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Alan Vega en ocho canciones

Revisiones de lujo

 

Vidal Romero

 

Salvo que viva usted en una piña debajo del mar, querido lector, ya sabrá a estas alturas que Alan Vega falleció el pasado 16 de julio. Conocido sobre todo por formar parte de Suicide, ese dúo inclasificable que inspiró por igual a punks, rockeros desprejuiciados y músicos electrónicos, desarrolló una carrera en solitario menos conocida pero igual de interesante. Acerca de su biografía y de sus discos se ha escrito mucho en estos dos días, así que en Blisstopic hemos decidido rendirle homenaje de una manera diferente: seleccionando ocho canciones suyas, pero grabadas por otros artistas. Una visión oblicua hacia la obra de un creador irrepetible, que atraviesa todo tipo de estilos y sonidos.

 

 

Rollins Band “Ghost rider”

A pesar de su estatus como figura seminal del rock, Alan Vega pasó dificultades económicas durante varias épocas de su vida. Épocas en las que dependía de la ayuda de amigos y fans que actuaban prácticamente como mecenas. Uno de estos fans fue Henry Rollins, que a lo largo de los años llegaría a forjar con Vega una profunda amistad (de hecho, fue él quien anunció la muerte del cantante a través de su cuenta de Facebook), y que se ocupó de reeditar varios de sus discos a través de Infinite Zero, el sello que compartía con Rick Rubin. Pesada y serpenteante, su rocosa versión de “Ghost rider” se grabó en las sesiones de “Hard volume” (89), el tercer disco de la Rollins Band, pero no vio la luz hasta 1994, cuando algún productor avispado decidió incluirla en la banda sonora de “The crow”, convirtiéndola en un pequeño hit underground. Seguro que la cuenta corriente de Vega lo agradeció muchísimo.

 

 

Spacemen 3 “Ché”

Pocas bandas han demostrado tanto amor por la música de Suicide como Spacemen 3, que solían incluir en su repertorio habitual varias versiones del dúo neoyorquino. Grabado en las mismas sesiones de las que saldría el imprescindible “Playing with fire” (88), su revisión de  “Ché” es ejemplar porque conserva el espíritu entre místico y mecánico del original, pero añade toda una telaraña de ecos y distorsiones en el plano de fondo, hasta dar a la canción una apariencia líquida. Apareció en la cara B del single “Revolution” (88), pero también se puede encontrar en la cuidada reedición de “Playing with fire” que Pete Kember publicó, a través de su sello Space Age Recordings, a principios de la década pasada.

 

 

The Darkside “Frankie Teardrop”

Herederos por línea directa de Spacemen 3 (donde habían militado dos de sus miembros, Pete Bassman y Sterling Roswell), The Darkside también supieron llevar a su terreno una de las canciones más emblemáticas de Suicide. “Frankie Teardrop”, la historia de un pobre diablo que, acuciado por las deudas y a punto de ser desahuciado de su casa, decide matar a toda su familia, alcanzaba en sus manos unas cotas de paranoia y tensión difícilmente igualables. Apareció primero en “Jukebox at Munsters” (92), un siete pulgadas editado por el sello madrileño Munster, pero es mucho mejor la versión extendida, que la misma casa recuperaría para su particular tributo a la banda neoyorquina: “Your invitation to suicide. A tribute to the songs of Martin Rev, Alan Vega” (94).

 

 

Flaming Lips “Ice drummer”

Y en ese mismo recopilatorio, junto a nombres tan granados como Luna, Mudhoney, Codeine, The Gories o nuestros Cancer Moon, aparecía esta deliciosa revisión de “Ice drummer”, una de las canciones que formaba parte del primer disco en solitario de Alan Vega, el homónimo “Alan Vega” (80). Los de Wayne Coyne venían de grabar “Transmissions from the satellite heart” (93), cuyo sonido oxidado, luminoso y un poco destartalado le sentaba como un guante a la melancólica visión del original.

 

 

Pascal Comelade “I surrender”

Pascal Comelade es otro de los grandes fans reconocidos de Suicide, con los que comparte el gusto por el minimalismo chatarrero y las visiones retorcidas del rockabilly. Para “Surrender”, como es habitual en él, jugó a llevarse la canción a un territorio completamente inesperado: si la versión original es una de las creaciones más abiertamente “comerciales” de los neoyorquinos, repleta de sintetizadores acariciantes y de coros femeninos, en manos del músico ampurdanés se desnuda por completo, quedándose apenas en una delicada miniatura para piano sólo. La encontrarán en el muy recomendable “Danses et chants de Syldavie” (94).

 

 

Bruce Springsteen “Dream baby dream”

El bueno de Bruce Springsteen es otro que no tiene miedo a reconocer su amor por Suicide a voz en grito, hasta el punto de que afirma que su influencia fue capital a la hora de escribir “Nebraska” (82), uno de sus discos más celebrados. Una influencia más conceptual que otra cosa, eso sí, pero que quiso pagar de algún modo veinticinco años más tarde, cuando se apuntó a participar en uno de los volúmenes de la “Alan Vega 70th birthday limited edition EP series”, una serie de ocho maxis que el sello Blast First publicó durante 2008 con motivo de tan señalada onomástica. Grabada en directo, dando todo el protagonismo a voz y sintetizadores, la versión de Springsteen maneja prodigiosamente las intensidades y la tensión. Hace poco grabó una nueva versión en estudio, que se incluyó en “High hopes” (14). Suena mejor, pero emociona mucho menos.

 

 

Nic Void “Rocket USA”

Y en esa misma serie de maxis (que también incluía aportaciones de Primal Scream, Sunn O))) & Pan Sonic, The Klaxons o Peaches), se encuentra la particularísima versión que una Nic Void prácticamente desconocida (su banda, Factory Floor, andaba dando entonces sus primeros pasos) realizó sobre otra de las canciones canónicas de Suicide. Un “Rocket USA” que utilizaba las mismas armas que la canción original (ritmos minimalistas, sonido sintético, ambiente obsesivo), pero multiplicando la tensión climática y los niveles de oscuridad de manera exponencial.

 

 

Füxa “Cheree”

Randall Nieman es otro serio candidato al título de fan más grande de Suicide en la Tierra. Una influencia que, a diferencia de lo que sucedía con Springsteen, sí que se palpa con facilidad en las canciones de Füxa, ese proyecto que comanda prácticamente en solitario. En esta ocasión le echan una mano Dean Wareham y el gran Richard Formby, y el resultado son diez minutos repletos de sonidos gaseosos y electricidad estática, sobre los que la perfecta melodía pop de “Cheree” flota con una belleza de aires litúrgicos. Semejante maravilla se encuentra en un EP explícitamente titulado, “Füxa commits suicide” (07), y en el muy entrañable “Electric sound of summer” (2012), en una versión ligeramente distinta. Allá donde se encuentre Alan Vega, seguro que está escuchándola, mientras esboza una sonrisa burlona.

 

Comentarios
Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com

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