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Public Enemy

Public Enemy

Orgullo negro

 

Half Nelson 

 

Hay citas que pese a ser falsas son tan certeras que ya se han convertido en verdades. Dicen que lo dijo Neil Young: “Public Enemy son la mejor banda de rock de los ochenta”. Muy cierto. A lo largo de la segunda mitad de los ochenta, pero con una potencia y una profundidad que irradió toda una década y contaminó también la siguiente, las huestes de Chuck D y Flavor Flav plasmaron a la perfección lo que toda gran banda de rock debe encarnar: rebeldía, ruido, provocación, mensaje, pero sobre todo, vanguardia. Un grupo necesario que volverán a hacer historia en el FIB.

Public Enemy tocarán el domingo 19 en el Escenario Fiberfib.com

 

Si hiciéramos una lista –como esas que hacían los personajes de Nick Hornby en “Alta Fidelidad”– de los grupos con dos obras maestras entre sus tres primeros LPs, sería una lista muy corta, pero no tengo ninguna duda en que Public Enemy formaría parte de ella. “Yo! Bum Rush the Show” (Def Jam, 1987) y, sobre todo, “It Takes a Nation of Millions to Hold us Back” (Def Jam, 1988) y “Fear of a Black Planet” (Def Jam, 1990) son capítulos imprescindibles para entender la evolución del hip-hop desde su primitivo status de música de celebración con un muy tangencial elemento reivindicativo hasta su posterior transformación en un poderoso altavoz de denuncia y concienciación acerca de los problemas de la comunidad negra.

 

Public Enemy

 

Formados a mitad de los ochenta en la middle class Long Island por estudiantes de la Adelphi University que a través del sound system Spectrum City daban rienda suelta a su pasión por el hip-hop y las block parties. Los hermanos Shocklee (Hank y Keith, la primera encarnación del temido The Bomb Squad: todavía el equipo de productores de más innovador de la historia del hip-hop) y el profundo, malcarado, inspirado, informado e intimidador Chuck D (Carlton Ridenhour en su tarjeta de la Seguridad Social) llamaron la atención del Rey Midas Rick Rubin y fueron inmediatamente fichados para Def Jam –donde ya estaban Run DMC y Beastie Boys, las bandas de hip-hop más exitosas del momento–, incluido Flavor Flav quien no era del agrado de la compañía inicialmente.

 

Public Enemy

 

La aparición del brillante “Paid in Full” (4th & Broadway, 1987) de Eric B. & Rakim cambió las reglas de juego del hip-hop, pero los competitivos Public Enemy no estaban dispuestos a quedarse atrás. En 1988 respondieron con el que había de ser su mejor álbum, el rotundo y desafiante “It Takes a Nation of Millions to Hold us Back”. Contundentes, fieros, poco dispuestos a dejarse engatusar por una industria y unos medios dominados por las grandes corporaciones blancas, pero también ejemplares y rigurosos ante el exceso de frivolidad (esos vídeos llenos de dealers y churris en bikini que inundaron la MTV) de los artistas del rap que se supone que han de ser guías para la comunidad negra, los Public Enemy de finales de los ochenta supieron convertir su discurso –combativo, pero aleccionador– en su imagen (desde el inspirado logo hasta los siempre inquietantes S1W: seguratas de aspecto paramilitar que siempre les acompañaban) y, sobre todo, en su sonido. No hay marcha atrás posible después de ese zumbido afilado que se te clava en el cerebro en “Rebel Without a Pause”. La tormenta de ruido es metáfora y denuncia del caos de una sociedad con graves desequilibrios; el equivalente negro a las caderas de Elvis escandalizando a la América blanca cuarenta años más tarde: puro rock'n'roll. Pero incluso dentro de ese ruido –esa información sobresaturada– hay espacio para el mensaje: el rapeoentrelazado de Chuck D (el portavoz concienciado) y el bufón Flavor Flav, siempre encargado de rebajar la tensión con su cómica voz nasal y un enorme reloj colgado al cuello, transmite intimidantes sentencias que a nadie pueden dejar indiferente. La voz de la América negra ha venido para quedarse y hacerse oír. Porque también hay espacio para el orgullo: los samples de James Brown, Funkadelic, Isaac Hayes, Temptations y decenas de artistas negros sitúan a Public Enemy como herederos de una larga y florida tradición. Chuck D rapea sobre los hombros de unos brillantes y fornidos gigantes negros.

 

 

En ese aspecto, su aportación como un elemento indispensable en la transformación de la música popular es indiscutible: la revolución del sample y las técnicas de producción incorporadas por el hip-hop todavía tiene efectos a día de hoy en el pop de masas. Pero la obra de Public Enemy debe de ser valorada no sólo desde un punto de vista estrictamente musical, sino también como fenómeno sociológico y hasta político. Es por eso que hay que acabar con otra cita, esta vez cierta: “el rap es la CNN del pueblo negro” (Chuck D).

 

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com