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Americana Film Festival 2016

El mejor cine independiente americano

 

Anabel Vélez

 

Esta es ya la tercera edición de este festival que se está consolidando como uno de los más interesantes del cine independiente que se celebran en Barcelona. Dedicado en exclusiva el cine norteamericano, sus propuestas atraen cada vez más público, la razón: una cuidada selección de películas. Historias de amistades, relaciones, parejas, familias, encuentros y desencuentros. De todo ello pudimos disfrutar en el Americana de este año.

 

Este año, uno de los grandes protagonistas fue el director Sean Baker que ha estrenado en el festival dos de sus películas. La primera data de 2012, es la preciosa y delicada “Starlet”. La historia de amistad entre una joven de 21 años y una anciana de 85. Baker sabe mezclar en sus películas la delicadeza con la crudeza, el humor con el drama y con ello consigue pequeñas joyas. Espectacularmente protagonizada por Besedka Johnson y Dree Hemingway. Los protagonistas son el valle de San Fernando y dos mundos totalmente diferentes que se juntan, el de una joven que vive una vida disoluta mientras se droga con su compañera de piso y una anciana que vive sola en su casa sin apenas relacionarse. Starlet, el chihuahua de la joven será el único testigo de esta amistad insólita. Merecidos premios en los festivales SXSW, Locarno o los Independent Spirit Awards a una película que muestra una California sin glamour pero con alma.

 

 

También hemos podido ver la última película de Baker, la divertida e irreverente “Tangerine”. Grabada con un Iphone 5, poco importa, es una mera anécdota comparado con la forma que tiene de narrar sus historias Baker. Sus personajes son redondos, maravillosamente interpretados. Todos y cada uno de ellos aportan a la historia de Sin-Dee Rella, una prostituta transexual que acaba de salir de la cárcel tras 28 días. Es Nochebuena y ha descubierto que su novio se la ha pegado con una tía que no es transexual. Esta odisea de Sin-Dee por un Los Ángeles crudo, colorido y vacío es una historia tremendamente divertida, con un puntito de drama, lo justo para conseguir el equilibrio. Una película redonda de uno de los directores más prometedores del cine independiente. Una odisea en busca de lo que realmente importa, la amistad. De visionado obligado.

 

 

“Yosemite” está basada en dos relatos de James Franco. Una historia a priori prometedora que no acaba de cuajar. La de tres niños que cruzan sus vidas en un barrio residencial cercano al famoso parque, en el que descubren los límites de la amistad, en el que los adultos son vistos como amenazas veladas a la inocencia de los niños, en la que la religión sobrevuela sutilmente, en el que los padres están ausentes y las madres son invisibles. Una historia que no cuenta nada y lo cuenta demasiado pausadamente como para atraparte.

 

 

“They Look Like People” es un intento de película de género que se queda en nada. Demasiados referentes, demasiados guiños, interpretaciones poco conseguidas y un historia que hace aguas. Wyatt oye voces, parece que la gente está siendo infectada, parecen normales pero no lo son. Todos están en contra de él, incluso su mejor amigo y sólo él puede salvarlos. Su referente “Take Shelter”, las comparaciones son odiosas, de una película redonda a otra que no llega a donde quiere ir. Una lástima.

 

 

El día de Acción de Gracias, “Krisha” vuelve a su casa después de muchos años de ausencia. Es una ocasión de recogimiento familiar, de reencuentros, de alegrías, pero desde el primer momento sabemos que ella no encaja allí, nunca lo hizo. Desasosegante y retorcido descenso a los infiernos familiares, “Krisha” es una de esas películas que se disfrutan a fuego lento, cociendo la intensidad emocional como el pavo que se dora en el horno de esta familia. La protagonista está espectacularmente interpretada por Krisha Fairchild. Ella se desnudará en picado delante de su familia con sus miedos, sus fobias, sus secretos... A veces los reencuentros no son la mejor opción y los familiares menos aún.

 

 

Dentro de la sección Docs pudimos ver “Blood Brothers”, la historia de un joven americano sin rumbo que encuentra sentido a su vida cuidando a niños con el virus del VIH en un orfanato en la India. Una historia emotiva a primera vista, de esas que calan por su mensaje. Lástima que el documental peque de sensiblero y que la historia esté contada de una forma tan simplista que enturbie el resultado. Esta historia contada por otra persona quizás hubiera sido un gran documental, pero no lo es.

 

 

“People, Places, Things” es una de las comedias deliciosas que este año ha incluido el festival en su cartel. Will ve como su mundo se desmorona cuando su mujer le deja el día del cumpleaños de sus gemelas de cinco años. La vida que creía perfecta ya no lo es tanto. Ahora busca su camino, se encuentra mientras intenta reconstruir su presente sin quedarse lastrado en el pasado y lo hace a través de la gente que le rodea y los dibujos que hace. El divertido Jermaine Clement borda este papel que parece hecho para él. Will descubre en el proceso que la vida son las personas, los lugares y las cosas que te hacen sentir bien.

 

 

Una pareja recién llegada a Los Ángeles se hace amiga inesperada del padre de uno de los compañeros de juego de su hijo en el parque. Acaban de llegar y no conocen a nadie, así que su invitación a cenar les parece un plan perfecto. En “The Overnight” descubrirán que la noche es más larga de lo que uno se pueda esperar. Divertida, loca y sexual comedia en la que los personajes, dos parejas que viven dos momentos diferentes de su vida en común se encuentran y experimentan. ¿Dónde está el límite? Eso sólo ellos lo pueden decidir. De esas películas que te hacen reír sin parar, diálogos chispeantes, escenas divertidas y mucha química.

 

 

En “Wildlike”, Mackenzie se ve obligada a pasar el verano con su tío en Alaska después de la muerte de su padre. La situación se tuerce y se enturbia cada vez más y decide huir. En su camino encontrará a un mochilero maduro que busca la soledad para llorar la muerte de su mujer. Ambos iniciarán un viaje por la salvaje Alaska en el que se descubrirán a si mismos. Un viaje que les cambiará la vida. Entre Mackenzie y René crecerá una amistad de miradas, silencios y complicidad donde al final se demostrará que las relaciones se basan en la confianza y el mutuo respeto. Profunda y sentida, que no sensiblera, historia de amistad que crece por momentos con una Alaska impresionante de telón de fondo.

 

 

Amy Berg lleva años retratando con sus documentales la América más profunda, esa que remueve las entrañas e incomoda. Desde los abusos de la iglesia católica en “Deliver Us From Devil” a las injusticias del sistema judicial americano en “West of Memphis”, pero también nos ha mostrado la historia de Janis Joplin, precisamente estos días se ha estrenado en nuestras pantallas su excelente documental sobre la cantante. En “Prophet’s Prey” vuelve a retratar otro aspecto de lo peor de la sociedad americana, el de las sectas en este caso la del autoproclamado profeta de la Fundamentalist Church of Latter Day Saints. Un monstruo sobre la tierra capaz de las vilezas más impensables. No son necesarias películas de miedo, ya está la realidad para removernos las tripas hasta hacernos vomitar. Berg sabe hilar en sus documentales la historia a la perfección, sabe mantener la tensión y mostrar la realidad tal y como es, sin tapujos pero sin recrearse en lo escabroso y aún así consigue incomodarte y dejarte con la sensación de que no estamos a salvo de los monstruos que pululan en nuestra sociedad.

 

 

“Take Me to The River” es otra historia de visitas familiares. La de los parientes californianos que visitan a la familia en la América más profunda. Esa llena de paletos, costumbrismo y tradiciones anquilosadas en el pasado. Esa que guarda sus peores secretos con la mejor de las sonrisas, pero de esas sonrisas que te pueden helar la sangre. Ryder llega a la casa de su abuela con sus padres. La comida familiar parece celebrarse con normalidad hasta que una de las hijas de su tío llega corriendo con una mancha de sangre en el vestido tras estar jugando con él. El ambiente empieza a enrarecerse cada vez más en una espiral de malentendidos, reproches y recriminaciones que pondrán al joven al borde del abismo. Inquietante, te mantiene en tensión durante toda la película con una sensación de incomodidad en el estómago que no te abandona ni cuando la película acaba. ¡Qué jodida es la familia!

 

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Anabel Vélez

La música, el cine y los libros son sus tres grandes pasiones así que dirigió sus pasos como periodista hacia ese camino. Hace más de diez años que escribe, disfruta y vive la cultura. Por eso habrás leído sus artículos en revistas musicales como Ruta 66 y Ritmos del Mundo o cinematográficas como Cineasia. También la habrás escuchado en Ràdio Gramenet haciendo programas de cine y música en el pasado, ahora lo puedes hacer como colaboradora del programa musical El Click de Ràdio Montornès. Colabora habitualmente en páginas web como Sonicwave Magazine o Culturaca y siempre, siempre escucha música. 

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