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"La cabaña del bosque"...

...en diez referentes mortales

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Los tres años que transcurrieron entre su rodaje y su estreno norteamericano (que si bancarrota de MGM, que si conversión fallida a 3D) le confirieron aureola de film gafado. El que ha pasado hasta su llegada a España, en cambio, lo ha convertido en título de culto para la parroquia afín al fantástico con sus dosis de sangre e higadillo. Y mucha culpa de ello debe recaer en su tono satírico y autorreferencial (más sutil que el de la serie “Scream”), cortesía de Joss “Buffy cazavampiros” Whedon y Drew Goddard, y en los numerosísimos homenajes que esconde. Aquí hemos seleccionado diez de ellos. Por Milo J. Krmpotic'

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10 La cabaña en el bosque

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Un travelling a ras de tierra acercándose a la cabaña de madera que se levanta en un claro del bosque. Sam Raimi asiente complacido pero no se trata del único guiño a su “Posesión infernal” (objeto de un remake este mismo año, por cierto), y es que dos de las criaturas surgidas de aquel pequeño hito del terror DIY forman parte del listado de opciones mortales para el quinteto protagonista (creado tan a imagen y semejanza, me insiste mi hermano, de los personajes humanos de Scooby-Doo).

 

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09 La niña fantasma de ojos rasgados

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Comenzando por “The Ring” y “Tomie”, el cine del Sol Naciente en particular y de Asia en general ha sido fecundo en espíritus aterradores y asesinos que se presentan bajo una dulce apariencia infantil y femenina. Eso sí, la ambientación escolar de la secuencia nos remite bastante directamente a la saga coreana de “Whispering Corridors”, con sus muy peliagudos pasillos fuera de horas escolares y, en alguna de sus secuelas, sus aún peores dormitorios de internado.

 

 

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08 El lago supuestamente idílico pero...

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Entre “Piraña” y el capítulo intermedio de “Creepshow 2”, todos sabemos que los lagos y ríos norteamericanos tienen tanto peligro como las playas de Amity. Pero el referente por excelencia sería ese Crystal Lake en el que murió ahogado el pequeño Jason Voorhees, escenario en adelante de las fechorías de un yo adulto que se esconde bajo una máscara de hockey cada vez que un viernes cae en día 13 o, sencillamente, un grupo de jóvenes escoge el lugar con ánimo tan lúdico como lúbrico.

 

 

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07 El clan redneck

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La familia que mata y canibaliza unida, permanece unida… a menos que alguna de sus víctimas se ponga respondona y se lleve a alguno de sus miembros por delante, claro. Los Buckner de “La cabaña del bosque” tienen el añadido de ser zombis, pero nos recuerdan, inevitablemente, a los Leatherface y compañía de “La matanza de Texas”, o al linaje antropófago de “Las colinas tienen ojos” (vive Wes Craven que no hacía falta cruzárselo en medio del desierto para que la mirada de Michael Berryman diera pavor).

 

 

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06 Asesinatos con firma


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Jason tenía su machete (aunque, a decir verdad, no le hacía ascos a ningún instrumento cortante o punzante o sencillamente destripante), Leatherface vivía a una sierra mecánica pegado y Freddy Kruger es inconcebible sin el guante de cuchillas como extensión de su mano derecha. Pues bien, el patriarca Buckner suma a esta galería de artefactos mortíferos un cepo susceptible de ser enarbolado y lanzado a un par de metros de distancia gracias a la cadena metálica que lo sujeta.

 

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05 El hombre-lobo


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No podía faltar. Y, aunque el condenado no se esté quieto en ninguna de sus estelares apariciones, este fotograma nos permite encontrarle cierto parentesco con el canónico licántropo de Rick Baker en “Un hombre-lobo americano en Londres”, con las manadas peludas de la saga “Aullidos” que inició Joe Dante y, si nos ponemos estupendos, con el no tan logrado bicho de “Miedo azul”, según la nouvelle de Stephen King.

 

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04 El cenobita


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Por una cuestión de derechos, este simpático personaje se presenta en los títulos de crédito bajo el nombre de “Fornicus, Señor de la Esclavitud y el Dolor”. Pero todos sabemos que su intención es remedar a uno de los cenobitas del universo “Hellraiser” de Clive Barker; esto es, una caterva de criaturas aficionadas al sado-maso que desembarcan en nuestro mundo con hambre de tortura a través de artefactos perturbadoramente parecidos al cubo de Rubik.

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03 Los zombis


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Los Buckner, lo hemos sentado ya, son muertos vivientes, y se comportan además según la variante George A. Romero (movimientos tirando a lentos, vestuario vintage…). Los de este fotograma, en cambio, quizá por el escenario high-tech que los rodea, nos remiten a versiones más contemporáneas del fenómeno zombi, comenzando por la saga de “Resident Evil” y acabando, cómo no, por la versión catódica de “The Walking Dead”. Y nosotros sin una Milla Jovovich que nos saque del apuro.

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02 El payaso que no da risa


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¿Pensaba Stephen King en John Wayne Gacy, el tipo que se disfrazaba de clown para los niños y luego violaba y asesinaba a sus mayores (33 víctimas en total), cuando otorgó a la criatura de “It” el aspecto del payaso Pennywise? En espera de la nueva adaptación que se prepara de esa novela (en dos films dirigidos por Cary Fukunaga), el tipo que preside estas líneas es toda una invitación a seguir riendo… nerviosamente, bajo un ataque de coulrofobia.

 

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01 Los intrusos enmascarados


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El género de la home invasión no es nuevo, pero sí resulta bastante contemporánea la variante en que los atacantes se presentan bajo máscaras que esconden tanto su identidad como sus emociones (y, por tanto, la escasa humanidad que pudiera quedar en sus sádicas personalidades). Han sido ejemplares de esta tendencia “Los extraños”, las recientes “The Purge” y “Tú eres el siguiente”… y este aterrador grupo de sujetos trajeados que cargan con un bidón de gasolina y muy pésimas intenciones.

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com