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Oldboy vs Oldboy

Martillos y venganzas

 

Sandra S. Lopera

 

El mayor problema del remake de "Oldboy" es, precisamente, que se trata de un remake. Si el film funcionara como una película independiente, es decir, si no supiéramos que hay una original anterior, el nuevo trabajo de Spike Lee nos parecería un thriller alucinante. Pero, visto en el espejo de su antecesora coreana, esta versión americana puede perder parte de su encanto. Eso sí, Lee juega con la ventaja de que el film de Park Chan-Wook tuvo un estreno muy minoritario en nuestro país a pesar de causar sensación en el festival de Sitges.
 

El "Oldboy" de 2003 era un constante impacto visual, imprevisible y de una violencia que se volvía exquisita en manos del poético Park Chan-Wook, que construyó un tenso juego de pistas con prodigiosa narrativa a partir del manga de Nobuaki Minegishi y Garon Tsuchiya. Sin olvidar tampoco su banda sonora. El film formó parte de su popular trilogía de la venganza, iniciada poco antes con "Sympathy for Mr. Vengeance" (2002) y completada con "Sympathy for Lady Vengeance" (2005).

 

El remake de Spike Lee no cuenta con el pulso narrativo del director coreano, pero no le faltan soluciones creativas para hacer que su "Oldboy" mantenga la misma tensión. Muchos se preguntarán si esta nueva versión mantendrá y rehará algunas de las escenas más impactantes de la original (y que para no estropear a quien no la haya visto, aquí sólo enumeraremos con palabras como martillo, pulpo y ascensor), porque, al fin y al cabo, las claves de la película original era lo brutal de su propuesta. Pero Lee no quiere solo repetir el mismo patrón escena a escena. Cierto es que no oculta los pequeños guiños al original, y que respeta momentos clave como el tono extrañamente sucio del encuentro sexual, pero le añade algo propio. No estamos ante un absurdo remake vacío de contenido, como fue el horrible caso de "Psycho", de Gus Van Sant, sino ante un buen thriller que muchos descubrirán sin conocer de dónde viene y que deberíamos disfrutar sin estar comparándola todo el rato con la anterior.

 

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Otra ventaja con la que cuenta Lee es el apoyo de Roy Lee, el productor que se hizo conocido en Hollywood por conseguir los derechos de "Ringu", "Dark Water", "Ju-On", "The Eye" y muchas de las películas de terror asiáticas que han tenido su remake en Estados Unidos. Su experiencia no le habrá venido nada mal al director. Además, es curioso ver que, al contrario de la mayoría de remakes de este estilo, que añaden mil explicaciones extra para dárselo todo mascado al espectador, Lee ha optado por hacer su película más corta que el "Oldboy" original, lo que beneficia mucho el desarrollo de la historia. La puesta en escena del director norteamericano es más sofisticada, muy bien equilibrada entre la acción y el drama y con un montaje muy inteligente, aunque quizá se echa de menos alguno de los momentos más sorprendentes de la original.

 

Josh Brolin se encarga de dar vida al protagonista, un hombre normal y corriente que es secuestrado, encerrado y drogado durante veinte años sin saber por qué y que, un día, es liberado sin más. Su forma de investigar lo que ha ocurrido y la venganza que lleva a cabo permiten crear escenas realmente espectaculares. Choi Min-Sik, protagonista del film original, representaba un hombre más frágil y desconcertado (hasta que empuña un martillo y llega al corredor donde… bueno, mejor no estropearlo con un spoiler), mientras que Brolin es más un tipo de acción, lo que no le quita mérito a su papel de víctima dispuesta a convertirse en verdugo.

 

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Al fin y al cabo, ambas "Oldboy" consiguen hacer que este juego de pistas se vuelva cada vez más perverso, desembocando en una increíble revelación final (quienes hayan visto la original seguro que recuerdan cómo alucinaron en su momento) y una venganza extrema que, en manos de Spike Lee, se ha suavizado un poco pero sigue siendo un thriller realmente ejemplar.

 

 

Sandra S. Lopera

Sandra S. Lopera (Barcelona, 1981) es periodista y crítica de cine. Actualmente colabora en diferentes publicaciones y webs como Tomacine o Dioses y monstruos. Fue directora de la sección de cine de la Guía del Ocio de Barcelona y ha escrito en medios como el diario Avui, Go Magazine o la revista Scifiworld. El primer recuerdo que tiene de su infancia es estar en el cine viendo "E.T.". Vio pasar una bici por delante de la luna y fue amor a primera vista. Desde entonces ha sido una apasionada del cine.

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