos de León Felipe (ah, no, ¡qué esos ya han vuelto!)

 

Por ahora,  los experimentos se limitan a pequeñas dosis de cantautores sudamericanos –Jara, Sosa, Primera…–  y sus epígonos hispanos –Jarcha, Labordeta, Raimon (glups)– Pero si nadie lo impide, la dosis puede llegar a ser letal y podríamos traspasar el “Umbral Cafrune”.

 

Jorge Cafrune era el Ignatius Farray de la música folkyprogre de los 70

 

Un punto estético del que nadie puede regresar... ¡indemne!

 

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Y LA CASTA

 

Y finalmente, El relato final. Si en el 78 se trataba de fachas, pequeñoburgueses o revisionistas, hoy la definición del imprescindible eje Ellos/Nosotros se ha concentrado en un solo y demoledor término: La Casta.

Esto de La Casta, no se preocupen, no es más que un kame hame ha de poder verbal que sólo puede ser lanzado por miembros a los no miembros, desafectos o al primero que pase.

 

Saber quién es Casta y quién no es, tener la lista completa, es uno de los grandes secretos de Podemos. Tampoco es necesario un gran rigor, a fuerza de ser sinceros. El poder de la amenaza ya paraliza a los renuentes y congela a los sonrientes. Como decían en los 70: “Un poco de casta basta”, para acallar al cachondo. La acusación de castuzo le puede caer a cualquiera en cualquier momento, al estilo polpotazo camboyano. El dedo castuzo recupera así una de las grandes verdades descubiertas por los Monty Phyton: ¡Qué nadie espera a la inquisición española!

 

¡Nadie espera a la inquisición española! Nuestra principal arma es la sorpresa. Bueno, la sorpresa y La Sexta. Bueno, la sorpresa, La Sexta y La Casta…

 

En definitiva, el plan de conquista mundial de España está ahí. A la vista de cualquier conspiranoico que lo quiera ver. La cultura de la Transición ha muerto. Ha nacido la cultura de la Castación. Un régimen adusto y anguloso. Una twilight zone donde cualquier vecino puede ser un pantuflo, cualquier erasmus una syriza, Un país donde cualquier hipster puede estar escuchando a Aguaviva y todos celebramos el dos de mayo. Un lugar donde cualquier noche puede salir Errejón.

 

Atentos pues… tic-tac.

 

¿Canta La Casta? ¿Roba la rumba?

 

Antonio Baños

Periodista de oficio desde hace más de veinte años, ha cubierto acontecimientos singulares como los Juegos Paralímpicos de Barcelona, la campaña electoral de José Mari Aznar del 2000 y un campeonato de Scalextric en Igualada. Ha colaborado en radio, prensa y televisión, en medios como RNE, TV3, La Sexta, Ajoblanco, El Periódico, La Marea, Público, El Diario.es o Qué Leer. Ha publicado dos libros sobre economía en Libros del Lince: “La economía no existe” (2009) y “Posteconomía” (2012) y un trabajo muy lúcido sobre la independencia de Catalunya: “La rebel.lió catalana” (La Butxaca, 2013, edición catalán) que verá dentro de poco una edición en castellano. De él se podrán decir muchas cosas pero nadie podrá acusarlo de haber tenido éxito.