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Cómo ser un poco visible

O prescindir de todo en general

 

Gloria González

 

Ser invisible es mucho más fácil que no serlo en este mundo cruel donde a todos nos sobran datos y nos falta tiempo para asimilarlos. Puedes cantar, bailar, tocar el arpa con los pies o rascarte la nariz con una trompeta generando una melodía tropical, tanto da: lo más probable es que nadie te haga caso. Hoy repasamos curiosos casos de gente a la que en el fondo es posible que les dé exactamente igual que no se les escuche casi nunca, siempre y cuando los que lo hagan lo hagan bien.

 

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Kaneel es mi héroe. Bueno, no es mío: es más bien como un héroe digital global. O debería serlo. Un héroe trágico, triste y bello. Tras varios años componiendo exquisita electrónica medio naíf medio salvaje para tres o cuatro (¿cientos? ¿miles de?) fans, decidió tirar la toalla, disfrutar tranquilo de su vida como cualquiera y, en fin, abandonarnos para siempre. Ahora sin embargo, de repente, se ha dado cuenta de que no puede vivir sin nosotros y por fin ha vuelto, con la toalla liada a la cabeza y dispuesto a reconquistar nuestros corazones con más de lo mismo pero mejor todavía. What you hear is what you deserve es el álbum perfecto de Kaneel que ya no nos atrevíamos a soñar: rabietas 8 bits, efusivos saltos pop, estrujones ambientales y algo de delirio religioso, todo sin palabras, científicamente calibrado y a la vez locamente improbable. Lo distribuyen en Inpujy nos lo merecemos todos ya.    

 

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El blog Die Elektrischen Vorspiele tiene vocación minoritaria casi por definición. Su creador, Júlio Mendes Rodrigo, es un devoto de la música esotérica oculta y de la electrónica industrial tóxica, territorios en los que nos invita a adentrarnos felizmente con la publicación de dos interesantes recopilatorios, disponibles en Editora Do Porto: The Golden Boughy From ritual to romance. El primero suena bastante como a música experimental compuesta por cables que fueron mordidos por insectos venenosos a altas horas de la noche, mientras que en el segundo hay momentos pelín satánicos y bastante amor paranormal. Interesante, por supuesto.

 

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Un oasis de lluvia en un cielo demasiado azul. El viento frío que utiliza tu bufanda para acariciarte aunque no quieras. Una nube gris que te abraza y te susurra que te entiende perfectamente. Son algunas de las cosas que se ven brillar a lo lejos en los bonitos instrumentales de Kai Engel, moscovita melancólico que le ha escrito con su piano y algo de azúcar un mini-álbum a las tardes de dulce tormenta emocional. Se llama Rain catcher y lo reparten en Southern City Lab.

 

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En Reikiavik no sé qué tiempo hará estos días, pero de vez en cuando refresca, según puede comprobarse en Sound interpretation: Reykjavík, una visita por la capital islandesa guiada por nada más y nada menos que 35 artistas que nos llevan por caminos solitarios, escriben postales abstractas, nos obligan a escuchar ruidos raros y de vez en cuando se sueltan alguna melodía capaz de derretir al más insensible turista exprés. Un recopilatorio altamente recomendado, que hay que pasar a buscar por Haze Netlabel, donde, por cierto, también tienen guías-recuerdos musicales de Minsk, Berlín o Vilnius.

 

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En el marco de todos estos viajes procede sin duda hacer escala de vez en cuando en el planeta Kahvi, patria de la electrónica esponjosa, los sueños espaciales y el ritmo amable. En estos momentos siguen celebrando la entrada en el año 2015, acontecimiento que también nosotros podríamos festejar casi una vida entera metidos dentro del inmenso recopilatorio “Threads”. Son más de tres horas de música, cuarenta temas y un sinfín de despegues, derrapes y aterrizajes por el especio intersideral, con personajes como el finlandés Lackluster, los checos Ambientumo el alemán Madstyle.

 

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A los japoneses de Totokoko los dejamos hace no mucho celebrando la navidad y ahora andan metidos en su propia fiesta de cumpleaños. Para que luego quieran hacerme creer que en Japón la gente vive estresada. En cualquier caso, la fiesta de cumpleaños de Totokoko no hay que perdérsela bajo ningún concepto porque para la ocasión han reaparecido por su casa los locales Wool Strings, armados de instrumentos de juguete, el asturiano dot tape dot, que trajo purpurina digital mágica, el indonesio Layur, que se quedó en una esquina dibujando pajaritos, y muchos otros más, algunos bailando de puntillas y varios susurrando cosas con guitarras perezosas. Más relajante que ir a una clase de yoga y más divertido que saltársela. Yo en tu lugar me apuntaría ahora mismo. 

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Gloria González

Cuando estudió periodismo suspendió una asignatura por entrevistar (mal) a Roc Jiménez de Cisneros del grupo experimental EVOL. Nacida en Barcelona, lleva una vida viviendo fuera, desde donde ha colaborado con los e-zines Popchild (en castellano) y Brdf y Matamore (en francés). Se unió a Go Mag muy pronto y en el 2004 se inventó ahí la columna MP3, después bautizada Netlabels, una sección pionera sobre música distribuida con licencias alternativas, tema sobre el que también ha escrito para Phlow.es. En 2006 ganó un premio nacional al Mejor Blog Inclasificable con Una Huevera Al Día, sobre las hueveras de su madre. Doctora en Derecho, experta en privacidad, es miembro del Law, Science, Technology & Society Research Group de la Vrije Universiteit Brussel.