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El día de la no-tienda de discos

Comprar menos a veces es bueno

 

Gloria González

 

Antes de que alguien se invente el Día Internacional del Supermercado, permítanme que apunte, con todos mis respetos para con las tiendas de discos del mundo entero, que lo de que la música sólo puede salvarse si nos ponemos todos a comprar discos un día al año (y precisamente el mismo día y encima discos que igual ya teníamos, pero con otra portada, o en otro formato) puede que no sea del todo cierto. Y es que la música, para seguir avanzando y transportándonos, no necesita dinero. O no sólo, vaya.

 

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Lo que necesitan los artistas es sobre todo que les escuche alguien. Más allá de su posible apego emocional a las tiendas de discos y a sus dueños y empleados, miles de músicos de países variopintos creen en la música de difusión libre y reparten sus creaciones gratis y dejando que los demás las vuelvan a compartir, sin exigir nunca nada a cambio. El estadounidense Nic Bommarito, profesor de filosofía en sus ratos libres, hace años que es adepto a la causa (¿quién no recuerda sus contribuciones para el catálogo de 12 Rec.?) y publica ahora un nuevo disco en blocSonic. A quiet age, que así se llama, es un álbum muy espléndido: íntegramente generoso y magnífico. Empieza con el laberinto digitalizado de “Splendid Alfonsino”, pasa por los torbellinos de alegría de “Apace” y culmina con el paseo en trineo por la vía láctea de “Plant food”. Una edad perfecta.

 

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También desde blocSonicy americano, el recién adoptado Andrew Cosentino mezcla instrumentos de carne y hueso (o metal y madera, si prefieren) con exploraciones digitales para tejer una música líquida, acuática, marítima incluso, por no decir tropical casi. Country western starincluye más de veinte temas, tanto antiguos como recientes, que brillan por su plácido eclecticismo y anuncian un futuro de lo más exquisito y aéreo.

 

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Parece que fue ayer que descubríamos a la finlandesa Violeta Päivänkakkara y su folk crudo y agridulce, que poco a poco ha ido echando raíces en un refrescante bosque naíf. Publica ahora Melodiaen el netlabel japonés Element Perspective y es tan preciosamente etéreo que me he quedado sin palabras, por lo que me limitaré a susurrar: vayan a por él.

 

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Mientras tanto, en un lugar de Cantabria que no hace falta mencionar Jaime Peña y Adrián Alcorta, miembros del dúo The Room,escucharon tantos discos de math-rock que acabaron pensando que eran los mismísimos Don Caballero. Tomás!, editado por Bestiar Netlabel, documenta el primer capítulo de sus aventuras en las que deshacen entuertos entre remolinos de riffs de guitarra y batería nerviosilla. Está bien porque no nos perdemos, dicen, y no sé si la afirmación es exacta, pero es verdad que está bien.

 

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Estupendamente están en EardrumsPop, donde celebran cinco años de existencia y resistencia pop con el recopilatorio High Five!, 38 canciones de grupos y proyectos relacionados de alguna manera con el netlabel. Entre entrañables amores torpes, entusiastas románticos tímidos y corazones pisoteados por zapatos de colores pastel destacan a su manera el indie radical de The Very Most, la contagiosa ligereza adolescente de Niko Niko!o la desolación ochentera para momentos difíciles atemporales de Uncle Rico. Feliz cumpleaños para todos ellos.

 

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Juan Antonio Nieto,también conocido como Pangea,puede que celebre a veces su cumpleaños pero anda en general persiguiendo cosas a la vez más abstractas y más concretas, a la par más materiales y espirituales. En Static, disponible a través de Plus Timbre, ha trabajado sonidos provenientes de bares y restaurantes y hasta de la vajilla utilizada por él mismo durante su propio desayuno para configurar inabarcables paisajes sonoros que podrían recordar al ruido que hace una película de Wang Bing cuando no habla nadie, a cámara lenta.

 

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Más inasible todavía es lo del alemán DR, artista ambiental. Su Never ending summeres una dilatada exploración del crujido de la primavera al transformarse lentamente en verano, como un estallido de luz dilatándose sin prisas y rebotando de pétalo a pétalo y vuelve a estirarte porque te toca. Está en línea y gravitando gracias a Petroglyph Music

 

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Muy de su tierra (francesa) son La Preyra, un dúo de música folklórica que ofrece desde Archive.org el homónimo “La Preyra”, con cuatro temas con gaita y banjo y violonchelo y lo que haga falta para recordar, al son de una mazurca de poción mágica, que para la música de difusión libre no hay fronteras ni obligaciones estilísticas, y que puede practicarse en cualquier lugar y todos los días. 

Gloria González

Cuando estudió periodismo suspendió una asignatura por entrevistar (mal) a Roc Jiménez de Cisneros del grupo experimental EVOL. Nacida en Barcelona, lleva una vida viviendo fuera, desde donde ha colaborado con los e-zines Popchild (en castellano) y Brdf y Matamore (en francés). Se unió a Go Mag muy pronto y en el 2004 se inventó ahí la columna MP3, después bautizada Netlabels, una sección pionera sobre música distribuida con licencias alternativas, tema sobre el que también ha escrito para Phlow.es. En 2006 ganó un premio nacional al Mejor Blog Inclasificable con Una Huevera Al Día, sobre las hueveras de su madre. Doctora en Derecho, experta en privacidad, es miembro del Law, Science, Technology & Society Research Group de la Vrije Universiteit Brussel.