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Devocionario Vol 2

Peter Blegvad y su "Kew.Rhone"

 

Francisco J. López

 

Comenzamos una nueva sección mensual de Francisco J López en que se recorrerá los terrenos más ignotos y vetustos de la música pop. ¡Bienvenidos a Devocionario!

 

"Kew. Rhone" es como esas películas que para entenderlas hay que leer la novela en la que están basadas. Algunos autores lo han comparado con el Gran Vidrio de Duchamp por lo delicado de su trazado y lo enigmático de su significado. Robert Wyatt, aun reconociendo el oxímoron, lo calificó de "muy único". Lo cierto es que pocos discos son tan desconocidos del gran público y han generado al mismo tiempo tanta literatura. En este artículo intentaremos añadir un poco más de confusión al asunto.

 

Pero ciñámonos a la historia. Peter Blegvad nació en New York en 1951 aunque pronto sus padres, autores e ilustradores de libros infantiles, se instalaron con toda la familia en Hertfordshire. En 1972, con su amigo Anthony Moore y la cantante germana Dagmar Krause, futura señora de Moore, fundó Slapp Happy, una banda caracterizada por hacer un pop muy sencillo con letras complicadísimas. El problema de Slapp Happy era que para funcionar necesitaba otra banda detrás; primero fue Faust y con ellos grabaron un par de discos. Luego, y ya bajo contrato con Virgin, que en aquellos tiempos andaba fichando artistas raros y poco convencionales, tomaron como grupo de apoyo a Henry Cow; y tan bien fue la experiencia que acabaron incluso por fusionarse, aunque al cabo de un tiempo la concentración de tantos excéntricos geniales diera al traste con la empresa. En alguna ocasión Blegvad reconoció que dejó el proyecto porque su escasa habilidad técnica (siempre fue más letrista que instrumentista) no le permitía estar a la altura de músicos como Fred Frith o Tim Hodgkinson, pero lo cierto es que los conflictos ideológicos con el núcleo duro de la banda algo tuvieron que ver.

 

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Como no hay mal que por bien no venga, la ruptura generó nuevos pactos y confederaciones entre los músicos. En 1977 Blegvad, que había vuelto a América, llamó a John Greaves, quien también había militado en Henry Cow, para que compusiera la música de un extraño ciclo de canciones. Greaves había empezado su carrera muy joven como bajista en la orquesta de variedades de su padre, y siempre tuvo esa querencia por los ritmos populares cuya huella se distingue en toda su discografía. Otros músicos que reclutó fueron la cantante Lisa Herman o el batería Andrew Cyrille, que venía del free jazz (estuvo muchos años en la banda de Cecil Taylor) y que tuvo que adaptar su toque al sonido vodevilesco de los temas compuestos por Greaves. Para grabarlo se fueron al estudio que tenían Carla Bley y Michael Mantler allá por los bosques de Woodstock... y de ese crisol alquímico surgió la obra maestra: "Kew. Rhone".

 

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Si uno se fija sólo en la música el disco sorprende de entrada por su simplicidad: melodías sincopadas con una instrumentación claramente jazzística. Muchas  canciones parecen números de un musical de Broadway, al estilo de Bernstein o Kurt Weill. En algunos momentos aflora el zeitgest y aparecen sonidos que podría haber creado Van Der Graft Generator, pero no es en absoluto un disco de rock progresivo, aunque sesudos autores hagan recaer sobre él la responsabilidad de agotar el género. Y tampoco son piezas originales, ya que Greaves recicló para este disco muchas de las melodías que había compuesto para Henry Cow y que finalmente no vieron la luz. Es decir, en la mayoría de los temas Peter Blegvad escribió o adaptó sus textos para músicas ya existentes, aunque no en todos. Cuenta Blegvad que la letra de gegenstand, tema que cierra el disco, la escribió como ejercicio para un taller literario dirigido por el poeta Gilbert Sorrentino. Al poeta le gustó pero comentó que no era un texto al que se le pudiera poner música. Cuando se lo contó a Greaves éste lo tomó como un reto personal y le compuso una melodía.

 

 

Y esa es la parte más sorprendente de "Kew. Rhone": cómo unos textos imposibles se acoplan a una música compuesta para un contexto muy diferente. Y lo hacen siempre del modo más complicado. Palabras y frases son colocadas en el peor lugar posible, en un cambio de tono o de ritmo, y tienen que hacerse un hueco en el conjunto para crear sensación de unidad. Da la impresión de que los textos viajan a contracorriente de la música, como si lucharan con ella o tuvieran que vencer una resistencia. Unos textos únicos en la historia de la música pop que enlazan con las vanguardias literarias europeas de principios de siglo, no en balde Blegvad es miembro destacado del capítulo londinense del Collège de 'Pataphysique  y aplicado practicante de las enseñanzas del Oulipo, el taller de experimentación literaria fundado por Raymond Queneau.

 

Aunque las letras de Blegvad puedan parecer un puro sinsentido, su técnica es lo más opuesto a la escritura automática. En realidad está siguiendo estrictamente la disciplina oulipense, inspirada por el considerado padre espiritual del movimiento Raymond Rousel, que recomienda someterse a la hora de escribir a reglas difíciles y complicadas; de ese modo, al focalizar la atención en detalles fútiles uno puede abstraerse de todo lo demás y liberar la mente de censuras interiores. Por eso "Kew. Rhone" está lleno de anagramas y palíndromos, alguno tan largo (y gramaticalmente correcto) como ese que dice: "Peel's foe, not a set animal, laminates a tone of sleep". El propio título del disco (Kew, unos jardines londinenses; Rhone, nombre en inglés del río Ródano) es un anagrama de Knowhere, a su vez un juego de palabras intraducible. Es el themuru, la ciencia de los cabalistas judíos de encontrar el sentido oculto de las palabras transponiendo y combinando sus letras.

 

 

"Kew. Rhone" está también lleno de listas. De Rossini se decía como elogio que era capaz de ponerle música a la lista de la lavandería. Más allá de la boutade hay un reconocimiento implícito del valor poético de las listas, cada elemento un verso, y por tanto de la posibilidad de ser musicalizadas. Ya los surrealistas se dieron cuenta de que las taxonomías y clasificaciones juntan hechos u objetos incongruentes o anacrónicos, dotándoles de nuevos significados. Una canción del disco, por ejemplo, se titula Twenty-Two Proverbs, otra Nine Mineral Emblems. La portada del disco representa un extraño cuadro de época y hay también una canción que describe algunas de sus escenas: Seven Scenes from the Painting "Exhuming the First American Mastodon" by C.W. Peale. Es como si el autor estuviera determinado a resistir la subjetividad y pretendiera a toda costa ser objetivo. Vano intento ya que si se reprimen los contenidos inconscientes crecen monstruosamente y acaban encontrando modos de manifestarse.  

 

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Por ejemplo en forma de objetos. Algunos cotidianos (huesos, paraguas, tuberías...) pero otros muchos objetos sui generis, sin utilidad alguna ni existencia real (que se sepa), ideados expresamente para figurar en la letra de una canción (arrow of ice wrapped in surgical gauze; hollow cone of tobacco which contains a tin coin...). Objetos numinosos les llama Blegvad, no en el sentido lovecraftiano del término, sino refiriéndose a una serie de características (materia, forma, situación...) capaces de estimular la imaginación. El disco está lleno de ellos, cual gabinete de curiosidades, y de algunos tenemos incluso un dibujo en el interior de la portada. Porque, creo que no lo hemos dicho, Blegvad es también un gran ilustrador. Durante un tiempo se ganó la vida dibujando fondos para las viñetas de Peanuts, aunque su fama viene sobre todo por la serie Leviathan, descrita como un cruce entre Calvin & Hobbes y Krazy Kat, que se publicó durante varios años en The Independent.

 

 

Músicas, letras, imágenes... Entidades independientes que se encuentran enlazadas por relaciones e interpretaciones; en el disco y también fuera de él. Desde que se editó "Kew. Rhone" sus explicaciones y significados se fueron ampliando como un gran hipertexto en entrevistas (a menudo amañadas), fanzines, libros,  y, desde la popularización de internet, también en páginas web, que mantienen de este modo la idea de obra inconclusa y en perpetua creación. Por ejemplo Amateur Enterprises, una corporación aparentemente dedicada al diseño y fabricación de objetos numinosos. Vale la pena perderse en esta red de mistificaciones creada en gran parte por el propio Blegvad con la colaboración de numerosos fans anónimos.

 

La leyenda más famosa sobre "Kew. Rhone", tantas veces repetida y tan jugosa que muchos aún la tienen por verídica, cuenta que Virgin lo puso a la venta el mismo día que el "Never Mind the Bollocks". Un mito como el que hace coincidir las fechas de las muertes de Cervantes y Shakespeare y tan falsa como aquél, ya que está más que comprobado que el disco de los Sex Pistols se editó unos meses más tarde. Coincidencias temporales aparte, cabe preguntarse por el giro que habría tomado la música en el año 77 si el público cansado de la pomposa vacuidad de los sinfonistas en lugar de apostar por un disco ramplón y grosero se hubiera decantado por ese otro que le proponía acertijos y le invitaba a reflexionar sobre la ambigüedad semiótica de los proverbios y refranes. O igual le estamos pidiendo peras al olmo.

Comentarios
Francisco J. López

Nacido en Sevilla en los sesenta, descubrió la música moderna con el rock progresivo y eso le marcó de por vida. Empezó escribiendo para fanzines y revistas locales de efímera existencia como Nueva Música. En los ochenta montó en compañía de otros la promotora de conciertos Producciones Informales, igualmente efímera. Bajo el alias de Profesor Franz colaboró durante algún tiempo en Canal Sur Radio, y con ese mismo seudónimo desarrolló una (efímera) carrera de disc-jockey. Ha escrito de música para Go Mag y Diario de Sevilla, entre otros medios. Lleva la comunicación del sello Knockturne Records y se gana la vida como profesor de universidad. 

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