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Festival de Cinema Independent de Barcelona

L'Alternativa en 3 hits

 

Tariq Porter

Foto Eladio Agudo

  

L’Alternativa, Festival de Cinema Independent de Barcelona, llegaba a su 23ª edición tan insobornable como siempre, con propuestas que son miel para cinéfilos de extrarradio y un paisaje en constante efervescencia, punto de interés turístico para cualquier enemigo del sedentarismo cultural. No en vano, una vez más el catálogo estaba lleno de nombres propios que, entre el deliberado exotismo y la referencia elevada, acompañaban títulos estimulantes de los que aquí destacamos tres, hits de una cita en la que se discute de todo menos el estatus artístico del cine.

 

 

Heart of a Dog

De Laurie Anderson

Dirigida, escrita, compuesta y recitada por la artista yanqui Laurie Anderson, “Heart of a Dog” inauguraba el festival con una propuesta genuina; es difícil encontrar un film que defina mejor el espíritu del festival. En su primera aproximación puramente cinematográfica –aunque muy próxima al vídeo-arte– Anderson habla de sueños, de su perra enferma, de episodios vitales y de hechos que perfectamente podrían ser licencias poéticas. La película misma, de hecho, es una gran licencia poética que pasa por muchas fases. A nivel de lenguaje, experimentando con las formas, desde el material de archivo hasta el vídeo casero o la animación, se acerca a muchos tonos distintos sin necesidad de sonido alguno aunque lo tenga. La imagen es inquietante, a veces por ridícula, a veces por sombría, a veces por abstracta, y desprende una velada amargura que se filtra entre secuencia y secuencia, alejada de la vitalidad que –se intuye– la artista atesoró, y que ahora es recelo, sereno pero muy consciente, hacia las estampas luminosas en las que la muerte –de una madre, de un amigo, de una perra– no está presente. Así, mientras la mirada colectiva se enfría, la música pronuncia y sólo la voz de Anderson, que expele reflexiones y erra entre elucubraciones, anestesia en parte el desasosiego a través de puntuales trazos humorísticos y surrealistas. A pesar de todo, cuando las luces se encienden persevera una tristeza inconcreta, tan sencilla, quizás, como la de una perra moribunda.

 

 

Mimosas

De Oliver Laxe

La de Oliver Laxe era, posiblemente, la película más esperada del festival, aupada por sus premios en Canes y Sevilla y por el etéreo carisma que inspira el director gallego gracias su aura de cineasta nómada. En 2010 inauguró marcador con “Todos vós sodes capitáns”, película pequeña y potente que obtuvo una sorprendente incidencia entre círculos a menudo reticentes al cine de autor más outsider, y llegaba ahora una obra que prometía ser, vía ficción, la confirmación de una voz firme y propia. “Mimosas”, efectivamente, corrobora a Laxe como un cineasta inconformista, pretencioso pero suficientemente contenido como para esquivar pomposidades intelectuales. Su película, por el contrario, apela a valores muy esenciales; las raíces como matriz, morir en tu tierra, ser enterrado en ella, como tributo, quizás, como irrefutable muestra de fidelidad; el honor, el deber de defenderlo. Laxe, con ello, y su coguionista Santiago Fillol, deciden desoír la tentación de la verosimilitud que tantas tramas ha coartado y la trama prosigue, impasible, permitiéndose soluciones más alegóricas que realistas de un romanticismo agreste y hermosamente fotografiado por Mauro Herce, que después de “Dead Slow Ahead” pone su sello en otra obra importante. Esta cruzada; sobrevivir el Atlas, deviene así en manos de Laxe, Fillol, Herce y el poderoso elenco, un bonito alegato de lo que el siglo XXI, a veces, pierde de vista. Acariciar la Tierra, sentir su mano.

 

 

La substància

De Lluís Galter

Lluís Galter llegaba a L’Alternativa tras pasar, también, por el Festival de Sevilla, donde presentó su heterodoxo documental, segundo largometraje después de “Caracremada” (2010). “La substància” es una de esas obras que se antojan tan enigmáticas por su resultado como también por su concepción, de planteamiento más o menos claro y desarrollo en punto ciego, difícil de imaginar. Galter cuenta el caso de Kadakaisi, una ciudad turística china que se ha hecho, o así se pretendía, a imagen y semejanza de Cadaqués, el pueblo ampurdanés en el que Dalí se inspiraba y lo hacían también, hace menos tiempo, una comitiva igualmente surrealista capitaneada por la omnipotente Pilar Rahola, KRLS –Puigdemont– y un dandi llamado Laporta. En ambas poblaciones, personajes singulares cruzan impresiones evidenciando, más allá de similitudes arquitectónicas, la imposible conciliación entre un sitio y el otro; acaso el mar que los baña, acaso la cantidad de cemento, o todo, original y réplica, como concepto, pierden sentido por una razón, esto es, sustancial. Pero como un escultor enrabiado con el arte redundante, Galter deforma la premisa y ésta deja muy pronto de ser figurativa. Ya no es Cadaqués versus Kadakaisi; tampoco una curiosidad intercultural. “La substància” se desmarca tanto de su potencial literalidad que lo que queda es un cine anárquico, bello, libre y lúdico en el que la ciudad china, el pueblito catalán y sus variopintos habitantes quedan solos ante el peligro, a la merced de la gestualidad de un cineasta que disfruta del medio y explora posibilidades. Y ahí el contexto pasa a ser un remanente, edificios y figuras en una maqueta por la que el director, como Godzilla de buen humor, transita, observa y hace y deshace a su placentero antojo.

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.