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Crónica Sitges 2016 (Vol. 2)

 

Por Ricardo Jornet, Sandra S. Lopera y Tariq Porter

 

Regresamos de Sitges. Algunos se sentirán completos, a otros les faltarán algunas partes, habrá quien se obsesiones hablando del siempre controvertido palmarés del festival. Pero las pupilas inyectadas, las entrañas revueltas y los cerebros en ebullición de todos nosotros demuestran lo mismo: que otro año más, el Festival de Sitges nos ha vuelto locos. 

 

The Neon Demon

De Nicolas Winding Refn

 

A punto estuvo "The Neon Demon" de irse de vacío de Sitges, algo que evitó el jurado de la crítica otorgándole su premio, el José Luis Guarner. Lo último de Nicolas Winding Refn, evidentemente, traía la polémica consigo por su cada vez más indisimulada búsqueda de una abstracción estética que, claro, no gusta a todos. Y más allá de lo satisfactoria que sea ésta, lo cierto es que su cine trasciende su obra y ya puede verse su influencia en trabajos de directores jóvenes atraídos por su esteticismo. No es casualidad; en una sociedad en que la estética está en auge es necesario que el arte sea un reflejo. Por otro lado, la pérdida de la narrativa en pro del expresionismo audiovisual que plantea el danés y algunos otros –pronto se estrena "Dead Slow Ahead"–, puede ser una puerta interesante a nuevas vanguardias cinematográficas. Refn llegaba a Sitges, en fin, y su demonio de neón generaba de nuevo el desencuentro de las masas. Efectivamente, el ególatra realizador sube la apuesta y no siempre logra su cometido, lastrado por momentos prescindibles y una cierta irregularidad rítmica, pero lo cierto es que, a través de sus formas, logra transmitir varias sensaciones; el aislamiento y la frialdad como patología de un mundo frívolo y deshumanizado, más allá de la moda. Tariq Porter

 

 

De Palma

De Noah Baumbach y Jake Paltrow

 

Un documental cuya calculada simplicidad (consiste esencialmente en un busto parlante del propio Brian de Palma, haciendo un repaso cronológico a su carrera) satisfará a los fans más acérrimos del perverso cineasta, pero también a aquellos que se acerquen a su figura por primera vez. Por supuesto, esta misma simplicidad hace que el estudio pormenorizado de las técnicas, obsesiones y, en última instancia, motivaciones profundas de De Palma quede en gran parte fuera de la ecuación; pero sin duda los mitómanos se verán satisfechos por el apabullante repaso que el más sangriento de los cineastas del New Hollywood hace a sus experiencias en una de las épocas más excitantes del ahora francamente caduco cine estadounidense de estudio. Hitchcock, obviamente, hace acto de presencia en diversas ocasiones, pero la referencia no envejece gracias al acercamiento sincero y humano de De Palma, un tipo que considera que hace las cosas "porque así es como creo yo que deben hacerse" y demuestra una gran habilidad a la hora de disfrazar la aridez de las motivaciones intelectuales detrás de su trabajo (que es, en realidad, profundamente intelectual y autoconsciente) bajo una capa de estallidos de sangre, tiroteos y anécdotas demenciales. Ricardo Jornet

 

 

The Wailing (El extraño)

De Na Hong-jin

 

No es la tónica habitual que el cine de terror se tome con suficiente seriedad a sí mismo; que busque más allá de impresiones efímeras, sustos y hemoglobina. Por eso, cuando una película del género dura más que un partido de fútbol resulta llamativa y sospechosa. "The Wailing" es ambas cosas por su metraje, 156 minutos, y por su director, Na Hong-jin, responsable del thriller "The Chaser" y de ése tsunami en el mar amarillo, la maravillosa "The Yellow Sea". Pues bien, en pocas palabras, "The Wailing" es una de las mejores películas de terror reciente. Hong-jin escribe y dirige una historia que bebe, presumiblemente, de folklore rural coreano, hablando de demonios y chamanes. Lo que empieza con un tono que podría remitirnos a "Memories of Murder", thriller campestre con pinceladas de humor, va distanciándose poco a poco del mundo de los vivos para sumirse en un crepúsculo de posesiones y ceremonias litúrgicas. En "The Wailing" conviven muchas cosas en un ambiente tan cinematográficamente brillante como narrativamente insano: espíritus, extranjeros recién llegados, leyendas que florecen y sangre derramada. Tariq Porter

 

  

Que Dios nos perdone

De Rodrigo Sorogoyen

 

En apenas un par de años, el thriller se ha convertido en uno de los géneros más fuertes del cine español. Tras la moda del nuevo cine fantástico y terror alimentada con talentos como los de Plaza, Balagueró o De la Iglesia, en los últimos años las mejores sorpresas han sido los thrillers firmados por directores como Alberto Rodríguez ("La isla mínima", "Grupo 7", "El hombre de las mil caras"), Enrique Urbizu ("No habrá paz para los malvados", "La caja 507") o el impecable debut tras la cámara del actor Raúl Arévalo con la magnífica "Tarde para la ira".

"Que Dios nos perdone" sigue esa estirpe del mejor thriller, dirigido en esta ocasión por Rodrigo Sorogoyen quien, tras la minimalista "Stockholm", da un giro radical. Rodada con un dinámico movimiento de cámara, esa mirada inquieta que va de la mente de los personajes directa a la mirada del espectador, y protagonizada por dos actores que son pura fuerza y carisma en la pantalla, esta película respira una destreza narrativa que atrapa. Un thriller exquisitamente servido que se disfruta en cada uno de sus matices. Sandra S. Lopera

 

 

Grave (Raw)

De Julia Ducornau

 

Una de las películas que más prometía de Sitges 2016 era "Grave (Raw)", ópera prima de la directora francesa Julia Ducornau que venía precedida de la ya clásica campaña mediática sobre imágenes muy gráficas y consecuentes desmayos, en este caso en el Festival de Toronto. Pero Sitges tiene un color especial, y ése es el rojo sangre, así que el pase de "Grave" fue como la seda, bien suave. La película, por suerte, ofrece más estímulos que sus puntuales golpes de efecto, y a través de una premisa original –una chica vegetariana que, entrada en la universidad, empieza a padecer fuertes pulsiones caníbales–, expone algunas asignaturas interesantes acerca de ese himen vital que todos rompemos alrededor de los veinte de forma más o menos traumática. Aun así, el film de Ducornau, galardonado por el Jurado Joven y con el premio Citizen Kane a la dirección novel, se inclina en demasiadas ocasiones por la anécdota o el gag macabro, desaprovechando la oportunidad de trazar una alegoría más profunda que impresionante. Tariq Porter

 

 

Swiss Army Man

De Daniels

 

El caso de "Swiss Army Man" es parecido, en cierto modo, al de "Grave", incluso en mayor medida. Valiente e inusual donde los haya, el film que firman DanielsDaniel Kwan y Daniel Scheinert–, ganador del Festival y premiado también por la interpretación de Daniel Radcliffe, es tan impetuoso defendiendo a ultranza su causa que ésta acaba eclipsando subtextos, interpretaciones y mensajes para convertirse, básicamente, en un sofisticado, escatológico y muy elaborado chiste. Se entiende que en su base reside la voluntad de discutir convenciones y tabúes sociales con una trama sobre un amor más imposible y torturado que el de Romeo y Julieta, pero el resultado, en ese sentido, es fallido. Quizás sea por la imagen de un Harry Potter fiambre con prodigiosas aptitudes por la ventosidad, quizás por la brújula, quizás por el final, o el pricipio, quizás por todo;"Swiss Army Man" se antoja, a fin de cuentas, una gracia efectiva, plástica e ingeniosa pero en la misma medida volátil.. Tariq Porter

 

  

I am not a serial killer

De Billy O'Brien

 

Cómo apetece de vez en cuando disfrutar de una buena combinación de terror, psychothriller y humor negro a raudales. Tal y como promete el título, las divagaciones del protagonista, un adolescente fascinado por la muerte que siente que tiene todos los ingredientes para convertirse en un asesino en serie y busca la manera de impedirlo mientras alguien siembra de cadáveres su vecindario, centran el argumento de este thriller tan divertido como macabro en el que no faltan las sorpresas (bien medidas) y las dosis de sangre. Olvidaos de lo que es normal, del amable vecino y del friki del instituto que lleva su cuchillo preparado en la mochila, dejaos llevar y descubrireis una pequeña maravilla resuelta con estilo. Sandra S. Lopera

 

  

A Dragon Arrives!

De Mani Haghighi 

 

A la hora de enfrentarse al género fantástico (en la acepción más amplia que de este término pueda imaginarse), el extraordinario cine iraní de los últimos años ha conseguido fusionar el tempo pausado y la ruptura de la lógica de cierto tipo de cine de autor asiático (derivado a su vez de los ritmos contemplativos del arte persa) con la mitología occidental del cine de terror (pensemos en los vampiros de "A Girl Walks Home Alone at Night" o en la parábola bélica de "Under the Shadow", título que también ha podido verse este año en Sitges). Como un cruce entre estos dos mundos que acaba estallando en multifacético retrato del represivo Irán de los años sesenta, "A Dragon Arrives!" orbita en torno a un dragón que nunca llega a materializarse, pero que impone su presencia en esta fascinante y opresiva historia de investigaciones en el desierto. Un neo-noir con tintes documentales y una estética alucinada que recuerda por momentos al Ben Wheatley pasado de setas de "A Field In England" (otro repaso a la historia de un país-en este caso Inglaterra-pasado por el filtro del fantástico lisérgico), es un filme sin cerrar que debe verse para creerse. Ricardo Jornet

  

Arrival (La llegada)

De Denis Villeneuve 

 

La sesión sorpresa de esta edición en Sitges era también una de las películas más esperadas del año por cualquier fan del fantástico o del séptimo arte en general. Denis Villeneuve, que se encuentra en un imparable ascenso hacia el Olimpo del celuloide, dependiendo de lo que (re)haga con Blade Runner, dirige esta obra que se desmarca de las clásicas invasiones extraterrestres para adentrarse en un discurso profundo sobre el lenguaje y la manera en que éste limita nuestro conocimiento y manera de entender el mundo. El director canadiense, basándose en un relato de Ted Chiang, no se arruga e introduce disyuntivas filosóficas en un potencial blockbuster aprovechando un género que, bien introducidas, pueden resultar tan reveladoras como trascendentes. Villeneuve triunfa desde lo estético, con un sonido e imágenes apabullantes, y en la ilustración de un hipotético contexto, llegada múltiple y global de naves alienígenas. No tanto en lo micro, historia central, que en varios momentos se debate entre la contundencia de su leitmotiv y la provocación lacrimógena. Tariq Porter

 

 

 

Phantasm Ravager

De David Hartman

 

Versión remasterizada del filme de Don Coscarelli, estrenado en 1979, "Phantasm" se mantiene como una de las películas fantásticas más idiosincráticas de la historia, y, por lo tanto, como una geografía del pánico onírica y extraña a la que siempre es un placer volver. En este extraño relato coming-of-age que sitúa a unos adolescentes huérfanos en el centro de una trama que bascula entre el gore de serie B y la exploración estética rompedora de las constantes del cine de bajo presupuesto, lo de menos es el argumento y lo de más las sensaciones que genera, que continúan frescas casi 40 años después de su estreno original: el frío de los corredores asépticos de la dimensión del Hombre Alto, su mirada candente, el aire de inevitabilidad que trae consigo esa mítica bola asesina que persigue a nuestros protagonistas hasta el mismo infierno... "Phantasm" es uno de esos felices casos en los que la práctica ausencia de presupuesto estimuló la imaginación de su responsable para ofrecer al espectador una experiencia inolvidable. Ricardo Jornet

 

 

 The Eyes of My Mother

De Nicolas Pesce

 

Salir con mal cuerpo en Sitges es menos común de lo que podría parecer; las enormes dosis de cine de género acaban anestesiando, en ocasiones, nuestro sentido de la impresión. Sin embargo, hay películas tan poderosas que entran directas a la vena seas corderito o cabrón. "The Eyes of My Mother" es una de ellas, cuento que crucifica al espectador en la butaca y en el que todo es pura angustia, horror, y maldad. Su premisa es sencilla, pariente de la sangre fría de Capote, y su desarrollo es un descenso sereno hacia un infierno bellamente retratado. La fotografía, de un pictórico y bellísimo blanco y negro, y un montaje que apenas necesita gestualidad para ser brutal y violento, soportan el debut de Nicolas Pesce, lo más duro visto en Sitges 2016. Tariq Porter

 

 

Psycho Raman

De Anurag Kashyap

 

Parece que los zombis están dejando cierto espacio a los asesinos en serie este año en la programación del Festival de Sitges. De entre los numerosos títulos, destacamos esta interesante producción india, inspirada en los crímenes de un asesino de los años sesenta. El mismo al que pretende emular el protagonista de este título. Aunque al principio pueda echar para atrás su extensa duración de casi dos horas y cuarto, "Psycho Raman" se revela como un ejercicio de tensión considerable, en el que sobresale ese poderoso arranque, que muestra un tipo de thriller distinto al convencional, con un ritmo más lento de lo que es habitual en el género y una historia más centrada en la exploración psicológica de los personajes que en la acción salvaje. Un film que a la larga puede resultar más prometedor que eficaz pero que, una vez te ha hecho entrar en su juego, sabe transmitir la dualidad de psicópata y policía como un arma de doble filo, recorriendo las calles de una ciudad fantasmal. Sandra S. Lopera

 

  

Salt and Fire

De Werner Herzog

 

El maestro Herzog ha firmado, últimamente, varios aplaudidísimos documentales como director y como productor, revelándose como un sostén absolutamente vigente de la no ficción a nivel internacional. Tampoco renuncia el director alemán a rodar historias de ficción, aunque da la sensación de estar menos cómodo en ese terreno. "Teniente corrupto" y "La reina del desierto" dan fe de ello, y más claramente "Salt and Fire". Con un reparto encabezado por el gran Michael Shannon, Veronica Ferres y Gael García Bernal, la película no funciona por varios motivos, y uno de ellos es, precisamente, el elenco. Ni Shannon ni García Bernal, ni mucho menos una Ferres nefasta, son capaces de dar peso a Salt and Fire, enésima descubierta germana de la sopa de ajo que pretende ser mucho más de lo que es con un mensaje ecologista desesperado que sí, es útil como manifiesto, pero no como narración. Tampoco ayuda el guion, caprichoso y desconcertante, y unas soluciones técnicas que desprenden cierta desidia, nada que ver con su faceta documentalista.s. Tariq Porter

 

 

Prevenge

De Billy O'Brien

 

Hasta ahora habíamos conocido a niños poseídos por el diablo, o engendrados por él, y niños con instintos psicópatas como la adorable asesina con trenzas de La mala semilla, pero la modalidad que presenta "Prevenge", con una embarazada siguiendo las instrucciones de su bebé, que le ordena matar, es ya un nivel extremo de asesinos precoces. Y eso que pronto veremos que estos asesinatos no son al azar.

La película acierta en su decidida apuesta por el humor negro, con diálogos cargados de ironía corrosiva y situaciones surrealistas como la noche del bar que hacen más que recomendable este pequeño disfrute. No tan acertado resulta el abuso de la voz en off de ese bebé manipulador, ni el uso innecesario de repetidas imágenes a modo de flashback. Un pequeño tic narrativo que no le resta gracia a esta peculiar mezcla de terror y comedia interpretada por una actriz perfecta en su papel. Sandra S. Lopera

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