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D’A 2017

Seis propuestas para bailar sentados

 

Tariq Porter

 

D’A Film Festival 2017

Seis propuestas para bailar sentados

 

Como los niños de hoy, que suben como espárragos hasta adoptar dimensiones insólitas, el D’A Film Festival se ha convertido, con siete ediciones, en uno de los festivales más importantes del panorama cinematográfico catalán. La principal razón de este jubiloso florecer es, posiblemente, que el D’A es un festival coqueto, que cuida a la perfección imagen, proyecciones y sobretodo programación. Sin necesidad de invitados estridentes ni premieres universales, el festival ha sido desde sus inicios un manantial de propuestas estimulantes y descubrimientos a tutiplén para un público que, ya en la primera edición, captó su sofisticación y acudió.

 

Por eso, cada vez que suenan las trompetas del D’A bailamos su son sentados en las butacas de Aribau Club, CCCB y/o Filmoteca. Para quien aún no tenga claro a dónde acomodarse, he aquí una pequeña selección casera que reúne conocimientos propios, sugerencias populares y, cómo no, alguna cita a ciegas.

 

LA REGIÓN SALVAJE

Empezamos con Amat Escalante, a quien va dedicada la retrospectiva de este año. El director mexicano, que en su insistencia por el drama nos recuerda a una larga lista de compatriotas y amantes de lo grave, desde Ripstein hasta Franco, llega a Barcelona a presentar una película curiosísima que perfectamente podría definirse como un reverso de “La posesión” de Zulawski (1981). Así como la obra del director polaco mezclaba el mal y las pulsiones sexuales a través de una criatura extraña y repulsiva, Escalante habla de sexo –y frustraciones– sin miedo a incorporar elementos fantásticos e incluso cierto optimismo en su relato, de marcado trasfondo social.

 

JÚLIA IST

Imposible no recordar a Ágata y sus amigas, cuyas creadoras, por cierto, se encargaron del spot del D’A 2017, a la hora de hablar de “Júlia ist”. Quien fuera Ágata es en esta ocasión Júlia –Elena Martín, que coescribe, dirige y protagoniza–, una chica barcelonesa de Erasmus en Berlín. La ópera prima de Martín es un film de aguerrido naturalismo que delega su transcurrir a los tempos de una vida real, lejos de la ficción de manual. Esto es, “Júlia ist” tiene en la –presumible– cercanía emocional entre persona y personaje y su cariño por los detalles y momentos sensoriales –que más precisamente o menos todos hemos vivido– su mejor baza, inteligente y libre de cualquier corsé formal.

 

 BEZBOG (GODLESS)

Desde Bulgaria viene la ganadora del último Festival de Locarno, ópera prima de Ralitza Petrova que habla de una enfermera que trafica con las identidades de los abuelos con los que trabaja. Con el aval del festival de clase A más arriesgado y del cine tradicionalmente realista y descarnado de Europa del Este, “Godless” promete ser un combo breaker para miradas estoicas y curiosos de los retratos de necedad humana.

 

 MALGRÉ LA NUIT

El nombre de Philippe Grandrieux suena, ya de por sí, algo pretencioso. El francés, al borde siempre del vídeo-arte, animal insistentemente nocturno, llega al D’A con otra obra extensa –son muchas, este año, encabezadas por la del rey de los metrajes largos, Lav Diaz– que, parece, tiene una estructura dramática algo más convencional que sus últimas incursiones, “White Epilepsy” (2012) i “Meurtrière” (2015). Veremos qué nos deparan los amores y desamores del triángulo protagonista en el París sombrío de Grandrieux.

 

 FREE FIRE

No descubrimos nada si afirmamos que Ben Wheatley es uno de los cineastas más interesantes del momento. El británico entró pisando fuerte con “Down Terrace” (2009), entre el drama social y el thriller barriobajero y nos flipó con su segunda y tercera incursión, las brutales “Kill List” (2011) y “Sightseers” (2012), referencias para siempre. Dos películas más tarde, estamos a la espera de su obra mayor; pudo haber sido “High-Rise” (2015) y no acabó de cuajar. Ahora con “Free Fire”, pensamos en un joven Tarantino; humor, tiros y espíritu clásico en poco espacio y con un reparto de lujo en el que figuran Brie Larson, Cillian Murphy o Armie Hammer. Coproduce Scorsese, y no hace falta decir nada más.

 

ESTIU 1993

Sin pretender alimentar el hype, no puedo sino decir que, para el que aquí suscribe, “Estiu 1993” es una de las películas más precisas, sabias, bellas y conmovedoras que se han hecho en mucho tiempo. Carla Simón, debutante, consigue, a través del lenguaje cinematográfico, describir algo que se intuye tan perfectamente interiorizado como difícilmente plasmable. La proyección de un niño en el mundo, cómo lo capta, cómo percibe la adultez, el drama, cómo reacciona ante él, cómo disfruta y cómo sufre. La obra de Simón es arte con mayúsculas y la mejor manera de cerrar el D’A Film Festival 2017. Imperdible.

Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.