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Crónica Sitges 2016 (Vol. 1)

Los zombies viajan en Cercanías de RENFE

 

Por Ricardo Jornet, Sandra S. Lopera y Tariq Porter

 

Zombies coreanos que viajan en tren; niños encerrado en casa con muy mala leche; concursos de cosquillas indigestos; mangas de psicópatas con caras de rana; fantasmas iranís; vigilantes trasnochados; salas de autopsias con inquilinos muy movidos; y las últimas películas de Mateo Gil y Nacho Vigalondo. Aquí tienes una pequeña muestra de los primeros días del Festival de Sitges.

 

Safe Neighbourhood

De Chris Peckover

 

En el slapstick (ese género cómico en el que el placer del espectador deriva de ver cuántas hostias puede llevarse el personaje) la sangre nunca hace acto de presencia. Cuando John Hughes y Chris Columbus fusionaron el género de la invasión doméstica con las elaboradas setpieces del slapstick en la celebérrima “Sólo en Casa”, pues, la violencia subyacente a ver cómo un niño ponía a unos desgraciados ladrones bajo trampas cada vez más perversas no era explorada; al final, evidentemente, a Macaulay Culkin el trauma derivado de esto le estalló en la vida real para acabar convirtiéndolo en la lúgubre figura que es hoy en día (just joking). “Safe Neighbourhood” toma la vía que Hughes no exploró para convertirse en una disertación acerca de la violencia en la infancia no exenta de una negrísima comedia negra en la que no faltan los golpes de bate, las explosiones craneales y los ahorcamientos inesperados. Una joya que nunca toma el camino que uno espera. Ricardo Jornet

 

 

Under the Shadow

De Babak Anvari

 

En el catálogo del festival se comparaba “Under the Shadow” con uno de los hits de hace dos años: “The Babadook”. Efectivamente, la (también) ópera prima del director iraní Babak Anvari tiene varios paralelismos con la estupenda obra de Jennifer Kent, hablando del trauma a través de un contexto familiar mínimo y usando mecanismos clásicos del cine de terror. De nuevo, la fórmula funciona gracias a una habilísima economía de golpes de efecto en el guion, realización y montaje, y al escenario en el que se sucede la acción –guerra Irak-Irán–. “Under the Shadow” genera primero inquietud, después congoja y finalmente miedo, y lo hace disparando con bala a integrismos y todo mal –figurado y tangible– que trae tras de sí la guerra más allá de la sangre derramada. Tariq Porter

 

 

Train to Busan

De Yeon Sang-ho

 

Ha llovido mucho desde que “La legión de los hombres sin alma” y “Yo anduve con un zombie” nos presentaron a estos personajes no muertos, que adquirieron personalidad propia gracias a George A. Romero. Desde entonces, los zombis han invadido el mundo mil veces y han pasado por todo tipo de modas. Por eso el director Yeon Sang-ho no lo tenía fácil para darle un toque renovador a un tema tan reciclado, pero la extraordinaria “Train to Busan” demuestra que un impecable diseño de producción y una realización que rechaza el frenético nervio visual a favor de una narración mucho más fluida consiguen darnos uno de los mejores títulos del género en décadas. No hacen falta kilos de casquería para crear situaciones angustiosas. Un cristal agrietándose, las estaciones desiertas, el cambio de las víctimas en zombis o los espacios en los que se ven acorralados los personajes muestran un increíble dominio de la tensión y un planteamiento narrativo ansioso por sorprender constantemente. Sobra quizá alguna que otra pincelada emocional y ese trasfondo de crítica social con la que se subrayan en exceso algunos momentos puntuales, sin embargo esto no impide disfrutar por completo de un film en el que se degusta con deleite cada segundo. Magistral, impactante y extraordinaria. Sandra S. Lopera

 

 

Tickled

De David Farrier y Dylan Reeves

 

Un documental tan demencial que casi podría pasar por mockumentary, “Tickled” parte de un hecho anecdótico, ligado a la cultura de Internet (la existencia de “concursos de cosquillas” que alguien cuelga en Facebook), para acabar siendo retrato multifacético, que quizá se toma demasiado en serio a sí mismo, sobre la personalidad psicopática y sobre los peligros de desatar la fuerza de la web cuando el que está al otro lado del teclado solo quiere ver sufrir a los demás. En su viaje de Australia a EEUU cabe, pues, desde el humor derivado de las situaciones cada vez más absurdas en las que se ven envueltos sus protagonistas hasta el progresivo terror de entender, poco a poco, que esos concursos de cosquillas no son ninguna broma. Un caramelo envenenado que comienza ligero para acabar volviéndose, trauma mediante, francamente indigesto. Ricardo Jornet

 

 

The Lure

De Agniezska Smoczynska

 

El primer día en Sitges tenía en los zombis coreanos unos de sus principales protagonistas, con permiso de otro inmortal: Max von Sydow. Como contrapunto, surgían –tan discretas de puertas para afuera como escandalosas de puertas  para adentro– las más que peculiares sirenas polacas de “The Lure”, también en Sección Oficial. Concebida como un musical de género que va desde el noir hasta la tragicomedia romántica, esta extrañeza dirigida por Agniezska Smoczynska tiene, en la misma esencia, su principal problema. La osadía que destila cada escena, en muchos casos fascinante, choca en ocasiones con secuencias previas, adentrándose en la heterogenia de tonos y subtramas sin acabar de decidirse por ninguna. “The Lure” tiene ímpetu y sentido estético pero le falta serenidad –quizás distancia–, para ser fascinante también en su conjunto. Tariq Porter

 

 

Museum

De Keishi Ôtomo

 

Esa atmósfera grisácea y angustiosa en la que un agente de policía se mueve para dar caza a un asesino en serie añade el tono perfecto a una pesadilla, servida con macabra habilidad. Aunque este thriller quiera jugar demasiado con el espectador en su recta final, añadiendo explicaciones innecesarias y alargando algunas situaciones, “Museum” resulta un notable ejercicio de suspense, perturbador y trepidante. Con un arranque que recuerda en más de una ocasión a “Seven”, desde ese paisaje lluvioso hasta los castigos que el asesino impone a sus víctimas, esta película avanza hacia el terror sin encharcar de sangre un camino en el que se aprecia la esmerada composición visual y algunas secuencias que cortan la respiración. Sandra S. Lopera

 

 

La Autopsia de Jane Doe

De André Ovredal

 

El noruego André Ovredal dio un golpe sobre la mesa hace unos años en este mismo festival con su sorprendente “Troll Hunter”, que retorcía los límites del falso documental para ofrecer algunas de las imágenes más potentes que el subgénero de la cámara al hombro ha inmortalizado en las últimas décadas. Ahora, Ovredal presenta un filme que, desde unas coordenadas de género más tradicionales, se las apañó para levantar más de un grito e incontables escalofríos entre el graderío de la Sala Tramuntana. “La Autopsia de Jane Doe” triunfa cuando aprovecha el espacio cerrado en el que se desarrolla ­–una vieja casa de autopsias familiar (toma ya)– para poner en marcha unos tres primeros cuartos absolutamente terroríficos, pero al final naufraga al desplazarse hacia las coordenadas mil veces recorridas del trauma familiar o la culpabilidad. Sin embargo, es innegable la fuerza que despliega la autopsia de esta mujer desconocida, y los nervios del espectador se verán, sin duda, estimulados cada vez que los protagonistas decidan retirar una de las capas del cadáver para descubrir, en última instancia, el corazón de las tinieblas. Ricardo Jornet

 

 

Proyecto Lázaro

De Mateo Gil

 

Después del maravilloso western “Blackthorn, sin destino”, Mateo Gil merecía carta blanca, entrar a ciegas a cualquiera que fuera su nuevo trabajo. Así lo hacía yo la noche del sábado, habiendo esquivado, en la medida de lo posible, toda contaminación exterior y predispuesto a dejarme seducir. Quizás por eso el chasco fue mayor. “Proyecto Lázaro” es una distopía new age, de blancos asépticos y espacios exasperantemente diáfanos entre los que constantemente resuena la agravada voz en off del protagonista soltando reflexiones existencialistas a discreción. Su principal error, más allá de la sobredosis de trascendentalismo oral, es que ese discurso eclipsa la propia trama, relegándola a un segundo plano que abstrae al espectador y la condena inexorablemente al peor sitio posible: la indiferencia. Tariq Porter

 

 

Mr. Six

De Hu Guan

 

La belleza de “Mr. Six” deriva, sobre todo, de su admirable capacidad para ser dos películas en una: un drama realista sobre la vejez y un thriller de acción crepuscular que retoma la mil veces conocida historia (sí, nos referimos a ti, Liam Neeson) del padre que decide darlo todo para rescatar a su hijo. La película, pues, se las apaña para bascular entre el retrato del Míster Six de su nombre (una especie de vigilante de su barrio, una vieja gloria de la calle que se dedica a ayudar a los demás) y elaborar un interesante discurso acerca de las dinámicas de la juventud pandillera y el choque generacional. Posee, además, uno de los finales más potentes de todo el Festival, con un showdown en un lago helado a cámara lenta que ya quisiera para sí el mustio cine de acción hollywoodiense contemporáneo. Una vez más, el cine asiático demuestra su maestría a la hora de encontrarle el corazón a las katanas y las pistolas. Ricardo Jornet

 

 

Here Alone

De Rod Blackhurst

 

Es preocupante por sintomática la gran cantidad de ficción post-apocalíptica que invade nuestro día a día, sea en forma de novela, serie, cómic o película. Especialmente angustiantes son las obras que, a través de esta premisa, ahondan en una cotidianeidad destruida, en la vida sobreviviente de permanente dolor, aislamiento y agonía. A pesar de la sobreexplotación del subgénero, el año pasado disfrutamos en Sitges de “The Survivalist”, una obra que rozaba lo sublime por la profundidad con la que retrataba las idiosincrasias en ese contexto. “Here Alone” tiene un punto de partida similar con el añadido de unos infectados que nos remiten a 28 días después y que, sin apenas mostrarse, se intuyen en constante acecho. Sin embargo, esta producción estadounidense dirigida por Rod Blackhurst no encuentra la contundencia de sus predecesoras. Las relaciones, leitmotiv de la película, se contagian de la acertada contención y austeridad de sus formas y no logran ser tan incisivas, complejas ni reveladoras como su planteamiento podría propiciar. Tariq Porter

 

 

The Neigbor

De Marcus Sunstan

 

Este pequeño thriller salpicado de sangre, polvo y droga tiene un agradable regusto ochentero rematado, con una muy bien elegida banda sonora y un guion solvente que no se complica con retorcidos bucles y recovecos. Un vecino macabro y una desaparición bastan para poner en marcha los engranajes de una búsqueda que llevará al protagonista a un sórdido sótano en el que descubrirá desagradables sorpresas. Simple, oscuro y efectivo, este thriller se olvida de la violencia más descarnada y sangrienta para envolver su historia en un aire casi de western urbano, guardándose en la recámara algunos buenos momentos aunque, en conjunto, no llegue a despuntar con fuerza. Sandra S. Lopera

 

  

Colossal

De Nacho Vigalondo

 

Que Nacho Vigalondo es un fiestero no es ningún secreto. Todas sus películas, cortos o largos, lo suscriben, invitaciones a un agradable despelote que hacen disfrutar al público casi tanto como lo hace el propio director. Sin embargo, como si del discípulo directo de Álex de la Iglesia se tratara, las bacanales cinematográficas de Vigalondo tienden a perder el control en sus actos finales, lastrando en parte sus geniales premisas. No es el caso de “Colossal”, su película más redonda que de nuevo comienza desde una brillante idea y sabe mantenerse hasta el final combinando un excelente sentido del humor con una entretenidísima trama de género sobre monstruos y robots gigantes. Tariq Porter

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