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Sitges 2015 Crónica Vol. 02

Vida y muerte bajo el proyector

 

Sandra S. Lopera y Albert Fernández

 

Bajo su haz de luz y su calor, nos sentimos a resguardo. Sobre el blanco aparecen seres torturados y criaturas de otros mundos,  pero todo está bien, porque son nuestra familia. Cuando se acaban las proyecciones y vuelve la otra luz, la luz de lo real, no somos más que sombras ojerizas, que vagan hacia andenes y trenes y camas sin saber bien qué está sucediendo hasta que el proyector vuelve a encenderse. Sitges genera zombies. Aquí están sus crónicas mortales. 

 

 

WE ARE STILL HERE (ESTADOS UNIDOS, 2015)

Ted Geoghegan 

 

Sencillo y sólido film de terror, con claras influencias del giallo de Lucio Fulci, que evita quedarse en los lugares comunes para mostrar una historia en la que puede ocurrir cualquier cosa para que el espectador no se sienta seguro en ningún momento. Tras perder a su hijo, un matrimonio se instala en una vieja casa donde intentan sobreponerse al golpe y claro, puestos a elegir, se quedan un hogar que resulta ser una especie de puerta al infierno. Un film con momentos realmente aterradores, que busca cierta originalidad dentro del género de las casas encantadas y consigue poner los pelos de puntaSandra S. Lopera

 

 

COP CAR (ESTADOS UNIDOS, 2015)

Jon Watts

 

Siempre me han resultado deliciosas las películas que se valen de tan solo unos pocos elementos para avanzar en su discurso argumental, y logran que, a base de convicción y talento, se alcancen resultados satisfactorios a partir de un entramado mínimo. "Cop car" es un ejemplo paradigmático de esa ecuación. El segundo largometraje de Jon Watts, quien será responsable del enésimo reboot de Spiderman en la pantalla, se eleva a partir del leve relato de dos niños que huyen de sus casas y encuentran un coche de policía con las llaves puestas en mitad del campo. Dejándose llevar por su ímpetu aventurero y la temeridad infantil, impelidos tal vez por la imaginería de videojuegos como Grand Theft Auto, los niños roban el coche y se lanzan a una carretera de acontecimientos que ligará sus destinos con los de un policía corrupto, el jodido propietario del coche interpretado por un excelente Kevin Bacon. Desde que las llaves giran para poner en marcha su motor de acontecimientos, el film avanza de manera unívoca, y se va cargando difuminadamente de significados y connotaciones, al tiempo que subyuga secuencia a secuencia a todo espectador con una mínima sensibilidad por el cine bien contado. En esta historia mínima no hay un solo plano, frase de guión o gesto actoral que derrape: "Cop car" es un ejercicio metronómico en constante aceleración, que nos lleva con encanto y tensión a la carrera hacia su poderoso destino final. Memorable. Albert Fernández

  

 

MACBETH (REINO UNIDO, 2015)

Justin Kurzel 

 

La fuerza visual de esta adaptación del clásico de Shakespeare radica en su oscura y delicada fotografía y en la presencia de dos actores con el potencial de Michael Fassbender y Marion Cotillard. Una ambiciosa puesta en escena captura la atención desde el primer instante, conectando de manera emocional con una historia repleta de poesía en la que la intensidad de las escenas cruentas se diluye entre la calidez de las secuencias más intimistas, apoyadas por completo en la solvencia de unos actores grandiosos. Un visionado que resulta toda una experiencia que logra huir de la sensación de texto encorsetado que lastra otras adaptaciones literarias de época. Sandra S. Lopera

 

 

THE ASSASSIN (TAIWÁN, CHINA, HONG KONG, FRANCIA, 2015)

Hou Hsiao-Hsien

 

La sala se llena, porque las expectativas son altas, los referentes innumerables, los rumores hablan de obra maestra y el oleaje de buenas referencias crece con los días, hasta volverse gigantesco. El proyector emite su luz y las secuencias de solemne lirismo, los diálogos frenéticos plagados de referencias dinásticas chinas, en contraste con los prolongados silencios hieráticos, se suceden en planos y planos de enorme exuberancia estética, con un detenimiento narrativo que va infinitamente más allá de lo pausado. Y entonces la sala comienza a proyectar otras sombras, las de los que arrojan la toalla y deciden prescindir de un visionado que, además de grandes dosis de entendimiento, atención y sensibilidad, requiere de una paciencia grandiosa. Poco a poco, el Auditori se vacía. Suele suceder: hay ocasiones en que una propuesta desafía la capacidad de atención o las posibilidades de comprensión de un momento, y tal vez el marco de Sitges no era el mejor para una apuesta tan desafiante como "The assassin". La película de Hou Hsiao-Hsien está muy lejos del género de wu xia o las más accesibles propuestas de directores como Ang LeeZhang Yimou, y marca un camino ortodoxo para su cuento sobre la dinastía Tang en la antigua China. Un sendero marcado por la paisajística pictórica, que ofrece homenaje a los maestros de la poesía y el arte tradicional de su país, y, más allá de pretextos argumentales, se centra en los individuos frente a su entorno, un marco natural que prevalece en innumerables estampas del film, de una belleza incomparable. Con todo, los trazos más hermosos a veces pueden resultar inexpresivos: incluso las brisas más sutiles del noveno arte pueden acabar despertando algún molesto hormigueo entre los pliegues de nuestras estúpidas cabezas. Albert Fernández

 

 

GREEN ROOM (ESTADOS UNIDOS, 2015)

Jeremy Saulnier 

 

Llegaba a Sitges como un título dispuesto a levantar polémica por su violencia, que citaba a referentes como “La naranja mecánica”. Motivos no le faltaban, aunque lo cierto es que, por momentos, “Green Room” parece más cercana a “The Warriors” de Walter Hill. Un film angustioso, rodado con un extraordinario dominio de la tensión narrativa, que vale la pena descubrir aunque el espectador lo llegue a pasar realmente mal viendo a los protagonistas acosados por un grupo de skinheads cargados de armas y con perros poco amistosos. En conjunto, una película muy bien realizada que logra sumergirnos de lleno en su historia y que nos atrapa hasta dejarnos sin aliento. Sandra S. Lopera

 

 

I AM A HERO (JAPÓN, 2015)

Shinsuke Sato  

 

La premiere mundial de la adaptación al cine del manga de Kengo Hanazawa fue una de las sensaciones de esta edición de Sitges, sin duda. Un auténtico festival para los fans, que disfrutaban entre carcajadas, estertores, aplausos masivos y sustos puntuales con las aventuras de Hideo (clavado a su contrapartida dibujada), un fracasado dibujante de manga al que su vida se le viene abajo justo en el momento en el que se extiende una infección que convierte Japón en un apocalipsis zombie de dimensiones bíblicas. De una factura formal impecable, y con un sentido del ritmo absolutamente perfecto (vale, salvo un par de pasajes más reposados y sensibleros), "I am hero" es una gozada absoluta para los que quieren ver una película sin pretensiones existenciales, y salivan a cada mordedura putrefacta: un espectáculo desacomplejado de muertos vivientes, plagas de ultra-tumba y cabezas explotando, con una ristra de gags memorables más larga que algunos intestinos de los que se ven desplegados en el film. Lástima del final más épico que cómico, porque si no estaríamos frente a un serio rival para una de las mejores horror-comedies de los últimos tiempos, también aplaudidísima en Sitges: "Zombieland". Pero joder, qué bien nos lo pasamos con la fantasía delirante de Shinsuke Sato. Albert Fernández

  

 

MAGGIE (ESTADOS UNIDOS, 2015)

Henry Hobson 

 

Toda una sorpresa. Que nadie se espere ver a Arnold Schwarzenegger partiendo a los zombis por la mitad con un machete, porque “Maggie” no es un film de género al uso. Aquí el terror da paso al drama de un padre que quiere cuidar de su hija en pleno apocalipsis zombi y que verá como ésta empieza a transformarse lentamente tras ser mordida por uno de ellos, abordando el tema desde una perspectiva más cercana a títulos como “Contagio” o “Estallido”. Una película realmente sorprendente, en el mejor de los sentidos, con un Arnie contenido y sensible que da un giro radical a sus papeles habituales y que se revela como un buen actor dramático al verse atrapado entre el amor a su hija y el temor al monstruo en el que se convertirá. Desde luego uno de los mejores descubrimientos del festival, totalmente recomendable. Sandra S. Lopera

 

 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com