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D’A 2016 Crónica 1

Cosecha excelente

 

Tariq Porter

 

Pasado ya el ecuador del festival, no está de más citar brevemente los puntos álgidos de cada día; con algunas sorpresas y algunas decepciones. En todo caso, el balance provisional del D’A de este año es excelente, lleno de propuestas interesantes y una selección realmente cuidada.

 

 

VIERNES 22

De las tres propuestas que tuve la oportunidad de ver, la más potente –y de la que tenía menos referentes– resultó ser la suiza “Aloys”. Dirigida por el primerizo Tobias Nölle, “Aloys” es un ejercicio de introspección psicológica que comienza como un thriller de cámara a lo “Caché” pero poco a poco deriva en un contenido pero delirante ensayo sobre el aislamiento. Para ello, Nölle trabaja sonido e imagen con extrema delicadeza y precisión, pasando a formar parte activa de la narración. Muy interesante.

 

 

SÁBADO 23

Sin duda, lo más potente del sábado fue el documental de Mauro Herce “Dead Slow Ahead”. Es tan singular, tan plástico y tan expresivo el trabajo del director barcelonés que su categoría artística queda fuera de todo debate. “Dead Slow Ahead” es una pieza que se desmarca de cualquier narración para, a partir la abstracción estética, evocar sensaciones. Todo elemento que vemos proyectado tiene un sentido concreto un barco que es un engranaje enorme avanzando hacia la eternidad. Impresionante.

 

 

DOMINGO 24

Gran día de cine, con el segundo y último pase de lo nuevo y excelente de Hong Sang-Soo, “Ahora sí, antes no”. La sorpresa de la jornada, sin embargo, fue la película chilena “Las plantas” (en la foto). Dirigida por otro talento emergente del país transandino, Roberto Doveris, la película habla de la clásica desorientación existencial juvenil por unos terrenos que pueden recordar a obras tan estimables como “Animals” y “Amor eterno” de Marçal Forés o incluso al “Diamond Flash” de Vermut. Destellos pop, sexualidad febril y un desasosiego indescriptible hacen de la ópera prima de Doveris un más que sorprendente primer asalto.

 

 

LUNES 25

Otro día extraordinario en la ciudad condal para los amantes del séptimo arte que empezaba con otro chileno, Sebastián Silva, y su “Nasty Baby”. Todo comienza como una cinta indie  neoyorkina con más talento que personalidad, pero la cosa se tuerce y explota como Chocapic en nuestra cara. Mejor no decir nada más; sólo que Silva se confirma como un cineasta con mayúsculas, con pulso narrativo y muchísimo carácter. Seguía la cosa con lo nuevo de un veterano, el galo Desplechin. “Trois souvenirs de ma jeunesse” es una obra mayor con destellos de los grandes vanguardistas del siglo XX francés cargada de una nostalgia conmovedora. La aparente anarquía estructural, remitente en cierto modo al cine de Hansen-Love, funciona como un reloj para contar una historia profundamente romántica. Pero lo mejor iba a llegar con la película húngara “Lily Lane”, del hasta entonces desconocido para mí Benedek Fliegauf. Un relato familiar traumático se convierte, en manos del director, en la plasmación de una atmósfera cargada e incierta, onirismo enfermizo que hunde en la butaca y evoca lo más oscuro y desconocido del alma sin necesidad de truculencia alguna. Brutal.

 

 

MARTES 26

Todo lo que sube, baja: el martes fue un día de resaca. Primero, por un “Pozoamargo” que, por referentes y equipo, pintaba maravilloso: Gris Jordana fotografía, Javier Ruiz Caldera edita y Natalia de Molina interpreta. El resultado, sin embargo, es una obra de indisimulables ínfulas sobre un personaje que parece desmerecedor de un largometraje. Empujado por una culpa cuestionable y empadronado en la apatía, el protagonista despierta sólo aversión y su destino me resulta indiferente. Mucho más interesante es “Desde allá”, venezolana ganadora del último festival de Venecia. Dirigida por otro debutante, Lorenzo Vigas, y apadrinada por nada menos que Guillermo Arriaga, Gabriel Ripstein y Michel Franco, “Desde allá” habla de homosexualidad en un Caracas desigual y deprimido. A pesar del interés y el buen oficio, la película de Vigas no fascina como prometía en tanto que tampoco descubre nada. Es un cine de corte social impecable pero falto de algún ingrediente que lo haga único. 

Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.

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