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Pequeño circo

Pequeño Circo 

Nando Cruz y la historia oral del indie en España

 

Half Nelson

 

En “Pequeño circo. Historia oral del indie en España” (Contra, 2015) los protagonistas (artistas, disqueros, críticos, locutores…) de la escena de pop independiente en España a lo largo de los años 90 desgranan en nada menos que 942 páginas sus inquietudes, experiencias, anécdotas, éxitos, tropiezos, alegrías y decepciones ante la aséptica mirada de Nando Cruz. Tal catarata de información puede saturar en ocasiones, pero proporciona tal cantidad de enfoques y perspectivas que es imposible, al menos para los que vivimos aquella época, no sentir una cierta nostalgia sobre unos años capitales para la creación y desarrollo de la escena independiente tal como la conocemos.

 

“Pequeño circo” (Acuarela, 1993) fue el nombre del primer EP de Sr. Chinarro y también la primera referencia del sello madrileño Acuarela. Para el periodista barcelonés Nando Cruz ese fue “probablemente el primer toque de atención a la escena independiente que emergía en España a principio de los 90” y un título “demasiado tentador” para no usarlo como título de este volumen y reflejar esa mirada algo distanciada y levemente condescendiente del autor hacia la escena.

 

 

Las citas entrecomilladas del párrafo anterior provienen del breve prólogo del autor, apenas tres páginas que son las únicas escritas de puño y letra por el propio Cruz, ya que las restantes novecientas y pico únicamente contienen declaraciones exclusivas de más de un centenar personas entrevistadas expresamente para este libro –salvo algunas declaraciones que Cruz ya obtuvo previamente con motivo del excelente “Una semana en el motor de un autobús. La historia del disco que casi acaba con Los Planetas (Lengua de Trapo, 2011)–. Esta arriesgada metodología, sin duda inspirada por el brillante ensayo de Legs McNeil y Gillian McCain “Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk” (Penguin Books, 1997) “Por favor mátame: La historia oral del punk” (Libros Crudos, 2011) en castellano–, proporciona abundante y valiosa información de primera mano, de boca de cada uno de los mismísimos protagonistas, pero lamentablemente, imposibilita la mirada crítica del propio autor que debe valorar y hacer valorar el aluvión de opiniones que el lector recibe. Es innegable, y hay que valorarlo muy positivamente, el arduo trabajo de selección de los entrevistados y de preparación de los cuestionarios, la ingente tarea de transcribir y editar más de cien entrevistas, la estimulante contraposición de opiniones sobre un mismo hecho que sirve de estructura a los diferentes capítulos, lo que permite que en muchas ocasiones podamos visualizar un auténtico debate entre diversos actores (y sacar nuestras propias conclusiones). Pero también hay que dejar muy claro que al libro le habría convenido una toma de postura por parte de su autor: tras casi mil páginas no sabemos lo que Nando Cruz opina sobre los discos, los grupos o los festivales. Tampoco hay una discografía seleccionada que dé a los neófitos curiosos que no vivieron aquellos años alguna pista de por dónde empezar, pero lo más sangrante es que ese esfuerzo objetivista de dejar a todos expresarse por igual hace que se cuelen multitud de anécdotas de poco o escaso interés o permite a Manuel Aranzana de Automatics (uno de los grupos con menos personalidad de toda la historia del indie) decir que “Automatics fuimos parte esencial del movimiento indie” sin que nadie, hasta ahora, le llame la atención.

 

 

Por otro lado, parece que hay una cierta intención en proclamar al indie como, al menos, elemento creador, catalizador e impulsor de una escena hasta entonces poco menos que inexistente. Sin embargo, son diversas las declaraciones (muy sintomáticas las de los miembros de El Inquilino Comunista o de Abel y Vads de Corn Flakes) que indirectamente desvelan que el punk y el rock radical vasco habían generado sus propios canales y espacios (muchas veces autogestionados) en los que al menos una parte de lo que llamamos indie pudo dar sus primeros pasos. Queda claro en el libro que toda esa escena ha generado, por lo menos, una industria (sellos más o menos renqueantes, un boom medios especializados, un circuito de salas más o menos estables que sobreviven a multitud de trabas políticas y, especialmente, una fiebre festivalera que ha cambiado por completo la percepción que los no conversos tienen de lo “independiente” o “alternativo”), pero no es del todo cierto que al menos una pequeña parte de esa industria no existiera con anterioridad.

  

 

El libro, distribuido en tres partes y con capítulos que agrupan las diferentes escenas con criterios geográficos (Pamplona, Getxo, Gijón, Sevilla, Granada, Barcelona, Madrid…) narra a través de sus protagonistas la historia de multitud de grupos (de Los Bichos a La Buena Vida), sellos (de Acuarela, Elefant y Siesta hasta el fallido proyecto de Sinnamon) y hasta medios (Rockdelux, Spiral, ABarna… personalmente me duele que la única persona que nombre a Mondosonoro sea Nacho Vegas) refleja muy claramente cual fue el principal problema de eso que hemos convenido en llamar indie (así pues, nada de hip hop o de electrónica): un enfermizo amateurismo que se traduce en una mortal falta de pretensiones artísticas. Abundan hasta el aburrimiento las frases del tipo “lo único que queríamos era tocar”, “nunca nos planteamos tener una carrera”, “grabar un disco ya era un premio” que ponen de manifiesto el escaso interés más allá de la anécdota que los propios músicos tenían por lo que estaban haciendo. Para retratar ya definitivamente el estado de la escena en esos años, dichas expresiones son superadas en número únicamente por las del tipo “lo único que queríamos era tocar y emborracharnos / fumarnos unos porros”… Es muy probable que la palabra “droga” y sus variantes sean las más usadas a lo largo del libro.

 

En fin, “Pequeño circo…” parece un esfuerzo titánico, demasiado grande, demasiado completista, para al final, en una tercera parte muy interesante, pero quizás algo limitada convenir que el resultado artístico ha sido más bien escaso. “Pequeño circo…” pretende ser el ensayo definitivo acerca del indie español de los noventa, pero no puede ser definitivo un texto que no pretenda establecer un canon, una lista de grupos, de discos, de canciones que, pasados veinte años desde su concepción, puedan ser rescatados por aquellos que, con la mente limpia, no estén afectados por la nostalgia, el resentimiento (de los que en el libro vemos varios ejemplos) o la condescendencia. 

 

Pequeño circo

 

"Pequeño Circo. Historia oral del indie en España"

Nando Cruz

Editorial Contra

944 Págs

 

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com